Sobre la ley cubana

¿PARA QUE ESTUDIAR?


Por Laritza Diversent
foto: jóvenes cubanos bañándose en un charco cerca de la carretera

Javier tiene 9 años de edad. Cursa el cuarto grado de la educación primaria. No le gusta ir a la escuela, tiene problemas de disciplina y no copia en clases. Su maestra y sus padres están preocupados, no encuentra la forma de hacerle entender la importancia de los estudios para su futuro.

Si le preguntan a Javier que quiere ser en la vida, el responde que astronauta. Él sabe que en Cuba eso no se estudia, por tanto ya no tiene gracia luchar por su sueño. El desea hacer algo fácil como el trabajo de su papá, criar cerdos. Su padre llego hasta 12 grado, trabaja en la casa y tiene lo indispensable para mantener a la familia.

Tiene también el ejemplo de su tío. Un joven de 22 años de edad que dejo los estudios de contabilidad y se dedica a negocios en la calle. Tiene dinero para pasear y comprarse lo que quiera.

El medio que rodea a un niño o adolescente los lleva a sentir apatía por los estudios. Cómo puede un adulto explicarle las ventajas de hacerse un profesional, si el custodio de un hotel, con un título de bachillerato, gana más que el ingeniero de una empresa.

Estas diferencia son las que explican porque lo juventud cubana se ha convertido en un sector vulnerable de la sociedad. El porqué la abstinencia laboral, el aumento de la delincuencia, la prostitución y el alcoholismo entre la juventud. Estos son problemas que van en aumento.

A qué joven no le gusta salir, divertirse, bailar, vestirse a la moda. ¿De dónde sacan dinero para ir a una discoteca, si la economía de sus padres no le da para esos placeres? ¿Cómo pueden satisfacer las expectativas propias de su edad?

Qué joven cuando se enamora y quiere formar una familia tiene la posibilidad de tener una vivienda. Cuál de ellos puede soñar comprarse un carro, una moto con el sudor de su trabajo, dentro de esta isla. Cual puede soñar con hacer un viaje turístico para conocer lugares trascendentales de este mundo.

El que luche por alcanzar estos objetivos tiene que irremediablemente lanzarse al mar en una balsa o ponerse en manos de traficantes de persona. Casarse por conveniencia con un extranjero para que los saque del país o comprar una carta de invitación. Los que lo logran lo han hecho de mano con la ilegalidad. Sus vida punto de mira del aparato represivo y corriendo el riesgo siempre de perder la libertad.

Los padres de hoy se quedan sin argumento ante la realidad que viven sus hijos. No hay forma de conversarle o demostrarle que la oportunidad de estudios que tienen es lo mejor de su futuro.
Este es el dilema de las nuevas y viejas generaciones. Para los primeros la imposibilidad de hacer planes para el futuro. Para los segundos enseñar cómo prepararse para ello dentro de este país. De todo se saca una triste conclusión ¿para qué estudiar?

publicado en Semanario Digital Primavera

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