Crónica social

LA SOLUCIÓN DE PANTERA


foto: taxi particular boteando (recogiendo pasajeros) en las calles de la Habana.

“Pantera”, antes de los discursos de Raúl Castro, tenía ciertas expectativas: la ilusión de poder comprarse su propio carro. Ese era el último comentario en la calle, antes del 26 de julio. Todo, no paso, de ser una simple bola. Después de concluida la última semana, del séptimo mes de este año, se borraron todos su sueños.

Pantera, así apodan a uno de los vecinos de mi barrio. Personalmente no lo conozco, tampoco sé su nombre verdadero. Conversamos durante el recorrido fijo, que dan los taxis particulares, desde el Reparto Eléctrico hasta la Palma, en Arroyo Naranjo.

Él, no tiene licencia de operación de transporte, pero alquila carros para después botear. Esta consciente de que comete una ilegalidad; pero tiene que sobrevivir. Conducir es lo único que sabe hacer, aparte de ser un ingeniero eléctrico.

Realizar actividades relacionada con la producción, transformación o venta de mercancías o prestación de servicios, de las autorizadas legal o reglamentariamente, sin poseer la autorización correspondiente; en Cuba es un delito. Sin embargo, el estado ha restringido y agravado los requisitos para otorgar las licencias, desde hace varios años.

No obstante, frente al parabrisas tiene colgada una estatuilla de la Virgen de la Caridad. A ella le pide pasar inadvertido cuando ve estacionada, a la orilla de la calle, una patrulla, o un cambio de luces del conductor que viene en sentido contrario que le avisa que la “fiana” está más adelante. Si lo atrapan podría perder el carro.

Paga a diario el alquiler del auto en que trabaja. Si este consume petróleo, le cuesta de 30 a 35 pesos en moneda libremente convertible (CUC); de 750 a 875 pesos moneda nacional (MN). Si es de gasolina, de 12 a 15 CUC; de 300 a 375 pesos en MN.

Para hacer esa cantidad tiene que rodar el día entero de un extremo a otro de la ciudad. A eso debe sumarle sacar lo invertido en combustible y los “regalos” para inspectores y policías. “Solo Changó, (uno de los santos de la religión afrocubana), sabe cuánto tengo que rodar esquivando encontrarme con estos sujetos”, me comenta.

Al final no es mucha la ganancia, aproximadamente unos 100 pesos MN. No le da para hacerse rico, pero le alcanza para dar de comer y vestir a su familia. Pantera dejó de ejercer su profesión para dedicarse al trabajo por cuenta propia. Afirma que no volverá a vincularse laboralmente con el Estado, hasta que su salario diario, no supere lo que se busca boteando en la calle.

“En este país hay que violar la ley todos los día, y pedirle protección a los santos para que no te atrapen”, agrega. Pantera piensa que los graves problemas de este país, se acabarán, cuando los cubanos se sientan responsables con su economía.

“El primer paso para esto, es legalizar el mercado negro. Esa economía de subterfugio que es en definitiva la que determina la entrada de ingresos y aumenta de nivel de vida de los cubanos de a pie” continúa. “Un eficiente sistema tributario acabaría con todas las ilegalidades”, afirma.

Pantera está seguro que su opinión no será tomada en cuenta. “Raúl Castro dijo: ‘todo el mundo está obligado a pensar y a contribuir a la solución de los problemas del país’, pero sabemos que las posible soluciones que demos, no serán escuchadas, las mas lógicas atentan contra el sistema político establecido”, concluye.

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