Mi Isla, Papá Estado

La tierra de los mangos bajitos

Cuba, la isla del clima tropical y como dicen en su canción, el grupo de rap los Aldeanos, “la tierra de los mangos bajitos”. Lo que sucede aquí no ocurre en otras partes del mundo. ¿Se imaginan a Obama diciéndole al pueblo norteamericano, que ignora cuánto se gasta el país en importaciones? Aquí eso es normal y no ocurre nada.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, en su más reciente discurso, reconoció públicamente a través de la televisión nacional, que se caería para atrás, cuando el titular de economía, informara los millones y millones de dólares gastados en importaciones de frijoles de todo tipo, que se pueden producir en este país. ¡Ojo! Puso solo un ejemplo.

Al parecer, existen determinados asuntillos, que no están en la agenda del máximo representante del gobierno cubano. En otro lugar del planeta, tal comentario le hubiese costado el puesto, en las próximas elecciones.

Si la dirigencia histórica, que de antaño concentra en su mano todo el poder estatal, no sabe esos detalles, entonces ¿Quién dirige y controla la náufraga economía nacional? ¿Qué función tienen los que hace cincuenta años se sacrificaron y disfrutan de la miel del poder? Sabemos que tienen muchos cargos y que por su edad no pueden asumirlos todos. ¡Bueno, que se jubilen!

Un líder que se respete a sí mismo, jamás cometería la imprudencia de reconocer a voces, que no sabe determinados detalles de la gestión gubernamental. Pero el clima del trópico es demasiado relajante. Lo importante a menudo se convierte en una broma y lo insignificante en un asunto de Estado. El país se cae a pedazos mientras el gobierno vuelca todo su potencial en maltratar a un grupo de mujeres que marchan en silencio por las calles.

No obstante, el señor presidente y todos los títulos que le siguen, puede darse el lujo de hablar así, porque tiene todo los problemas resueltos en su casa. A él que le importa, si la mayoría de sus gobernados no tienen arroz que comer. Mucho menos si el salario no les alcanza para cubrir los primeros cinco días del mes.

Laritza Diversent

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