Artimañas comunistas

Fórmula de la perpetuidad

Los hermanos Fidel y Raúl Castro

Uno de los elementos comunes que participan del contenido de la definición tradicional del concepto “República” es la periodicidad en los cargos. En Cuba hay elecciones para renovar todos los cargos en los órganos estatales. Sin embargo, los máximos líderes de la dirigencia histórica, comunista y revolucionarias, han permanecido en la cima del poder por más de 51 años.

El Jefe de Estado es llamado el Presidente de la República, que no hay que confundir con el cargo Primer Ministro o Presidente del Gobierno. No obstante, el Jefe del Estado puede ser al mismo tiempo el Jefe del Gobierno. A este tipo de República se dice que tiene un Sistema de gobierno presidencial. Este es el caso de Estados Unidos y Chile.

En el modelo de organización del poder constitucional del gobierno cubano no existe el cargo de Presidente de la República. Sin embargo existe, como en los Sistemas de gobiernos presidencialistas, un jefe de Estado, que es al mismo tiempo, es Jefe de gobierno. Atribuciones que asume el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Su elección está a cargo de la Asamblea Nacional del Poder Popular y son de tipo indirectas. El Parlamento al constituirse para una nueva legislatura, elige de entre sus diputados a los miembros del Consejo de Estado y su cabeza.

El término del mandato del Jefe de Estado y Gobierno cubano, es el mismo que el confiado al Consejo de Estado por el parlamento. Expira cada cinco años al tomar posesión el nuevo órgano elegido en virtud de las renovaciones periódicas de La Asamblea Nacional del Poder Popular.

La Constitución cubana de 1976, prevé que haya periodicidad en el cargo de Jefe de Estado y de Gobierno. Sin embargo en sus 34 años de vigencia y 6 renovaciones del órgano legislativo, el cargo ha sido ocupado, solo por dos personas. Los hermanos Fidel y Raúl castro.

Fidel castro estuvo a cargo de la dirección del país desde su llegada al poder en 1959 con el triunfo de la revolución socialista hasta el el 31 de julio de 2006, que a causa de critica hemorragia intestinal y delegó provisionalmente el poder en su hermano Raúl, quien lo ocupa hasta la actualidad.

Esto se debe a que, la constitución cubana, no limita el número de reelecciones a las que puede presentarse el Jefe de Estado y Gobierno cubano, después de concluido su primer mandato. Omisión muy conveniente para perpetuarse en el poder.

Laritza Diversent

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5 comentarios en “Fórmula de la perpetuidad

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    Cuba debe despedir a un millón de empleados estatales
    Las plantillas infladas pasan factura al Gobierno, incapaz de pagar los sueldos
    MAURICIO VICENT – La Habana – 01/05/2010
    Un trabajador cubano dormita sobre una carretilla… Otro, sentado en un pedrusco, se limpia las uñas con un alambre. Sólo un tercero da unos golpes de cincel en un murete, tampoco demasiados. La escena es de ayer mismo, y esta brigada estatal que trabaja a las afueras de La Habana es representativa de lo que sucede en todo el país; en la Cuba socialista uno puede comer en una cafetería de 10 mesas atendida por 20 empleados, hay empresas con tantos inspectores y vigilantes como obreros y la plantilla nacional de dirigentes supera las 380.000 personas, casi un 9% de los trabajadores estatales.
    Raúl Castro lo admitió hace tiempo: los salarios no alcanzan. Obviamente, ganar el equivalente a 15 euros al mes no estimula la productividad, pero el problema de las plantillas infladas no es menos grave. El 4 de abril, el presidente cubano reconoció que en el sector estatal sobran un millón de puestos de trabajo. Una barbaridad; esto representa uno de cada cuatro cubanos que trabaja para el Estado.
    Si durante medio siglo el pleno empleo ficticio fue un emblema de la revolución, como la educación y la salud, hoy lastra la economía y entrampa la salida de la crisis. Con 11,2 millones de habitantes y una fuerza laboral de 4,9 millones de personas -de las que más de cuatro millones trabajan en el sector estatal-, Cuba se encuentra en una encrucijada. Un millón de trabajadores sobrantes es un grave problema político, pero hacer esta reconversión es de necesidad imperiosa, advierten los economistas.
    El Gobierno ha adelantado que las soluciones del pasado no son una opción. Antes, a los trabajadores cesantes se les enviaba a casa con una prolongada garantía salarial o se les ofrecía la posibilidad de estudiar, cobrando el sueldo completo. Eso se acabó.
    Salvador Mesa, el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, el sindicato único, afirmó que la “reubicación” se hará “con orden” y que “nadie quedará abandonado”. El país, dijo, “no dispondrá de fórmulas mágicas, los puestos de trabajo tenemos que crearlos en los municipios, como en la agricultura y la construcción”. Precisamente, este es uno de los problemas. “Mucha gente no quiere reconvertirse de oficinista en campesino o albañil. ¿Qué van a hacer?”, expone un sociólogo.
    “Si se quiere desinflar esas plantillas en las que casi todo el aire lo ha puesto la política paternalista del Estado, habrá que permitir que los que pierdan sus improductivos puestos laborales puedan hacer cualquier actividad que no sea delictiva”, opinó recientemente el escritor Guillermo Rodríguez Rivera. “Hacerlos abandonar sus empleos para echarles encima el mar de prohibiciones que existen para realizar cualquier trabajo, mandaría directamente a esa masa a delinquir”, afirmó, en un artículo publicado en la página web de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.
    La salida, según la mayoría de los analistas, es de cajón: el Gobierno debe extender la iniciativa privada y fomentar cooperativas y pymes en los sectores que el Estado es incapaz de administrar con eficiencia. Para Rivera, las “nuevas empresas empezarían a ser una alternativa laboral, a cuyos empleos podrían aspirar muchos cubanos”.
    Mordido por la realidad, el Gobierno realiza algunos tímidos experimentos en esta línea. En varios municipios de La Habana se ha entregado la gestión de las peluquerías a los trabajadores, que han de pagar un impuesto mensual de unos 34 euros al mes. También, a modo de experiencia piloto, se ha permitido a un pequeño grupo de taxistas que exploten por cuenta propia el vehículo del Estado a cambio de un impuesto, ocupándose ellos del mantenimiento.
    “El reordenamiento laboral” de un millón de trabajadores es un reto descomunal, y “lo hecho hasta ahora es irrisorio”, asegura un economista. Además, dice, está “la desconfianza”.
    “El primer objetivo es el resurgir de estas formas de producción y no crearle obstáculos que más bien parecen pretender su fracaso”, afirma Rivera, que pide “confiar en la probada diligencia del cubano para llevar adelante una empresa que de veras le importe”. Han pasado cuatro décadas desde que, en 1968, Fidel Castro acabó por decreto con la mayoría de los negocios privados. Ahora, en este 51º Primero de Mayo de la Revolución, son vistos por muchos como la salvación.
    http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cuba/debe/despedir/millon/empleados/estatales/elpepuint/20100501elpepiint_6/Tes

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