Mi Isla

A mis lectores

 

Muchísimas gracias por sus comentarios. Es una pena que no pueda leerlos y compartir con ustedes en tiempo real. Algún día será. No obstante quiero que sepan que los leo a todos y aprendo de ustedes, principalmente porque se han convertido en mis ojos en un mundo desconocido. Sus críticas me hacen ver que debo perfeccionar mi trabajo y ser más certera en los enfoque.

No quiero justificarme, pero mis escritos hablan de la realidad que vivo a diario dentro de Cuba. No pretendo en modo alguno en compararla a otras sociedades, en primera, porque no tengo argumento, no conozco otras, jamás he salido de este país.

El problema no es en sí, la prostitución en Cuba, sino como el gobierno cubano reacciona ante ella, y como desconoce esa realidad social a la hora de regularlas en leyes. ¿Es justo que se sancione a las prostitutas y no a los que se benefician de ellas? ¿Es justo que unas mujeres terminen en prisión y otras, por hacer lo mismo, no?

Con mi trabajo realmente pretendo dar elementos de la realidad que luego trascienden a las leyes. Por ejemplo, acta de advertencia, conducta antisocial y peligrosidad predelictiva, son elementos legales que trasciende a la vida de los ciudadanos y no pocas ocasiones los llevan a sufrir prisión. Se dan en varios supuestos, la prostitución es uno de ellos. Eso es lo que intento describir en mi trabajo. Así sucede con las la iniciativa económica, las ilegalidades y la confiscación de bienes.

A la hora de mostrar esa relación, parto de una idea: en Cuba pocos conocen la ley. Las normas jurídicas parecen una abstracción, pero de hecho recogen y se aplican a una realidad social. Yo solo intento, aunque no todas las veces no lo logre, vincularlas para mejor comprensión.

Mi objetivo fundamental es abrir el debate para un mañana. A veces tengo la impresión que se pide a gritos cambios, pero muy poco saben o están seguros que es lo que quieren cambiar.

Tampoco quiero maximizar los problemas de Cuba, como los más graves del planeta. No existe sociedad perfecta y exenta de males, pero imagínese que desde niña le dicen que vive en un paraíso y no la dejan salir porque afuera hay un monstro que te quiere tragar. Sin embargo, se sienten dentro del estomago de uno. ¿Cómo reaccionarían?

Tal vez algunos problemas de Cuba no sean tan graves comparados con los que se vive en otras sociedades. Pero al fin y al cabo, son problemas que deben ser solucionados, no callarlos porque parecen insignificantes al lado de otros de mayor magnitud.

Laritza Diversent

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