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Archive for 30 enero 2010

La isla de los don nadie

“Fuera de Cuba seria un ‘don alguien’, aquí soy un ‘don nadie’”, así me comentó un arquitecto que hoy es taxista. “De que me valió haber estudiado, si hoy no ejerzo mi profesión. Cumplí el sueño de mi padre, verme graduado en la universidad,  pero el mío se quedo a medias”; me confesó.

Una conversación usual entre cubano. Así somos, aun sin conocernos ni tan siquiera habernos visto con anterioridad, nos hacemos confidencias. El tema es el mismo “lo mala que esta la calle”. Mi compañera de viaje y yo, nos quejábamos del el transporte y el excesivo calor. El chofer nos contaba sus argucias para esquivar los agentes policiales, los caballitos de multa y los inspectores.

El taxista, un hombre de unos 50 años de edad, pelo canosos y unas cuantas libras de más, manejaba un auto estatal.  “No tengo salario y pago 120 pesos moneda nacional diario al Estado. Compro de mi dinero las piezas del carro y debo reportarme todos los días. A eso, súmele, que para seguir trabajando, tengo que buscar  dinero para mantener a mi familia y la de ellos (refiriéndose a los policías e inspectores)”.

Le pregunte si tenía pensado volver a ejercer como profesional en algún momento futuro. Me contestó que cuando encontrara un trabajo en que su salario, de un día, superara lo que se gana como taxista a diario.

“Menos mal que mi padre falleció hace más de treinta años”, continuó. “Creo que si viera como está este país ahora, moriría de tristeza”. ¿En qué parte del mundo, una gastronómica gana más que un médico o un abogado; y un trabajador de comunales, más que un maestro? Eso solo sucede en cuba, la isla de los ‘don nadie’. Por eso la juventud no quiere estudiar ni trabajar ¿qué sentido tiene?”

“Por eso miles de cubanos se van anualmente. Afuera por lo menos tienes la oportunidad de ser alguien. Una ironía de la vida “un estado socialista con todo para el bien de uno solo”, dijo sin reflexionar. Después de escuchar, nos miramos entre sí. Por el silencio interpretamos que no pretendía argumentar la frase. Tampoco hacía falta, entendimos, sin problemas lo que quiso decir.

Categorías:Sobre la ley cubana
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