Cuba y la Izquierda Latinoamericana, Emigración, Mi Isla

Silencio a conveniencia

El gobierno cubano ondea el banderín de la ‘soberanía estatal y la no injerencia en los asuntos interno’, cuando le conviene. Igualmente, la reacción depende de parte de quien venga y hacia quien va dirigida la intromisión. Si esta viene de su enemigo eterno, el imperio, la respuesta no se hace esperar.

Recientemente una funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su descontento por los comentarios del portavoz del gobierno de Estados Unidos, Philip Crowley, que exigió a la isla la liberación de presos políticos y saludó las gestiones de la iglesia católica en la excarcelación de uno de ellos.

Josefina Vidal, jefa del Departamento de América del Norte de la cancillería cubana, declaró a medios internacionales que, “Cuba no reconoce autoridad alguna al Departamento de Estado y a su vocero para emitir juicios sobre temas internos“. En defensa del gobierno de la isla alegó que “Estados Unidos mantiene injustamente presos cinco cubanos antiterroristas.

La reacción del gobierno isleño, fue diferente con respecto a las declaraciones de las autoridades de Ecuador, que acusan a sus emigrantes de contrabandistas y de propiciar un comercio ilegal desde el país sudamericano a Cuba. Sin embargo, estos cumplen las regulaciones aduanales para importar mercancía sin carácter comercial hacia la isla. Única modalidad de importación que se les permite a los cubanos.

El gobierno de la Isla lo sabe, pero guarda silencio al respecto. Incluso, ofreció su colaboración para investigar y sancionar a los ciudadanos de ambas naciones, que contrajeran matrimonio por conveniencia.

Ilegal es el destino que toman los productos importados una vez dentro de Cuba. La mayoría terminan en el mercado informal a través de intermediarios, porque los cubanos tienen prohibida la iniciativa económica individual. La actividad genera ganancias, porque venden más baratos que las tiendas estatales recaudadoras de divisas, incluyendo posibilidades de pago.

Eso también es de conocimiento para las autoridades cubanas. Razón por lo cual aumentaron los gravámenes del pago de los derechos de aduana por mercancía y extremaron los controles aduanales en los aeropuertos, con los cubanos que regresan de Ecuador.

A pesar de los esfuerzos de los isleños por traer, pequeñas cantidades de variadas mercancías, muchos pierden buena parte de su equipaje. Les aplican la sanción administrativa de decomiso por importar productos de una misma clase en cantidad.

El límite de esa cuantía no está establecido en ninguna disposición jurídica. La aduana decomisa amparada en la potestad discrecional que tiene de declarar, según su parecer, la naturaleza no comercial de una importación.

Las declaraciones del gobierno de Ecuador constituyen una injerencia en los asuntos internos de Cuba. Ellos no tienen ninguna autoridad para declarar ilegal una actividad que tiene lugar, en el territorio de otro Estado, y es realizada por los ciudadanos de este, más cuando el presunto afectado, no se pronuncia al respecto.

El trasiego de mercancías desde el exterior, es una actividad que realizan todos los cubanos que tiene la oportunidad de salir al extranjero ya sea por asunto oficial o particular. Los colaboradores que cumplen misión internacionalista, en los países que integran el bloque de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), traen contenedores con mercancías, que una vez dentro de Cuba, van a parar al mercado negro.

Sin embargo, a ellos no se les cuestiona ni si les acusa de contrabandistas. Tampoco la aduana les aplica el decomiso de los productos importados. Incluso, se les exime de pago de los derechos aduanales.

Por supuesto la intromisión viene de parte de un Estado que se identifica política e ideológicamente con la ‘Revolución cubana’ y va dirigida a personas motivadas por intereses económicos individuales, no políticos. En ese caso, si les conviene guardar silencio.

Laritza Diversent

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