Derechos humanos, Ilegalidades en cuba, Justicia, Leyes en cuba, Violación

Supervivencia (I)

Laritza Diversent  

Vivir en cuba se ha vuelto en extremo complejo. Para todo hay que correr riesgo, incluso para sobrevivir. No hablo de pérdidas o ganancias en el desarrollo de una empresa. Me refiero a que en casi todos los contextos cotidianos hay que recurrir a la ilegalidad.

Si compra algo que tenga procedencia dudosa se comete el delito de receptación. Si vende, el de especulación. Si compra para revender, acaparamiento. Cada figura delictiva del código penal está diseñada de tal manara, que abarca disimiles situaciones de hecho de la vida diaria.

Conductas que en nada representan un peligro para la sociedad, están previstas en la legislación como acciones antijurídicas. Con certeza lo único legal es trabajar en un centro estatal, estudiar y comprar los mandados de la bodega. Hacer otras cosas es caminar en el filo de la ilegalidad.

De esa situación están consiente las autoridades. Los agentes de la policía paran diariamente en la calle,  cientos de individuo bajo la sospecha de que cometen un delito. Quizás tengan alguna estadística que asegura que cada cinco minutos el 20 % de la ciudadanía realizan una acción delictiva; o tal vez todos tengamos cara de delincuentes. 

Lo cierto es que los Registros en la vía pública van en contra de la dignidad del ciudadano, pero no importa hay que revisar todos los bolsos, mochilas, jabas abultadas, etc., y hacer que se cumpla la ley. “Institucionalidad, orden y disciplina”, es la última consigna.

En casa sucede lo mismo. En cada cuadra un comité que  “vigila”  no se cometa ilegalidades. Pero todos estamos consientes de que los vecinos tienen algún negocio. Nadie vive con el salario mensual. Una de dos o recibes remesas o le robas al estado.

El primero es el presidente del Comité de Defensa de la Revolución, que ‘echa palente’ a cualquiera, pero tiene un banco de películas pirateadas. Camina todas las tardes alquilando novelas, series y los programas del canal 41 de la televisión de Miami.

Se saben a qué se dedica el vecino, no por curiosidad, más bien es necesidad. Llegas del trabajo y te encuentra que se acabó el aceite para cocinar, agarras una botella y preguntas en el  barrio. Rápido alguien te dicen quien vende y quien tenía hasta ayer por la tarde. Así sucede si no tiene pesos convertibles y necesita comprar detergente, jabón, salchicha, etc.; o si tiene la hemoglobina baja y requieres comprar carne de res.  

A pesar de vivir prácticamente en la ilegalidad, los cubanos tienen el deber de denunciar todo los hechos que transgredan la ley. El incumplimiento de dicha obligación, está previsto en el Código Penal como un delito. Quiere decir que hacerse el de la vista gorda ante estas conductas también es una infracción.

Estándar