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Requisitos legales para asociarse en Cuba

Los cubanos tienen reconocido constitucionalmente, el derecho de asociación. Sin embargo, hay que distinguir entre derechos refrendados constitucionalmente y el reconocimiento estatal, de la personalidad jurídica de la asociación, como sujeto capaz de asumir derechos y también obligaciones. Ese reconocimiento es el que permitirá el ejercicio de la capacidad jurídica de la organización.

En Cuba las asociaciones se constituyen conforme a los requisitos establecidos en las leyes. La Ley de Asociaciones (Ley 54 de 27 de diciembre de 1985) y su reglamento, determinan dichos particulares y una vez que se cumplan los mismos, se les reconoce como persona jurídica.

No obstante, para considerar que ha nacido una asociación, es necesario primero, la formación del ente, segundo, el reconocimiento estatal o legal del mismo. El primer momento está vinculado a la voluntad de los interesados, al hecho de la agrupación de personas para la consecución de un fin, o la adscripción de un patrimonio a la realización de determinado fin.

La legislación no impone formalidad alguna para que los futuros miembros de la asociación muestren su intención de crear la misma, no siendo necesario que exterioricen su voluntad en escritura pública, según la norma.

El segundo momento, se refiere al hecho legal de reconocimiento, que tiene como última fase, la inscripción registral de la persona jurídica. Su existencia legal se acredita con la certificación expedida por el Registro donde esté inscripto (artículo 18 de la Ley de Asociaciones) lo que indica el carácter constitutivo de su inscripción. El sistema legal no considerará asociación, a la agrupación que no aparezca inscrita en el Registro de Asociaciones.

La agrupación necesita, para su constitución legal, la autorización de un órgano estatal, que depende de una investigación de legalidad y conveniencia. La autorización es un acto administrativo discrecional otorgado por la administración (Ministerio de Justicia) a solicitud de parte, en este caso, de los fundadores o grupo de personas interesadas en cumplimentar un fin social.

La ley permite exclusivamente las asociaciones con fines científico, cultural, artístico, deportivo, de amistad y solidaridad y cualesquiera otras que se propongan fines de interés social. La constitución de agrupaciones políticas está prohibida implícitamente dentro del sistema por la vigencia constitucional de monopartidismo.

Se excluye a las organizaciones de masas y sociales, a las asociaciones eclesiásticas o religiosas, las cooperativas de producción agropecuaria, de créditos y servicios y otros (art. 2).

El Estado aprecia la licitud del fin y la oportunidad de que surja y funcione de forma autónoma en la vida social. Evalúa el fin social, sin ánimo de lucro en su actividad. Dentro de los elementos necesarios a tener en cuenta, aparece el patrimonio social, que se convierte en un elemento sine qua non para su constitución.

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  1. 9 julio, 2010 en 4:17 PM

    Nada está permitido en Cuba porque el castrismo tiene el monopolio de la sociedad.
    No hablemos solo de grupos con distintos puntos de vista dentro de una sociedad civil sino también de las bibliotecas independientes o de cualquier otro grupo o movimiento que pretenda ser independiente.
    Y esa es la palabra, nada que sea independiente del gobierno, nada que pueda hacer pensar a los ciudadanos es permitido en Cuba.

  2. 9 julio, 2010 en 3:03 PM

    Gabriel lee esta estrofa.

    La ley permite exclusivamente las asociaciones con fines científico, cultural, artístico, deportivo, de amistad y solidaridad y cualesquiera otras que se propongan fines de interés social. La constitución de agrupaciones políticas está prohibida implícitamente dentro del sistema por la vigencia constitucional de monopartidismo.

    esto hay que cambiarlo para el fin que usted propone

  3. Chiquiliny
    9 julio, 2010 en 12:55 PM

    DESTIERRO VERSUS LIBERTAD

    Por Zoé Valdés

    Ça y est, c’est fait, una vez más la tiranía castrista se sale con la suya, aunque en esta oportunidad no es tan simple la vía de escape como la pintan. El hecho es que Raúl Castro ha anunciado la liberación bajo licencia extrapenal (que no es liberación propiamente dicho) del resto de los presos de la Primavera Negra del 2003, mediante Monseñor Jaime Ortega y Alamino y el Ministro de Exteriores de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos. La liberación no será inmediata, se producirá en el término de tres a cuatro meses. Una liberación que no es tal. Los presos irán de la cárcel al destierro, tal vez se les permita un breve tiempo junto a sus familiares. Debemos esperar el procedimiento una vez que éste sea ejecutado. Sin información previa alguna, tal como acostumbra a actuar el castrismo.
    Lo que la prensa ve como un triunfo de Moratinos y de Ortega no lo es de ellos, no es más que la mitad del triunfo de las Damas de Blanco y de los demócratas cubanos, que salieron durante los últimos meses a las calles, acorralando con su presencia al régimen. El triunfo no es tal. O sea, triunfó a medias, repito, la lucha tradicional por la libertad, y no los inventos de nueva tecnología, que en muchos casos, al contrario, trabaron y desviaron la atención hacia personalidades cuyo único fin es alardear de ególatras, vivir del raulismo y conducirlo para perpetuar sus intereses hacia un raulismo light.
    No podemos calificarlo de un triunfo verdadero puesto que se ha negociado a medias –tal como se hacía en la época de la colonia, con los esclavos-; no se trató de alcanzar la libertad plena de estos hombres para que pudieran incorporarse a la vida civil y a su lucha diaria por los derechos humanos, en caso de que lo desearan. No, se consiguió el traslado de la cárcel al destierro, se tramitó la deportación. Lo que ofrecen los Castro, Ortega y Moratinos a estos presos es el exilio, un destino incierto a personas que en la gran mayoría de los casos se encuentran en estado grave de salud. El gobierno de Zapatero no asumió como había prometido a los presos anteriores que fueron desterrados en España. Supongo que no le agradó que estos hombres declararan su verdad a los cuatro vientos. Y la verdad de un hombre en una silla de ruedas, como es el caso de Omar Pernet, no es nada suave de oír.

    No he nombrado a Guillermo Fariñas a propósito. Voy a hacerlo. Espero ahora que finalmente Fariñas deponga su huelga. ¿Para qué ha servido? Desde luego, no para conseguir la libertad, aunque sí para lo que él pedía, que esos presos salieran de Cuba. ¿Podrán volver? Nadie lo sabe, nadie se lo pregunta. ¿En qué tiempo saldrán? En tres o cuatro meses, fecha tentativa demasiado sospechosa por la amplitud del pronóstico. Guillermo Fariñas sólo consiguió deteriorar aún más su salud, deteriorar la salud de su esposa, de su madre, y supongo que la de su pequeña hija. ¿Era necesario entregarle este reality show al gobierno, al mundo, para nada? No lo era. Con la muerte de Orlando Zapata Tamayo, con la actitud de las Damas de Blanco, con la de Reina Luisa Tamayo Danger, con la de Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, y la de su esposa, entre otros, ya se creó un movimiento enorme internacional, y pudo haberse creado algo mayor, si los intrusos ególatras no hubiesen intervenido.

    La libertad es lo más preciado, lo más importante. Cuando estos hombres estén libres ellos deberían poder decidir de sus destinos, no será el caso. La tiranía impone el destierro. De esa experiencia sólo pueden hablar los que han pasado por ella. He oído a unos cuantos, no podemos decir que se sienten seguros, y mucho menos felices, en el destierro. Al menos, eso sí, se encuentran en libertad, pero no en una libertad elegida.

    Sin embargo, ésto que se ha negociado –sin la intervención de un solo demócrata cubano- ha acontecido en otras ocasiones. El alivio de vaciar una parte ínfima de las celdas castristas es algo que se la ha concedido siempre a los Castro, migajas para la Unión Europea, y el pueblo cubano que se siga fastidiando. Así como permitir oleadas masivas de refugiados para mermar las olas de descontento y de enfrentamiento en contra de la dictadura que se producen por períodos cada vez más cercanos en el tiempo. Lo que antes ocurría en La Habana, desde hace varios años se ha extendido a las provincias.

    Las recientes declaraciones de Laura Pollán en donde afirmaba que no se iría de Cuba ni aún cuando su marido se lo pidiera si no salían todos los presos de las cárceles, pudo haber hecho la última presión. De este modo ¿se terminará el movimiento de las Damas de Blanco, que es uno de los objetivos fundamentales de la dictadura, acabar con ellas? De cualquier modo, las Damas de Blanco han existido, y existirán, como siguen existiendo simbólicamente otras mujeres en el mundo, aún cuando su lucha haya concluido, como es el caso de las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina. Pero eso sólo lo podrán decidir las Damas de Blanco. Si deciden disolverse o continuar como el símbolo de una parte de la lucha por la conquista de la libertad y de la democracia, de manera pacífica.

    Ahora quedan varias dudas en el tintero: ¿Liberarán y desterrarán a Oscar Elías Biscet? ¿Dejarán salir finalmente a Ariel Sigler Amaya?
    La primera parte de la negociación del canciller y del cardenal con el general ha concluido, para dar paso a una segunda parte, más compleja, en qué condiciones recibirán los países para los que se les ha destinado, a estos hombres, enfermos, sin capacidad de ganarse la vida, sin nada más que una triste y penosa condena, enfermedad, y la sensación de haber perdido en la defensa de sus principios. Moralmente, ¿se les considera culpables aún o se les libera realmente de todas y cada una de las viles acusaciones y calumnias de las que se valieron para tapiarlos en celdas de castigo?
    Todo está por ver, nada se ha ganado à part entière. Ahora es que empieza El Todo Cotidiano. ¿Por qué los condenados de la Primavera Negra deben ser desterrados, y los de la Carta de los 74 pueden seguir sin que les toquen un pelo dentro de Cuba, escribiendo para periódicos extranjeros, y negociando con empresarios de Miami y de Estados Unidos el destino de los cubanos?
    Nada es lo que simula ser. Y el destierro no es precisamente libertad ganada, es deportación impuesta.

    El espectáculo promete. Orwell se quedó chirriquitico. Para la historia quedará que Moratinos y Ortega colaboraron con la dictadura, y que unos hombres fueron desterrados sin compasión. Pero, claro, ¿a quién le importa la historia en el caso cubano? Aquí de lo que se trata, ahora y rápido, es de bisne.

  4. Gabriel
    9 julio, 2010 en 9:31 AM

    Sin embargo, tengo la sensación de que técnicamente no están prohibidas las asociaciones políticas, mientras no se estructuren abiertamente como partidos políticos.

    Por poner un ejemplo, supongo que sería posible fundar una asociación con el propósito “social” de promover la libre circulación de los cubanos.

    En fin, solo es una idea.

  1. 9 julio, 2010 en 9:06 AM

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