Parlamento cubano, Sobre la ley cubana

AUSENCIA DE EXPECTATIVAS


foto: cubanos reunidos en un parque debatiendo.

Estuve conversando, casi dos horas, en casa de una vecina con varios amigos del barrio. Debatíamos la situación actual que vivimos: “lo mala que está la calle, que el dinero está perdido”. Para aumentar el debate comenté sobre las pasadas reuniones del parlamento cubano. Ninguno de mis interlocutores pareció importarle mi comentario. Realmente no esperaba otra reacción.

Insistí en el tema. Hablé del los discurso del Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Presidente de los Consejo de Estado y de Ministro el pasado 26 de julio, de los dos días de trabajo de las comisiones permanente del parlamento, del VII pleno de PCC, y del tercer período de sesión de la actual legislatura de la Asamblea Nacional. No hubo comentarios, solo silencio.

Para los presentes, aquellos hechos no tenían la menor trascendencia para su futuro inmediato. “Nada de lo que sucede allá arriba tiene que ver con nosotros” comento el dueño de la casa, como sugiriéndome que cambiara de tema.

“Allí no van hablar del hambre que estamos pasando, de cuanto golpea la doble moneda a la economía familiar, de cómo solucionar el problema, de que la mayoría tengamos que recurrir a la ilegalidad y la corrupción para sobrevivir, para ellos es más fácil aplicar mano dura”, continúo uno de los presente.

“Tampoco decidirán acerca de la eliminación de restricciones para entrar y salir del país, para evitar que sigan perdiéndose vidas humanas en altamar; del impuesto que le impone al dólar que entra con las remesas familiares. Lo único que piden es que trabajemos más, pero cómo, si los salarios son una miseria. Nosotros no somos el centro de esos debates”. Así concluyeron las refutaciones de los participantes de aquella reunión.

Lamentablemente estos cubanos no se equivocaron en sus conclusiones. En los objetivos específicos de los Lineamientos del Plan Económico y Social para el año 2009, aprobados por la Asamblea Nacional, en orden de prioridad, primero esta garantizar la defensa del país.
El desarrollo de “las medidas que repercutan en la elevación del nivel de vida de la población, y en la calidad de los servicios sociales básicos, como salud y educación; incluyendo mejorar gradualmente la distribución de ingresos, manteniendo el adecuado equilibrio financiero interno”, es el último.

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