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Sin derecho al retorno

Al fin había una esperanza. Manuel arias encontró una vía para el regreso definitivo a su tierra natal: El Permiso de repatriación. El proceso se iniciaba con una Carta de Solicitud al Consulados cubano en su país de residencia.

El señor Arias argumentó y firmó la misiva, para después enviarla al Director General de la Dirección de Inmigración y Extranjería. Certificó, en el Departamento de Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), los documentos acreditativos de su actual estado y los datos personales de su esposa, con quien conviviría en Cuba.

El ansia lo embargó ¿Cómo reaccionarían las autoridades migratorias de la Isla, cuando recibieran, el expediente que le confeccionó el Consulado en España? Soportaría la espera de 3 a 5 meses por la respuesta. Encima de la mesa, aguardaba el sobre con los 60.00 euros del costo del Permiso de Entrada Definitiva. Soñaba con ver anulada la Habilitación de su pasaporte cubano.

De pronto se ensombreció su mirada. Quería ser optimista, sin embargo, en sus oídos retumbaba las palabras del abogado: “El permiso de repatriación se autorizaba en casos muy específicos. A los que se encuentran clínicamente desahuciados o gravemente enfermos, mujeres mayores de 60 años, hombres mayores de 65 y menores de 16”. Él gozaba de perfecta salud y tenía 55 años de edad. Tampoco era una víctima de secuestro.

Ni siquiera entraba en el grupo de personas mayores de 60 años que garantizaran documentalmente, que podían valerse por sí mismos y compensar los gastos de seguridad social. Se había ido de Cuba sin nada y regresaba en las mismas condiciones.

Pese a las pocas probabilidades de ser aceptada Manuel continuaba soñando. El abogado le dijo que podían otorgarle un permiso excepcionales, si argumentaba razones de peso para la solicitud. Tenía la esperanza que su soledad en España conmoviera a las autoridades cubanas.

Arias tenía donde residir, su esposa vive en Cuba. Ambos contrajeron nupcias, hace 30 años, a la luz de las leyes cubanas. Sin embargo, lo poco que tenía el Estado cubano se lo confisco cuando salió de Cuba en el 2003. En otra ráfaga de pensamiento, lo asaltaron nuevamente las dudas ¿Si regresa le devolverían los derechos sobre sus bienes?

A la luz de la ley de familia, todos los bienes a adquiridos en casamiento formaban parte de la comunidad matrimonial. ¿Qué pasaría con la liquidación forzosa que realizo el gobierno, acto unilateral y también ilegal? Según el código de familia, la salida del país no es una causa que extingue el matrimonio; y por ende la comunidad de bienes.

El Estado para despojarlo de todas sus propiedades, se subrogó, en su lugar y grado, y liquidó la comunidad matrimonial de bienes. Su esposa, para no mantener una copropiedad forzosa con el Estado, tuvo que pagar al gobierno la cuota que correspondía a Manuel.

Arias llamó a su abogado y este le aclaró, que en casos de que autorizan la Repatriación, si al emigrante cubano se le había aplicado la Ley 989/61, las autoridades cubanas le notificaban que el retorno no surtía efecto respecto a bienes, propiedades, derechos y valores confiscados.

Una semana después, tocan a la puerta. El portero del edificio le entrega una carta. Remitente: Consulado cubano en España: “su solicitud no ha sido aceptada, no cumple los requisitos de repatriación, no tiene derecho al retorno”.

Hace un mes, Manuel Arias volvió. Pidió un préstamo de 900 euros a un banco español para realizar los trámites migratorios. Recientemente pagó los 40 CUC que cuestan dos prorrogas para permanecer más tiempo en el país. Intentará quedarse nuevamente, aunque esta consiente que lo volverán a deportar.

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