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Candil de la calle

El gobierno de Ecuador, recientemente la emprendió contra los cubanos que están dentro de su territorio. Los acusa de contrabandistas y de propiciar una red de tráfico ilegal hacia la isla. Incluso deportará a los isleños que rebasen la estadía que permite la ley para el turismo y no estén en proceso para legalizar su situación el país. No obstante, reconocen que la mayoría de ellos entra y sale de la nación.

El hecho no afectará, en ningún modo, las relaciones entra ambas naciones. El gobierno cubano, sin embargo, está consciente de que sus nacionales cumplen los requisitos aduanales exigidos para sacar mercancías del país sudamericano y entrarlas en la isla. Lejos de defenderlos, aúna esfuerzos para perseguirlos y castigarlos. Acordó con la nación sudamericana investigar los matrimonios de conveniencia entre ciudadanos de ambas naciones.

Así responde el gobierno de la Isla, a un grupo de sus naturales que, dentro de una economía estancada y una crisis financiera de grandes magnitudes, tiene una importancia sin precedente. Las remesas del exterior es una de las principales fuentes de divisa del país.

A sus emigrantes les impone altos precios por los trámites migratorios, sin contar que tiene la potestad discrecional para decidir quién entra o sale. Aumenta los gravámenes de los derechos aduanales, refuerza los controles en los aeropuertos y le decomisa los productos, que según su parecer, seas para comercializar. A todo esto sumemos que, aun conservando la ciudadanía cubana, dentro de la isla pagan los servicios como extranjeros.

La emigración cubana de los últimos años cambio su carácter. A principios del procesos revolucionario tenia motivaciones políticas. El gobierno tomó medidas para reprimirla: impuso el permiso de entrada y salida a la isla, el abandono definitivo y la confiscación de bienes ingresos. Las leyes aun siguen vigentes, a pesar de que los emigrantes de los tiempos recientes, sale en su mayoría, buscando oportunidades económicas.

Por supuesto, ellos no son como los “cinco héroes acusados injustamente en los Estados Unidos”. Su vida y trabajo en el exterior es para beneficio individual y familiar, no político. Si son acusados indignamente, no importa. No merecen que el gobierno gaste parte del presupuesto estatal, financiado comité de solidaridad en el extranjero, para su defensa.

Si fuera la Unión Europea o los Estados Unidos, los que la emprendiera contra los emigrantes cubanos, la cosa seria diferente. El conflicto internacional no se haría esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores, el Consejo de Estado, la Asamblea Nacional y todas las organizaciones de masas y sociales, publicarían sendas declaraciones de condena a la medida. También se convocaría una marcha multitudinaria en la tribuna antiimperialista.

La situación con Ecuador es diferente, no puede ni habrá conflictos. Ambas países pertenecen al Alternativa Bolivariana para las América (ALBA). Significa que, los intereses políticos e ideológicos
están por encima de los derechos humanos de sus nacionales.

“Candil de la calle y oscuridad de su casa”, así decía mi abuela cuando quería referirse a las personas que abandonaban a los suyos, pero estaba dispuesto a ayudar a los extraños. El refrán le queda justo al gobierno cubano. Defiende los derechos de los emigrantes del mundo, pero a los suyos los ignora totalmente.

Laritza Diversent

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Historias de cubanos, Ilegalidades en cuba, Mi Isla, Trabajadores cubanos

Medio de subsistencia

Foto. Orlando Luis Pardo

Miguel era un trabajador que hacía cinco años laboraba como cocinero en una empresa estatal. Se levantaba a las tres de la madrugada para realizar un viaje de más de 12 kilómetros y llegar temprano al trabajo. Cumplió con todas las orientaciones del sindicato, cotizaba y resultó vanguardia en dos ocasiones.

El salario que recibía no le alcanzaba para solventar sus necesidades económicas. No obstante, entre sus planes no estaba la opción de abandonar el empleo. Tiene una esposa y tres hijas menores que mantener. Unas veces más, otras menos, compensaba las carencias con lo que allí resolvía.

Miguel se llevaba, parte de los alimentos del almuerzo de los otros trabajadores, para sostener a los suyos. Aceite, pollo, pescado, huevo, calamar, vianda, granos, etc., la necesidad lo impulsaba a llevarse lo que fuera. Era su responsabilidad, asegurar la subsistencia inmediata de los familiares a su abrigo.

En ocasiones, muy discretamente, vendía en el barrio alguno de los productos que hurtaba. Con ese dinero cubría otros gastos. Sus hijas necesitan ropa interior y zapatos. Mercancías que sólo venden en las tiendas recaudadoras de divisa. Moneda que él no recibe cuando le pagan su salario.

Alguien informó lo que Miguel hacía. Fue separado del centro, y por ser su primera vez, el tribunal lo sancionó a seis meses de privación de libertad por un delito de hurto, trabajando internado en un correccional de la agricultura. En la sentencia no se tuvo en cuenta los motivos que lo llevaron a cometer los robos. El sufrimiento de la pena tampoco impide que, desde su nuevo trabajo, continúe robándose alimentos para llevarlos a casa, cuando sale de pase.

Antes del triunfo de la revolución, existía en la legislación penal cubana, la figura del hurto famélico. Una circunstancia, que en casos, eximia al autor de responsabilidad penal, y en otros, disminuía la pena. Se apreciaba cuando una persona, hambrienta o indigente, se apodera de los objetos necesarios para su supervivencia y de las personas a su abrigo.

La justicia revolucionaria eliminó esta figura de derecho penal. Supuestamente el nuevo sistema, implantado el 1ro de enero de 1959, atendía las necesidades de todos por igual. Se había eliminado la vagancia, el desempleo, la mendicidad y los vicios. Causa esenciales de la miseria.

Visto así, era innecesaria esa figura en el Código Penal. Para el legislador socialista, nadie, en las nuevas condiciones creadas, cumplía con el requisito de estado de necesidad extrema que lo impulsara a cometer el delito de hurto. Este es un país, en el que todos los ciudadanos, gozan de la oportunidad y el derecho al trabajo.

Es irónico que sea hoy, precisamente la clase ‘proletaria’ cubana, la que se encuentra en un estado de necesidad tal, que se ve obligada a hurtar los recursos del Estado para sobrevivir y mantener a su familia. Este, es uno de los problemas sociales que más afecta la economía nacional y que el gobierno enfrenta bajo el titulo “la lucha contra las ilegalidades”.

A la benévola justicia revolucionaria, le interesa más sancionar como efecto ejemplarizante, que perdonar un hecho delictivo cometido por necesidad. La revolución, 50 años después, demuestra es incapaz de atender, por igual, las necesidades de la población. Aumenta la holgazanería, la indigencia y corrupciones. El ‘pleno empleo’ por sí sólo, es insuficiente para hacer desaparecer la miseria, el estado de necesidad y con ello la comisión del hurto famélico.

La historia de Miguel se repite en muchas familias cubana. Se puede contar de diferentes formas y con otros personajes. La realidad es una: la situación económica que atraviesa el país. La mayoría de los trabajadores vinculados laboralmente con el Estado, convierten el hurto en un medio de vida indispensable para subsistir.

Laritza Diversent

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Mi Isla

Última respuesta a Tatu

Amigos, mis respuestas son tardías, porque no dispongo de una conexión a internet para contestar a tiempo. Aprecio en gran medida todo el apoyo que me dan. Minimizan en gran parte el sentimiento de incomprensión, que a veces me embarga en la calles de mi país. No es suficiente decir por qué y para qué, ayuda también que las personas te comprendan. Ese estimulo lo he encontrado en cada uno de sus comentarios. Mucho más grato, cuando la mayoría de mis lectores, son mis coterráneos ¿Quien mejor que ustedes para saber, exactamente, a lo que me refiero?

Les confieso que el joven revolucionario Tutu, también me decepcionó: o no entendió nada de lo que le explique o no tenía argumentos sólidos para contestarme. Le pedí que expresara su sentir y me contestó con un panfleto ideológico. De hecho, seguiré consejos y no perderé más mí tiempo con él.

Entiendan, no tengo ningún reparo en ir hasta la Universidad de Matanza y dialogar con el equipo de la Joven Cuba. Sin embargo, no dispongo de tiempo, y mucho menos de recursos, para viajar más de cien kilómetros y conversar con un grupo de jóvenes que no se atreven a dar su nombre, ni dirección, ni siquiera un número telefónico donde localizarlos. Ellos, al contrario, tienen todos mis datos. No obstante me gustaría aclarar al joven Tatu, algunas dudas que le quedaron, y las comparto con ustedes.

Tatu:

No respondiste mi pregunta. Yo por el contrario te vuelvo a contestar y te aseguro será la última vez que lo haga. La ‘Revolución’ para mí, analizando el término según tu punto de vista, no significa nada. Me asombra tu fanatismo, parece que hablaras de Jehová. Aterriza: Lo que se logró en Cuba en materia de educación y salud, fue gracias al esfuerzo de millones de seres humanos, no de un ente abstracto, que ni tú mismo tienes la capacidad de definir.

Partamos de un punto: Cuba no es el único lugar del mundo en que la educación es gratuita y accesible a todos. Tampoco es donde único, los negros pueden llegar a ser profesionales. También cuenta el esfuerzo y la voluntad de las personas.

Tutu, yo no tengo que combatir a ningún aprovechado de la Revolución. Imagínate que en mi condición de mujer y esposa, me dedique a luchar y exigir fidelidad a todos los maridos infieles. En ese supuesto, mi actitud seria más comprensible, que la que según tú, debí haber adoptado en su momento con respecto a los “oportunistas que se valen de su posición para obtener beneficios”.

No fui yo quien les dio posición. Dime tú: ¿Qué premio me hubiesen dado si los denunciara? Te respondo: una medalla por chismosa. Somos cubanos y sabes que, la doble moral, es hoy una forma de supervivencia, así como la ilegalidad y la corrupción. No te confundas, no los juzgo pero tampoco justifico lo que hacen. Simplemente creo, que hay que atacar primero la causa de esos males.

Tatu, no es difícil pensar. Pregúntate: ¿Por qué los cubanos tiene que recurrir al robo, la ilegalidad y la corrupción para sobrevivir? Si tienes la capacidad para responderte la pregunta, entonces encontrarás la raíz del problema. Esos problemas, si son logros de tu ‘Revolución’. Te aseguro que la solución de los mismos, no está en denunciar y sancionar.

Te dejo una tarea para que te aproximes a la idea. Diles a tus amigos estudiantes de derecho, que te expliquen la figura del hurto famélico. Cuando lo descubras entenderás, que a ese punto, hace rato llegó una buena parte de la población cubana. Un dato curioso, estuvo presente en nuestra legislación, pero se eliminó con el proceso revolucionario. Sería interesante que investigaras porque la eliminaron.

No seas ingenuo Tatu, ¿De qué sentimiento me hablas? El pasado jueves entre en la SINA y estuve conectada durante dos horas. En la entrada estaba Omara Portuondo ¿Acaso ella debería sentirse culpable por entrar en el ‘lugar desde el cual atacan a su nación’? No sólo ella, también los cientos de cubanos que entran diario tratando de alcanzar sus sueños: emigrar en busca de las oportunidades, que no tiene en su país. Dicen las malas lenguas, que dentro reparte dólares ¿Ella también quedará en duda o el cometario es sólo para los que disienten abiertamente y no se esconden detrás de un seudónimo?

Soy licenciada en derecho, graduada en la Universidad de la Habana, Cuba. Profesionalmente critico la ley de mi país y me baso exclusivamente en mi realidad, no la comparo con ninguna otra, porque no conozco otra. Si no lo sabías, mis estudios fueron exclusivamente sobre el sistema legal cubano, que es completamente distinto al norteamericano. No sé qué ley se aplicó en ‘el caso de los cinco’. Tampoco me interesa que ley aprobaron en Arizona o la que aprobarán en Texas. Me maravilla el conocimiento que tienes sobre los Estados Unidos de América, y eso que soy yo, la que reúne los requisitos exigidos por el Departamento de Estado. Deberías concentrarte y conocer más en la realidad de tu país

Con respecto al ‘caso de los cinco’, el gobierno cubano destina buena parte del presupuesto estatal a financiar comités de solidaridad en el extranjero y campañas por su liberación. Tienen un grupo de abogados a su disposición y por supuesto, a ti para hablar de ellos. Mis modestos conocimientos lo pongo al servicio de otros cubanos, que no tienen la suerte de contar con tantos recursos para defenderse.

Antes de terminar, no utilizo este medio para exigir disculpas públicas. Una duda, noté que tienes la posibilidad de intercambiar con tus comentaristas en tiempo real. ¿En la Universidad de Matanza todos los estudiantes tienen las mismas posibilidades de conexión a internet que tú? Lo dudo. Ves, tú disfrutas de privilegios, solo porque defiendes lo indefendible. Buena suerte y recuerda: el día que decidas dar la cara y enfrentar tu realidad de forma objetiva, llámame, ya sabes dónde.

Laritza Diversent

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Abuso de poder, Confiscación, Mi Isla

Autoridades aduaneras contra la disidencia

La Aduana General de la República (AGR) amparada en la Resolución No. 5, vigente desde de 1996 y dictada por el General de Brigada, Pedro Ramón Pupo Pérez, decomisó envíos procedentes desde el extranjero a varios disidentes.

La disposición gubernamental prohíbe la importación mediante envíos, de “cualquier objeto cuyo contenido sea considerado contrario a la moral y las buenas costumbres o que vayan contra los
intereses generales de la Nación”.

La norma fue aplicada recientemente a la corresponsal Aini Martin Valero. Le decomisaron bolígrafos y lápices, globos, pasta de diente, curitas, almohadillas sanitarias y otros artículos útiles, según reportó Cubanet, sitio de la prensa independiente cubana.

Yusnaimy Jorge Soca, esposa del prisionero de conciencia, doctor Darcy Ferrer Domínguez, también fue afectada por la Resolución 5/96. Le incautaron una cámara digital, un MP3 – 4, vendajes, gasa, tabletas para purificar agua, efectos de escritorio – para su niño una caja de crayolas y 5 globos – y otros objetos de utilidad, según reportó la prensa independiente.

A la autora del blog “generación Y”, Yoanis Sánchez, también le fueron decomisados dos paquetes postales, enviados desde el exterior. El primero contenía la versión en español de su libro “Cuba libre”, el segundo, el catálogo de una exposición organizada por la artista Tania Bruguera.

La AGR en su sitio web , publica el listado de productos cuya importación sin carácter comercial se prohíbe. Entre otros, menciona como artículos prohibidos, drogas, estupefacientes, sustancias sicotrópicas o alucinógenas, explosivos, hemoderivados, literatura, artículos y objetos obscenos o pornográficos
o que atenten contra los intereses generales de la nación.

La resolución 5/96 dispone que los productos de esa naturaleza que se intenten importar o exportar, serán decomisados por la autoridad aduanera y entregados a al organismo correspondiente del Ministerio del Interior.

El la incautación de productos importados se impone por resolución, que puede ser recurrida por el afectado, dentro de los 30 días siguientes, de comunicada la medida. El escrito de apelación se presenta ante la autoridad que dispuso el decomiso, quien lo eleva a su superior. La decisión de este último, no puede ser nuevamente recurrida en la vía administrativa; pero si en la judicial.

Según sus fundamentos de hecho y de derecho, la resolución 5/96 permite la aplicación, dentro del territorio nacional, del Convenio internacional y el Acuerdo para la Represión de la Circulación y del Tráfico de Publicaciones Obscenas de 1923 y de 1910 respectivamente. Ambos instrumentos enmendado por los protocolo de 1947 y de 1949, vigentes para Cuba desde 1983.

La Resolución 5/96 incluye los intereses generales de la nación; pero no específica cuáles protege. La generalidad en este caso, permite a las autoridades gubernamentales, interpretar y aplicar las disposiciones legales arbitrariamente de acurdo a sus intereses políticos. Un ejemplo de cómo se utilizan las normas jurídicas del sistema, como un medio para reprimir y asfixiar a los disidentes.

Lic. Laritza Diversent

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Emigración, Mi Isla

¿Por qué emigran los cubanos?

El emigrante cubano, si se atreve a salir por su cuenta, corre el riesgo de que el gobierno, le niega el derecho de entrar a su país. A no ser por matrimonio con un extranjero o una misión del gobierno y en favor de este, los residentes en la isla no deben tener ningún motivo para decidir residir ni temporal ni permanentemente en otro Estado.

Para visitar amigos o familiares en el extranjero, necesitan una carta de invitación y el permiso de salida. Otro supuesto seria la salida definitiva por abandono. Termino que ampara al gobierno para nacionalizar, por medio de la confiscación y sin derecho a indemnización, sus propiedades. ¿Es eso un privilegio?

Aun con esas sanciones, no son pocos los que se atreven a salir ilegal arriesgando su vida e incluso la de sus hijos, en una balsa en altamar. ¡Qué no me digan que por culpa del bloqueo!. Quizás Estados Unidos fomente la emigración, pero quien la obstaculiza y la ha convertido en un negocio, son las leyes cubanas.

¿Sabe a cuantos cubanos, han gastados sus ingresos para hacer trámites migratorios e intentar salir del país de forma legal, y se les ha negado ese derecho? Solo Dios sabe cuántos le han servido de alimento a los tiburones. Otros lo hacen a través de un tercer país y cuando han sido atrapados por autoridades de emigración, se han convertido en apátridas, por que su gobierno no los deja regresar.

Aquí los sueños son un imposible, las metas y los proyectos de vida inalcanzable, sencillamente porque no existen oportunidades. ¿Por qué deben los cubanos resignarse a vivir en la miseria? ¿Acaso no tenemos derecho de ir en busca de los sueños, de desear vivir como personas, de realizar nuestras aspiraciones?

Esa es la razón por la que hay más de dos millones y medio de cubanos por todo el mundo. Aun quedan un miles de motivos más para explicar, porque emigran los cubanos.

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Emigración, Mi Isla

La diferencia

Foto: Orlando Luis Pardo

Teresa navarro, una señora de 52 años costarricense, me contó que quiso ser abogada, pero desde los 13 años de edad, tuvo que trabajar. Según ella, se asfixio y perdió sus objetivos. A los 19 términos casada y tuvo cinco hijos nacidos en la pobreza. Vive en un rancho sin puerta, pisos, ventanas, divisiones y sin cielo raso. Me explica que ella no es la única que vive en esas condiciones.

La señora Navarro no estudió, sin embargo, tuvo la oportunidad de convertirse en una empresaria independiente. Maneja un negocio de salud por redes de mercado, para la compañía 4life a través de la que puede hacer clientes en cualquier parte del mundo. ¿Sabe cuántos cubanos son multados a diarios por hacer negocios? No le hablo de dirigir empresas. Me refiero al hecho de vender pastelitos en una esquina, de pregonar una ristra de ajo o cebolla por una calle.

¿Acaso no sabe que el gobierno prohíbe al cubano cualquier actividad económica individual? Se asombraría si le dijera que las sanciones van desde una multa de 1500 pesos moneda nacional, el salario básico de un obrero en un semestre, hasta perder todos los bienes ¿Es eso culpa del bloqueo norteamericano?

Me relató también que el gobierno de su país, necesita permiso de la iglesia católica para emprender políticas de planificación familiar, de la corrupción de funcionarios estatales y que la asistencia social está condicionada a la participación de los ciudadanos en las campañas políticas del gobierno de turno. En ese punto en Cuba las diferencias son pocas. Las altas esferas de poder son corruptas y los cubanos que disientes de las políticas de los dirigentes son tratados como no personas.

Para hacerme ver la diferencia, entre su realidad y la mía, me dice que “por lo menos Cuba produce los mejores médicos de América Latina”. En eso le doy toda la razón. Cuba produce médicos para exportar, al punto de dejar el sistema nacional de salud, sin profesionales.

También reconozco que el empleo está garantizado para todos, sin embargo, la abstinencia laboral es generalizada. No puede ser diferente, cuando los salarios son una miseria. No alcanzan para satisfacer las necesidades más elementales de un trabajador, 5 días del mes. El resto hay que vivir de las remesas del exterior, quien tiene familia y le manda dinero; o de la ilegalidad, única que apacigua el hambre de los cubanos.

Esos problemas pueden ser iguales o peores en otros países de Latinoamérica, con la diferencia de que ellos pueden salir en busca de sus sueños, y después regresar a su tierra si quisieran. Les haya ido bien o mal, siempre podrán volver.

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Emigración, Mi Isla

Isla de presunciones

Hace un tiempo Teresa Navarro me escribió desde Costa Rica. Me contaba que los emigrantes de su país, se ganan la vida en los Estados Unidos, pintando y lavando traste; porque cuanto más llegaron a la mitad de la secundaria. Por el contrario opina, que “los cubanos que, salen de la isla a hablar mal de Fidel al resto de mundo, salen a delinquir y traficar drogas teniendo títulos”.

No me extraña que los latinoamericanos piensen así de los cubanos. Aunque no me parece justo, los entiendo. Los menos beneficiados, sin recursos y casi sin educación, salen en busca del sueño americano. Sortean todo tipo de obstáculos: Arriesgan la vida para cruzar ilegalmente la frontera, son víctimas del tráfico de personas y cuando son atrapados por las autoridades de migración norteamericanas, son deportados a sus respectivos países.

Situación diferente es la de los cubanos que emigran hacia los Estados Unidos. Salen de Cuba, en su mayoría, con títulos que les permite acceder a buenos empleos. Muchos opinan que es gracias a que Fidel, se preocupa por garantizar a todos educación gratuita. Ya en suelo norteamericano, son bien recibidos aunque entren de forma ilegal, gracias a la “Ley pies secos, pies mojados”.

Visto desde afuera, pudiera parecer un privilegio, y el termino malagradecidos, justificado. Es que cuando se dice la palabra Cuba se hacen presunciones…”los cubanos tienen lo que otros pueblos añoran: salud y educación gratuita”…. Sin embargo, eso no es suficiente para decir que esta isla, es un edén.

En algo se equivoca la señora costarricense. Criticar de la realidad cubana, no es hablar mal de Fidel. Cuba es de todos los cubanos. Segundo, no se debe echar justos y pecadores en el mismos saco. El emigrante cubano huye igualmente de la pobreza, la persecución y el exceso de prohibiciones; pero también, es el único en el mundo que pierde los derechos en su tierra natal.

Antes de juzgar debieran preguntar ¿Por qué emigran los cubanos? Cuba está lejos de ser el paraíso que otros imaginan. Sí, la educación es general, gratuita y accesible a todo ¿Pero tiene algún sentido estudiar y convertirse en un profesional, en un país donde el que recoge la basura o el custodio de un hotel, es mejor remunerado que un médico?

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