Crónica social

LOS JUEGOS EN CUBA (III)

“En la sociedad cubana, la apuesta, es el trasfondo de cada juego: detrás del fanatismo por el béisbol, en las improvisadas y callejeras peleas de perro, gallo, pececitos, hasta de tomeguines del pinar”. Así opina un amigo ( tiene miedo publicar su nombre), que le apasiona, y asiste, a las carreras de caballo y auto de las anchas avenidas de la ciudad (Boyero, Autopista Nacional, la Ocho Vía, etc.) Según me cuenta, los patrulleros (policías) permiten y protegen esas competencias, por una considerable suma de dinero (de 50 a 100 pesos moneda libremente convertible, CUC).

Particularmente considero, que el juego con la apuesta, aparte de la diversión y emotividad que reportan, puede convertirse en un mal, que genera otros males sociales molestos. Por lo que necesariamente, un buen gobierno, debe tomar ciertas medidas, que contrarresten sus efectos negativos. En Cuba, la prohibición y sanción penal, no solucionó el problema.

La realización de juegos con apuesta, trae consigo afectaciones sensibles a las familias cubanas. Ha hecho tanto daño, como lo ha causado el alcoholismo. Ha provocado rupturas de matrimonios, incluso, jugadores empedernidos, no han soportado la presión psicológica y se han suicidado. Recuerdo el caso de “el Boli”, un joven de 25 años que residía en Mantilla. Un poblado del capitalino y periférico municipio Arroyo Naranjo. En los días finales del mes de febrero de 2008 se suicidó.

Su cuerpo apareció colgado bajo un tanque elevado de agua, 600 metros del puente del Calvario, barrio en el que resido y que pertenece, a la misma municipalidad. Debajo, en el suelo, dejó una cajetilla de cigarro y una cajita de ron “planchao”. En su pecho, un cartel con una nota que decía: “ASÍ TERMINAN LOS JUGADORES”.

El Boli no tenía problemas económicos. Su familia del norte, le enviaba una remesa mensual. No obstante dejó, viuda y embarazada, a su joven esposa. En una carta pidió perdón a su madre. Se especula acerca de los motivos reales, que le llevaron a quitarse voluntariamente la vida. Era un jugador sin cura, apostaba por placer y perdía todo su dinero. Algunos de los que lo conocían comentan, que debía alrededor de 12 mil dólares. Otros aseguran, que no debía nada. Todos coinciden en afirmar, que se suicidó, porque se consideró un jugador incorregible.

Era tanta su afición por el juego, que la tarde antes de morir, apostó su vida. Hizo una lista con todos los números, que en la charada, representaban la muerte. Jugó la lotería y perdió. Frustrado y sin expectativas, buscó la soledad. Se aisló del mundo y acabó con su existencia. A la mañana siguiente, apareció ahorcado. Sirva su vida, de ejemplo y advertencia, de las consecuencias del juego con apuesta para una sociedad. Sirva también, para llamar la atención acerca de otro fenómeno social adverso, común entre nuestros ciudadanos: el suicidio.

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8 comentarios en “LOS JUEGOS EN CUBA (III)

  1. sonia dijo:

    Bueno, tengo problemas con la conexión y el saludo aparece cinco veces. Lo siento.La ludopatía es un mal que afecta a muchas personas. Tiene difícil solución y el tratamiento para la recuperación de los enfermos es largo y costoso. Al parecer, se apodera de quien lo padece un ansia por jugar más fuerte que cualquier instinto básico como comer.

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