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Archive for 31 marzo 2010

Frustración y sueños imposibles

Mientras espero por el transporte público que me acerque a mi casa, miro los rostros de los transeúntes que pasan. Me pregunto que habrá en las mentes de cada uno de ellos, de paso reflexiono acerca de la realidad que me tocó vivir.

Hace poco me impresionó un señor de unos 50 o 60 años, sucio y desaliñado. Caminaba dando tumbos con un pomito de refresco en el bolsillo trasero de su pantalón. El líquido amarillento del envase, revelaba que es alcohol de quinta categoría. ¿Que lo habrá llevado a ese punto?

Vio que lo observaba y se acercó lentamente. Su lengua tropelosa me impidió entender la jerigonza que pronunció. Mis glándulas salivares reaccionaron ante su aliento y el hedor de animal de corral que lo acompañaba. Asentí y me alejé. Lo seguí observando de reojo, para no volver a llamar su atención.

En un instante dejó vacía la acera, repleta de personas que esperaban desde hacía 25 minutos el P-8 (ómnibus del transporte público) frente al capitolio. Hablaba de sus proezas en Angola, a la par que articulaba frases en portugués. Mientras, yo con la curiosidad por saber que depresión lo hizo refugiarse en el alcohol.

Quizás el arrepentimiento por haber tomado el camino equivocado, especulaba en mi pensamiento. No supo reponerse antes sus errores. En una cadena de ideas, terminé pensando en mi hijo y en el momento que me confesó, que quería ser deportista para viajar al extranjero. ¿Por qué las nuevas generaciones ya sueñan con salir del país? ¿Será deseo o el instinto de vivir en libertad?

Reflexioné: ¿Sería ese el camino correcto para llegar a realizar un sueño? Para mí no lo es. No después de ver como mi vecina, una de las mulatas predilecta de los turistas, terminó en un correccional por esa misma ilusión.

Los sueños son posibilidades no siempre realizables, concluí. Luego suspiré, aun es un niño. A sus 10 años de edad, le falta la experiencia para decidir su futuro. El P-8 demoró unos 10 minutos más, lo suficiente para ver como el indigente, que no paraba de tambalear, se alejaba después de sentir el rechazo.

En ese lapso de tiempo me asaltaron las dudas ¿Cómo podré evitar que mi hijo, cuando crezca, se refugie en el alcohol para escapar de sus frustraciones? ¿Qué hago cuando entienda que hablar de futuro en este país, es referirse a sueños imposibles?

Laritza Diversent

Categorías:Crónica social

DESCONOCIDA

Vivo en una isla que todos dicen que es bella, yo también lo afirmaría si la conociera. Es raro, nací aquí, siempre he estado aquí, nunca he salido de aquí y he visto tan poco. A no ser un cielo azul intenso; un solo que raja piedras; el mar contenido por un muro que, a veces se muestra quieto, otras, iracundo; una brisa perfumada de salitre que limpia pulmones; una ciudad que a gritos pide que no la olviden.

Dicen que tiene unos paisajes hermosos en Pinar del Rio: El Valle de viñales, La Cueva de los Portales, etc. ¡Se me olvidaba Soroa! Una amiga me contó que allí había un jardín de orquídeas precioso. No recuerdo si me dijo que había más de mil especies de la flor. Me describió la cascada, el ‘Castillo de las Nubes’ y la montaña ‘El Mirador’.

Dice que llegó, con la lengua afuera, a la cima. Entonces comprendió que estaba fuera de caldero. Ella iba sin un bulto encima, y los pies le pesaban como plomo. Al contrario, los extranjeros pasaban con mochilas, que hacían la mitad de su tamaño y llenas hasta el tope; y se movían como plumas de gallina en el viento, por toda la falda de la montaña.

La pesada escalada valió la pena. Mi amiga hinchó sus pulmones con aire puro, recobró fuerzas y quedó perpleja con aquella llanura solo interrumpida por desgastados mogotes. Pero su viaje no fue color de rosa, le tomó media mañana subir y bajar. Llegó al pie de la montaña sedienta, pero para su pesar, el agua era embotellada y en divisa.

No podía soñar con gastar en una cafetería de aquellas ¿Comprar un pomito de agua?… para su mente era irracional la idea. Tuvo la oportunidad de visitar aquel espléndido lugar turístico, porque allí hay una villa militar. Su padre, un mayor de las Fuerzas Armadas revolucionarias (FAR), recibió como estímulo, pasar nueve días en aquel paraíso.

La abuelita de mi esposo también tuvo la oportunidad de visitar ‘Topes de Collantes’. Yo no estoy segura dónde queda eso, creo que en el centro del país. Ella dice que en la zona montañosa del Escambray. Resultó vanguardia en su centro de trabajo y como estímulo, le dieron una semana de ocio en un lugar turístico. Claro, era civil de la FAR.

Es así como conozco Cuba, de referencia. Intento imaginarme su belleza, por la emoción con que describen mis conocidos, sus paisajes.

Categorías:Mi Isla

Castigo, medida educativa de los socialistas

El equipo de beisbol Industriales
es el nuevo héroe de la calle. La admiración y fanatismo del conjunto aumentó, después de circular un video donde los jugadores se enfrentaban a la policía. El incidente tuvo lugar en el estadio deportivo José Antonio Huelga, en Santi Spiritu, el pasado 28 de febrero.

Las imágenes mostraban a los peloteros, cuerpo a cuerpo, enfrentados a los uniformados, que con bastones y gases lacrimógenos, sofocaban la rebelión. El público reaccionó convulsivamente y coreaba a voz en cuello “hijo de p…”. El juego se trasmitió por televisión, pero no el altercado. La prensa cubana no hizo referencia al hecho ni para criticarlo ni para alabarlo.

No obstante, la lente de las diminutas cámaras de los teléfonos, captaron la bronca desde varias posiciones. Los mini film se distribuyeron de mano en mano, a través de bluetooth y memorias flash. Los cortos circularon bajo los títulos: “Industriales vs policías”, “Envidia con los campeones”, etc.

No importa edad ni sexo, los fanáticos industrialistas aumentan y también las ofensas desde las gradas, en casi todos los estadios donde se realiza la temporada beisbolera. El coreo de groserías llegó a un punto tal, que el diario Granma llamó la atención sobre la actitud de los espectadores.

El comportamiento del público en nuestros estadios de béisbol y otros deportes ha ido tomando un derrotero bien distante de los niveles de instrucción y educación característico del pueblo cubano, afirma el periodista oficial Enrique Montesinos, en su trabajo titulado ¿vale todo?

Me llamo mucho la atención la pregunta que hizo el oficialista, sobre todo, porque utiliza la primera persona del plural: ¿Qué costo tendremos que pagar en la formación ética y moral de las nuevas generación? Me surge la duda ¿A quién dirigió la interrogante?

Esas manifestaciones espontáneas de las “masas”, son resultado de la “esmerada instrucción socialista”. Pero ni a golpes reconocen sus errores. Es un milagro que no culpen al imperialismo yanqui por la falta de educación formal de la población.

No obstante, ya es costumbre tapar el sol con un dedo y buscar soluciones fáciles para los males enraizados. Montesino propone que, en los reglamentos, se penalice a los equipos por el comportamiento impúdico y soez de sus fanáticos.

El castigo al parecer, es la única medida educativa, que los socialistas conocen, capaz de frenar la sarta de groserías o epítetos humillantes y vejatorios, vociferados por el público. También es la única forma posible de evitar, que el calor que producen las pasiones por el béisbol se mezcle con la furia reprimida de la población, y termine el juego en una reyerta, como la de los industriales vs policías. Suceso que dejó una especie de excitación entre los habaneros.

Categorías:Crónica social

La huelga de hambre es un recurso, no un pretexto

El señor Luiz Inácio Lula da Silva quizás nuca tuvo que susurrar por temor a que lo escucharan decir lo que pensaba. Tal vez jamás haya sentido impotencia ante el abuso y la imposibilidad de cambiar su futuro y el de todos los que lo rodean.

Solo así podría entender a un hombre, que reconoce el derecho a detener de un gobierno, dueño del poder político, económico y militar, mientras compara con delincuentes, a los disidentes cubanos que exigen los derechos que todo humano merece disfrutar, y solo disponen de su vida para defenderlos.

La Izquierda Latinoamericana muestra su auténtico rostro. ¿Podrá confiarse en una persona que públicamente se declara como mediador entre dos gobiernos, con un diferendo político de más de 50 años, pero es incapaz de utilizar sus buenos oficios, para interceder por un grupo de personas que sufren en cárceles, por ejercer la libertad de expresión? Me sabe a hipocresía.

Al parecer Lula da Silva está dispuesto a perder su otro meñique defendiendo el régimen de los Castro. No obstante, me gustaría saber, que entiende el presidente brasileño por justicia y derechos humanos. Incluso llega al punto de pedir respeto, en pleno siglo XXI, a la determinación de la justicia del gobierno cubano. ¿Será que conoce la legislación de este país?

¿Sabrá que en Cuba está vigente una ley que amordaza al pueblo? ¿Conoce el excelentísimo mandatario, que los que él llama bandidos recibieron sanciones por más de veinte de años privación de libertad en virtud de la ley 88? Una disposición normativa que anula la libertad de opinión y expresión, por una supuesta seguridad nacional.

Para su información, en nuestra justa legislación, también tenemos un decreto 217, que impide a los ciudadanos no domiciliados legalmente en la capital de la nación, circular por ella. Una ley 989 que impone el abandono definitivo y castiga con la confiscación de bienes, a quienes salen en busca de sueños, fueras de las fronteras de esta isla.

Si le parece justa las determinaciones de los Castro, habría que entender que estaría dispuesto a coartar la libertad de los brasileños para asegurar su estancia en el poder o que es capaz de llevar a prisión a todo aquel que disienta de sus políticas. Mejor aún, tipificar como delitos todas las acciones que estén dirigidas a criticar su mandato gubernamental.

Si los bandidos de São Paulo se les aplicó una ley que los obliga a callar ante lo que no están de acuerdo, si recibieron sanción por ejercer su derecho a expresarse libremente, entonces tienen derecho a apelar al supremo recurso de la muerte en busca de la libertad.

En algo se equivoca el excelentísimo Lula. La huelga de hambre es un recurso, no un pretexto. Los cubanos que no están de acuerdo con las políticas gubernamentales de la dirigencia histórica comunista de esta isla, no exigen a punta de pistola lo que por derecho les corresponde.

Las ideas y palabras son sus únicas armas. Las empuñan a cuenta y riesgo de su integridad corporal y de perder su libertad. Los que la perdieron, tienen el derecho de disponer de su vida para conquistarla. Alguien debería recordarle a este hombre que ni el miedo ni la represión ni la muerte, opacan la esperanza de vivir en libertad.

Laritza Diversent

Dentro de un puño

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Tercera semana de marzo de 2003. El mundo estaba atento al enfrentamiento bélico que tuvo lugar en Iraq. En Cuba llegaba la primavera: negra para algunos, intrascendente para otros. No obstante, todos sentimos que nuestras vidas cabían en un puño y podían ser aplastadas con una sola orden.

En esa época yo cursaba el segundo año de la Licenciatura en Derecho en la Universidad de la Habana. Los estudios y el cuidado de mi hijo pequeño, absorbían la totalidad de mi tiempo. No leía el periódico ni veía televisión, por tanto no me enteré, cuando el 18 de marzo, el locutor del Noticiero de la Televisión cubana (NTV), Rafael Serrano, de forma dramática y enérgica, anunciaba la detención de “decenas de contrarrevolucionarios”.

Amarilis Cortinas Reyes, periodista independiente, lo vio. Primero sintió impotencia, luego la abrazó el miedo. El mismo que inundó el hogar del periodista y bloguero Reinaldo Escobar y del abogado independiente, Presidente de la Asociación Jurídica Cubana, Wilfredo Vallín. Ansiosos cada uno de ellos esperó, el momento en que le tocara la puerta, la Seguridad del Estado.

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Los topos

El clima de inseguridad fue en extremo amenazante. Nadie sabía quién era la próxima víctima. La única opción: esperar. Cortinas Reyes avisó rápidamente a los amigos, que según su parecer, podían tener problemas. Habló con el poeta y periodista, Raúl Rivero, quien al otro día pasó a formar parte del grupo de los 75 detenidos de la Primavera Negra.

También alertó al doctor Belíz; quien junto a Odilia collazo, la señora Godínez y el señor Orrio resultaron ser unos topos (agentes infiltrados) de la policía política. En ese momento entendió que fueron inútiles sus intentos por ocultar documento y quemar sus manuscritos. No había nada que hacer. Simplemente esperar mientras el miedo devoraba sus nervios.

Fue en el 2003 que conocí existían disidentes al gobierno socialista, aunque no al punto de clasificarlo como movimiento opositor. En la de Facultad la Derecho había una estudiante de Pinar del Río, que abiertamente decía que se iba del país porque su padre era disidente. Nunca supe su nombre. A ella, la primavera también llegó negra: se convirtió en el “hazme reír” de buena parte del estudiantado, cuando en los juicios su progenitor, compareció como testigo en la acusación de los 75. Así fue como me enteré de los enjuiciamientos.

Me quedó la misma percepción que a Claudia Cadelo, autora del blog Octavo Cerco: ¡Cuidado con lo que haces, somos omnipresentes! En esa época, la bloggera era una adolecente y vivía una paranoia que hoy le causa risa. Acababa de leer el libro 1984, que plantea la teoría que la mayoría de los ciudadanos eran agentes encubiertos de la Seguridad del Estado. Los juicios en la televisión, le demostraron la tesis.

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La lista y la espera

El 18 de marzo de 2003, sorprendió a Reinaldo Escobar con la detención de Adolfo Fernández Sainz. Ambos promovían la Carta de Derecho y Deberes de los Ciudadanos Cubano. Un documento de 47 puntos, en proceso de consulta, que por la propia situación del momento no tuvo una amplia divulgación. Los días sucesivos esperó que le tocaran la puerta.

“Fueron jornadas de mucho miedo, en el que la gente se aislaba de mí y de otras personas que estaban más o menos amenazadas de poder ir a prisión. Sólo cuando salió en el periódico la noticia y que parecía que se habían acabado las detenciones, muchos empezamos a respirar con tranquilidad”, testimonia Escobar.

Ese día también fue apresado Osvaldo Alfonso Valdez, líder del Partido liberal democrático de Cuba. La noticia llegó a oídos del Lic. Vallín Almeida, quien estaba vinculado a la organización política. Decide llamar a Héctor Maceda, esposo de Laura Pollán y segundo al mando del movimiento, no reconocido estatalmente. Le respondió un agente de la Seguridad del Estado, que le aseguró, era el próximo en la lista.

Reinaldo escobar cree que la decisión, de quien estaba fuera o dentro de la lista, era completamente aleatoria. Opina que fue una manera en que el sistema cubano demostró, que podía disponer quien iba a la cárcel y quién no.

Amarilis Cortina, junto a otros periodistas independientes, redactaron y enviaron una carta a las personas de buena voluntad de todo el mundo, para que intercediera y se solidarizaran con la situación represiva sufrida. En su parecer, los reclamos y presiones internacionales, paralizaron la ola de detenciones.

El licenciado Vallín redactó también una misiva directamente a Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado. En la misma denunciaba las violaciones en el procedimiento penal, seguido en las detenciones y registros en los domicilios de los arrestados.

Pasó la Primavera Negra del 2003, 75 disidentes fueron sancionados a largas condenas por ejercer su derecho a asociarse y expresarse libremente. Siete años después, 55 de ellos quedan en prisión, bajo condiciones infrahumanas de existencia y críticos problemas de salud.

Dos mil Diez: llega nuevamente la época de florecimiento. Ahora marcada por la muerte del prisionero Político Orlando Zapata Tamayo, tras 86 días de huelga de Hambre, en reclamo por el respeto de los derechos humanos. Muy poco ha cambiado la situación en Cuba. Aun continúan las protestas internacionales y las viejas fórmulas de represión.

Los tiempos siguen siendo negros. La lista se engrosa con nuevos actores, empeñados en continuar la labor de aquellos que fueron encarcelados. La espera se trasmutó, al igual que el ansia de los que aguardan. El miedo aun impera, sin embargo, ya no importa si tocan a la puerta. Solo queda la expectación por el cambio.

Categorías:Sobre la ley cubana
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