Sobre la ley cubana

La inacción médica constituye un delito contra la vida y la integridad corporal

En un nuevo intento por salvar responsabilidades, Granma declaró, por medio del periodista oficial Alberto Núñez Betancourt, que no aceptará presiones ni chantajes, con respecto a la huelga de hambre, que desde hace 14 días, mantiene el disidente Guillermo Fariñas, tras la muerte por esa misma causa, del preso político Orlando Zapata Tamayo.

Insisto, no es hora de declinar responsabilidades; sino de asumir las consecuencias. El gobierno cubano está obligado, constitucionalmente, a garantizar la integridad corporal de todos los que residen en el territorio nacional. La muerte de Zapata Tamayo fue su responsabilidad, al igual que lo será, si Fariñas fallece.

Digo el diario Granma, porque en ninguna parte del mismo, se aclara que las opiniones de sus periodistas, son independientes a la que él, como órgano oficial del Partido Comunista, asume. Quiere decir que lo que allí se publica, es la posición de la dirigencia histórica, élite del único partido político legal en Cuba.

Según Núñez Betancourt, la medicina solo puede actuar cuando el paciente ha entrado en shock, fase en que como regla resulta tarde, pues el ser humano está en los límites de la supervivencia, lo que se llama punto de no retorno.

Leamos entre líneas: la medicina cubana actuará cuando el organismo de Fariñas, que reconocen está en un proceso de deterioro notable, llegue a un punto tal, que no pueda salvarse su vida. ¿Están anunciando que lo dejarán morir? Todo puede suceder, en un país donde reina la impunidad y las decisiones políticas están por encima de la ley.

Suena muy bonito, eso de la existencia de principios bioéticos que obligan al médico a respetar la decisión de una persona que ha decidido iniciar una huelga de hambre. ¿Serán más fuertes que la obligación de hacer, impuesta por la legislación penal vigente? ¿Sabrán que la inacción médica, puede ser interpretada como la comisión de un delito contra la vida y la integridad corporal?

Dice el artículo 266 del Código Penal: el que preste auxilio para que otro se suicide incurre en privación de libertad de dos a cinco años (delito de auxilio al suicidio). ¿No brindar asistencia médica a una persona, que se ha colocado voluntariamente en una situación suicida, como lo es una huelga de hambre, no es ayudarlo a lograr su fin? No podrán obligarlo a ingerir alimentos por vía oral, pero si por la parenteral.

Pero aun no termina la responsabilidad exigida por la legislación penal, a los que decidieron consagrarse a la medicina y a la dirección del país. Por su parte, el artículo 277 del mismo cuerpo legal, sanciona al que no socorra o preste el auxilio debido a una persona… expuesta a un peligro que amenace su vida, su integridad corporal o su salud, sin que ello implique un riesgo para su persona (delito de abandono a desvalidos).

La sanción se agrava, si el hecho se comete por quien tiene el deber de socorrer a la victima por razón de su cargo o profesión. Los médicos cubanos tienen la obligación legal de hacer todo lo que esté a su alcance, por salvar una vida. Los dirigentes históricos, la de garantizar la integridad corporal de sus gobernados.

Estamos acostumbrados a que el gobierno cubano no ceda ni un ápice en sus políticas. No obstante, los médicos cubanos, y todos los que actúan, siguiendo las órdenes de sus superiores, deben recibir un mensaje de advertencia. La obediencia debida no exime de responsabilidad penal, cuando la orden es ilegal.

De ahora en adelante, cualquier cosa puede suceder. Guillermo fariñas podrá lograr sus objetivos o morir en el intento. Esperemos que las autoridades cubanas, a pesar de su declaración, sepan evitar las consecuencias. En sus manos está la posibilidad de salvar su responsabilidad o de agravarla.

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