Mi Isla

La crítica puede ser un delito (I)

Juan, uno de los comentaristas del sitio, está preocupado. Quiere saber cuál sería su suerte, si descubrieran que fue él quien envió un “abajo Fidel al Granma” por correo electrónico, sabiendo que es un delito en Cuba. Pregunta además, sobre los riesgos que corro al tener un blog que critica el sistema que impera hoy en el país.

Partamos de un punto: yo no incita a la destrucción del ‘Estado Socialista’. No hago propaganda para la guerra ni incito a la violencia. Me limito a opinar sobre la realidad que vivo. Estoy consciente de que me pueden aplicar la ley y de los riesgos de ir a prisión. Asumo mi responsabilidad por ello.

Si el comentarista, está fuera de Cuba y teme, que puede quedar para mí. Mi localización e individualización es muy fácil para las autoridades. Doy mi nombre, dirección, teléfono, expongo mi rostro. Lo único que me falta es dar mi número de identidad. Aquí lo tienen: 80060403759.

No se trata de inmolarme, no quiero ser héroe. Deseo un futuro, hacer planes, tener oportunidades. Amo la paz y jamás he tomado un arma mis manos. Quiero decidir yo, lo que es bueno o malo para mí. Simplemente ejerzo los derechos que tienen reconocidos todos los seres humanos a nivel internacional.

Derechos que el Estado tiene la obligación de respetar y proteger. Ningún grupo político tiene la potestad para restringirlos y violentarlos, excepto en situaciones extremas, y en esas condiciones llevamos más de 50 años.

Si temo, por eso digo lo que siento y pienso públicamente. Por mucho tiempo se guardó silencio por miedo a la represión, prolongando sus efectos. Sin embargo, da lo mismos que calles, susurres o hables. Igualmente te controlan, te asfixian, te engañan. Es hora de que todos perdamos el miedo y hablemos de frente a la verdad.

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