Crónica social

SIN ASPIRACIONES FUTURAS

Muchas pueden ser las motivaciones de un cubano que sueña con huir del país. Emigrar significa renunciar a todo lo que has creado con sacrificio y paciencia. Entonces, ¿Por qué deseamos huir de la tierra que nos vio nacer?

No es sólo el deseo de mejorar económicamente el móvil de este sueño. No es el anhelo de vivir ostentosamente en una sociedad consumista, el que lleva a un padre, a comprometer su vida en una aventura marítima. No pueden ser esas, las razones que determinar a una madre, a poner en riesgo la vida de su hijo en altamar.

No debe justificarse ni juzgarse el proceder de quien decide poner en peligro su vida y la de su familia para huir. Cada quien busca y encuentra los medios de escapar de aquello que lo atormenta. El precio es alto. Si la solución es errada o no, sólo queda afrontar las consecuencias.

Indigna escuchar, en los medios de comunicación oficialistas, a otro cubano, que cuestiona el actuar de las personas que arriesgan su vida por alcanzar un sueño. Ellos también tienen hijos y estos merecen cualquier sacrificio. Hasta el perder la vida, con tal de no tolerar que se prostituya, porque no puedes satisfacer sus expectativas juveniles.

Verlos llorar porque las diferencias sociales y económicas los golpean en la escuela. Quedarse en casa el día de su graduación, por no tener la ropa adecuada, para asistir al acto más importante de su vida. influenciados por malas compañías, que le destruyen los valores, que de niño le inculcastes.

Es duro para una madre, aceptar que un hijo termine en prisión, por hacer negocios ilegales. Es difícil ver como se pierden a diario en el alcohol, olvidando por instante los problemas que no pueden resolver. Es doloroso verlos deprimidos, insatisfecho con lo que hacen, frustrados y sin aspiraciones futuras.

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