juventud cubana

El relevo comunista

En su más reciente discurso, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se mostró un tanto refranero a la hora de referirse a su juventud comunista. El más significativo de los proverbios que dijo, fue el de: los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres.

Al parecer el General de Ejército sabe que no puede pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de su época. Los de hoy, viven una realidad bien distinta: piensan diferente de cómo viven.

Está consciente de que no son una generación espontánea. Son el producto final de la fabricación del nuevo hombre socialista. El que no tienen un peso en el bolsillo, pero hacen cualquier cosa por la pacotilla de marca. Los críos de la nike, adidas y reebock. Los que sueñan vivir como capitalista y saciarse en una sociedad de consumo.

Los aficionados del reggetón, la timba, el sexo y el alcohol. Los que gritan consigna, pero si le dan la oportunidad meten la mano en el erario público, toman una lancha o se quedan en la primera misión que le den en el extranjero. El mismo reconoció que el principal problema que arrastra la juventud comunista, está directamente relacionado con la política de cuadros.

En la reciente clausura del IX Congreso de la UJC, dejaron claro que aún están por descubrir y preparar a los futuros dirigentes de la Revolución. Por supuesto que el encargo queda en manos de la dirigencia histórica. Son ellos los que elegirán, luego las masas se encargarán de confirmar si la selección fue correcta.

El también Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, alertó sobre el peligro de fabricar dirigentes improvisados e insistió en la necesidad de suprimir, cuanto alimente la simulación y el oportunismo. En tono resentido, irónico y cómplice, se refirió, sin mencionar nombre, a los
cuadritos de probetas o de laboratorios que tanto les habían costado.


¿De quién estaría hablando? ¿De todos los elegidos de su hermano, que han fracasado tras probar la miel del poder por la cual no conocieron sacrificio alguno: Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Otto Rivero, Hassan Pérez, etc.?

Los elogios a los jóvenes revolucionarios, no pasan de ser simples cumplidos. Ellos Saben bien que no pueden confiar en ninguno, pero los necesitan. Ellos son los que realizan con energía el trabajo ideológico: gritar consignas. Los que se enfrentan a las provocaciones del enemigo: formar los batallones de respuesta rápida. Los que asumen las tareas de la defensa: dar golpes en los mítines de repudio. En fin, los que le toca realizar el trabajo sucio para asegurar la irrevocabilidad del socialismo.

Laritza Diversent

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