Artimañas comunistas, Derechos humanos, Mi Isla

Escenario en penumbras

La excarcelación de 52 presos políticos, condenados a penas de entre 6 y 28 años en el 2003, causó, por una parte, júbilo, y por otra, escepticismo. El Arzobispado de La Habana emitió un comunicado y Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores de España, dio declaraciones a la prensa. Sin embargo, faltó la nota oficial del gobierno al respecto. Evidentemente el escenario queda en penumbra.

Según Moratinos, no existen razones para mantener la “Posición Común” europea, después de las excarcelaciones. Dijo sentir satisfacción por “la posibilidad de zanjar definitivamente la cuestión de los presos”, cuando en realidad se resuelve una situación circunstancial. El tema de los derechos humanos en la isla, no se resume exclusivamente a la liberación de los presos políticos. Tampoco.

Sobresale cierta ingenuidad por parte del Ministro Relaciones Exteriores de España. Tal vez solo se preocupe por resolver el presente inmediato, que beneficia exclusivamente al gobierno de la Isla. Hasta el momento la dirigencia histórica no ha hecho público su compromiso ni dio garantías de cumplimiento.

Para nadie es un secreto que el ministro español pidió una prórroga hasta septiembre, a sus homólogos de la Unión Europea, para decidir si se reafirmaba o derogaba la Posición Común, que desde 1996, condiciona la relación con Cuba al avance en derechos humanos.

¿A caso no importa el futuro de los cubanos? ¿Qué pasará después, si por el gesto del gobierno cubano se modifica la “Posición Común”? No se trata de empañar el proceso de excarcelación. Reconozco es un paso positivo, pero en nada representan una mejoría en materia de derechos humanos. No mientras estén vigentes leyes, que penalizan el ejercicio de la libertad de expresión y opinión.

No obstante, resulta sospechoso, que un Estado declarado constitucionalmente como laico, se pronuncie a través de la iglesia católica. Mucho más que un representante de un Estado extranjero, se convierta en portavoz del gobierno de la isla, cuando éste en su política exterior, es intransigente con el principio de soberanía estatal y la no injerencia en los asuntos internos.

Laritza Diversent

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