Derechos humanos, Historias de cubanos, Mi Isla, Permiso de entrada y salida

Negocio, puro negocio

 

Manuel Arias busca vías para defender el derecho a regresar definitivamente a su tierra natal. Plantea su problema: “soy un cubano de origen, con nacionalidad española y en Cuba no aceptan la doble ciudadanía”

Efectivamente, la ciudadanía cubana se pierde, cuando se adquiere una ciudadanía extranjera. La Constitución de la República aclara que el proceso para la formalización y pérdida de la misma, así como las autoridades facultadas para decidirlo, se regula en la ley.

Para desgracia de Manuel, la Asamblea Nacional, está muy ocupada. No ha tenido tiempo de legislar, en 18 años, sobre la pérdida y recuperación de de la ciudadanía cubana. El mandato fue ordenado por la Constitución de la República, después de ser reformada en 1992.

No importa que en derecho, se produzca una inconstitucionalidad por omisión. El órgano legislativo, único con facultad de aprobar, modificar o derogar leyes, no cumple con la obligación de legislar la normativa que permite la aplicación de los postulados constitucionales.

El señor Arias trata de entender:

“¿Por qué el parlamento cubano, a pesar de que su inacción afecta un derecho fundamental como el de la ciudadanía, no hace uso de sus facultades? ¿Por qué el gobierno obliga a cubanos ciudadanos de otro Estado, a entrar en el país con el pasaporte que los califica como nacional? ¿Qué interés tiene en retener sus ciudadanías, si según los dictados constitucionales, los perderían manera inmediata?” Continúa meditando.

Negocio, puro negocio, concluye. Lo que diga la constitución no interesa. La decisión está en manos de las autoridades gubernamentales, que en definitiva son, las que deciden que cubanos salen y cuales entran. Permisos por los que hay que pagar. En fin, se viola la Ley suprema, pero se ingresa por concepto de trámites migratorios, miles de pesos.

Manuel Arias aun no aclara todas sus dudas. Tampoco ha perdidos la esperanza de regresar definitivamente a su isla querida. Pregunta si existe alguna norma legal, que le ofrezca la posibilidad de volver.

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