Periodo especial

Época traumática (I)

Laritza Diversent

La niñez

El periodo especial, una época traumática. Así califico ese lapso de tiempo que comenzó cuando tenía 9 años,  y que después de los 29, aun no termina. No hubo un día ni un mes que marque exactamente la fecha de su inicio. Tampoco hay esperanza de que una, indique cuándo acabará. Lo cierto es que en mi niñez, marcó una línea indeleble en mi memoria.

Estantes en bodegas y mercados vacios, reducción de la cuota subsidiada, resultado: un cambio radical en los hábitos alimenticios y en el vestuario.

Hubo un antes, con cuarenta centavos era suficiente para comprar las chucherías vespertinas: Coquitos y yemitas de huevo a medio, helado 15 centavos.

Todo desapareció: las manzanas, el panque, las pasas y los fiambres, hasta el papel cartucho.

Mi abuelo, de momento, sentado en la sala fumando brevas. Se las llevaba a la boca, sujetas con un gancho de pelo para aprovecharlas hasta lo último.  El pobre, siempre se quedaba con las ganas.

En la cocina, mi madre, aumentaba el arroz con pedacitos de papa, fideos, calabaza, col, etc., para que alcanzara para todos. Yo, llorando en la puerta de la casa,  y ella junto conmigo, porque no tenía leche que tomar y se me iban a caer los dientes.

Llegó el triste y único pan nuestro de cada día. Marcar dos y tres veces en la cola, que se formaba desde la una de la tarde, para coger a las sietes, el pan que sobraba por la libre: dos por persona.

En la carnicería, como todos decían, “parecía que iba hablar Fidel”; si entraba algo de palto fuerte. No importa lo que fuera, hasta por  la pasta de oca. Una masa que cocida, en baño maría, salía una especie de jamón-nada. Única forma de digerirla.

Casi se extinguen los gatos, hay quien dice que saben a conejos. “Ojos que no ven corazón que no siente”: los perros, descuerados, se hicieron pasar por carneros, la azúcar quemada por puré de tomate.

Aun cierro los ojos y me ubico en esa época. Lo recuerdo todo, por ese tiempo empezaron mis depresiones psicológicas.  Se acabo: yo quiero esto, y comenzó: esto es lo que hay. No hubo previas introducciones ni periodos de adaptación, de momento, todo cambio.  Un castigo sin haberme portado mal.

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Un comentario en “Época traumática (I)

  1. Toda esa miseria y falta de alimentación no es más que una Política de Estado bien pensada por la Jefatura de la “Revolución” -para mi Dictadura-, para mantener al pueblo en la dependencia y la miseria, haciendo eco al cuento de Stalin con la gallina sin pluma después de la entrevista que le hizo un periodista norteamericano, como es que las masas lo siguen ciegamente Stalin? . Este desplumó una gallina y todos los dias la sacaba a pasear por el patio del Kremlin y le daba unos granitos de maiz, y la gallina corria tras de él a buscar la sombra, al cuarto dia le dice al periodista ” ha visto ud. asi se mantiene a las masas, dándole poca comida y poca vestimenta”. Cruel pero real, eso es lo que ha aplicado Castro con el pueblo de Cuba, durante estos 50 años. El socialismo no es más nada que eso explotación y miseria para el pueblo y buena vida para una cúpula dirigente que se creen dioses y que se creen que están por encima de las leyes y la sociedad, para ellos no existe Constitución ellos son el país, el pueblo, y la Nación, HDP.

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