Derechos humanos, Libre Expresión, Mi Isla, Violación

La crítica puede ser un delito (II)

Juan, un comentarista, me hizo saber que había enviado un “abajo Fidel al Granma” por correo electrónico, sabiendo que es un delito en Cuba. Me pregunta, qué sanción podrían aplicarle si supieran quien es.

Primero, no creo que las autoridades cubanas vayan a perseguirlo por enviar un mensaje. Si lograran identificarlo (individualizarlo como persona con todas sus generales) cuanto más, no lo dejarían entrar al país. Me alegra muchísimo, que esta persona conozca la ley penal cubana.

La legislación penal vigente protege a los dirigentes, funcionarios y las instituciones del Estado contra las expresiones y opiniones negativas de la ciudadanía. En otras palabras, la crítica en Cuba puede ser un delito.

El Código Penal regula varias figuras delictivas que protegen el honor de las personas de una forma general: la difamación, la calumnia y la injuria. Sin embargo, el desacato da protección exclusiva a las autoridades, además de la que brinda los antes mencionados delitos.

Se pena con multa o privación de libertad de tres meses a un año al que “amenace, calumnie, difame, insulte, injurie o de cualquier modo ultraje u ofenda, de palabra o por escrito, en su dignidad o decoro a una autoridad, funcionario público, o a sus agentes o auxiliares, en ejercicio de sus funciones o en ocasión o con motivo de ellas”.

La sanción inicial de Orlando Zapata Tamayo fue por la comisión de este delito. Un prisionero de conciencia, muerto en prisión tras 86 días de huelga de hambre. Le tocaron tres años de cárcel, porque la figura delictiva se agrava cuando se comete, respecto al Presidente o los miembros del Consejo de Estado, de Ministros y de la Asamblea Nacional. Así es, un delito común, fuertemente vinculado a la política.

Quiere decir, que mofarse del compañero que reflexiona, llamarle estúpido por sus incoherentes políticas, o catalogar al presidente del parlamento de cínico puede ser interpretado por las autoridades policiales, como un delito de desacato.

Juan me pregunta además cómo pudieran las autoridades cubanas identificarlo. No lo sé. Sólo intento prevenirle de los riesgos.

El comentarista, lleva razón cuando dices que, “La ley penal cubana es aplicable a todos los delitos cometidos en el territorio nacional o a bordo de naves o aeronaves cubanas, en cualquier lugar en que se encuentren, salvo las excepciones establecidas por los tratados suscritos por la República” (artículo 4.1 Código Penal).

Sin embargo, debe leer con cuidado el artículo 15.1 del mismo cuerpo legal. La norma especifica que “El lugar de la comisión de un delito es aquel en el cual el agente ha actuado o ha omitido la obligación de actuar, o en el que se produzcan sus efectos“.

Juan debe recordar que, vive en España, pero cuando entra a la Isla lo haces como ciudadano cubano, y el artículo 5.1 del Código Penal establece que “La ley penal cubana es aplicable a los cubanos y personas sin ciudadanía residentes en Cuba que cometan un delito en el extranjero, si se encuentran en Cuba o son extraditados”.

Las Leyes penales, para nuestro pesar, son muy generales y abstractas. Explico: tiene supuestos de hechos (parte de la norma que describe las conductas prohibidas) muy amplios. Esto da la posibilidad al régimen de interpretarlas y aplicarlas sin mucho rigor y a voluntad. En Cuba, el poder judicial depende de las instrucciones del Consejo de Estado. Así lo ordena la Constitución de la República.

Si Juan quisiera tener la certeza, de que no será perseguido si entra en Cuba, le recomiendo a que espera a que la acción penal prescriba. Es decir, que deje correr el tiempo, contado a partir del día en que envió el mensaje. Según la sanción que señala el delito de desacato, son tres años (artículo 64.1, inciso d, Código Penal).

Estándar