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Internet, una amenaza mortal

 

En Cuba, el acceso a internet es restringido y altamente costoso para los ciudadanos, pero también controlado por instituciones estatales. Según el gobierno, las restricciones a los particulares, se deben a las medidas del embargo, que limitan las condiciones y calidad de la conexión.

En Cuba, el Decreto 209 de 1996, de “Acceso desde la República de Cuba a Redes Informáticas de Alcance Global”, creó una Comisión Interministerial encargada de autorizar la conexión directa a internet y decretó un acceso selectivo a la misma.

El órgano está presidido por el Ministro de la Informática y las Comunicaciones, e integrada por los titulares de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, de Justicia, del Interior y de las Fuerzas Amadas Revolucionarias. Esto dos últimos regulan el acceso a internet para conciliarlo con la defensa y la seguridad nacional.

En marzo de 2010, Estados Unidos permitió la exportación de programas de internet que permiten conversaciones en línea y acceso a redes sociales. La decisión otorga exenciones, bajo las sanciones existentes, a compañías como Google Inc. y Microsoft Corp., para ofrecer servicios a Irán, Sudán y Cuba, como forma de ayudar a sus ciudadanos a comunicarse con el mundo exterior.

El gobierno cubano alegó que la medida no aliviaba el embargo, sino que era un plan de “subversión” y “desestabilización” para derrocar el sistema socialista. En el Decreto 209 dejó claro que las redes informáticas de alcance global son un peligro a la Seguridad del Estado.

La comisión, según consignó el Consejo de Ministro en la norma, garantizará que la información difundida sea fidedigna, y la que se obtenga, esté en correspondencia con los principios éticos, y no afecte los intereses ni la seguridad del país. En consecuencia priorizó la conexión de una red nacional interna (intranet), que garantiza el control absoluto de la información y minimiza el uso directo a la red de redes.

Alan Gross, un subcontratista norteamericano, fue juzgado en la Habana por intentar contribuir con el “libre flujo de información de, hacia y entre el pueblo cubano”. Lejos estaba de imaginar que el gobierno cubano se sentía amenazado, cuando pretendió hacer llegar a la comunidad judía en Cuba, equipos de conexión satelital.

Luego de 14 meses de encierro, sus buenas intenciones fueron interpretadas por el gobierno de la isla, como un acto en contra de “la independencia o la integridad territorial del Estado”. Justo después que redes sociales como Facebook y Twitter fueran utilizadas para organizar protestas que terminaron con la destitución de los gobernantes de Egipto y Túnez.

No parece racional considerar, que equipos de comunicación satelital, puedan afectar la soberanía de la isla, a menos que el gobierno cubano, considere Internet, una amenaza mortal.

Laritza Diversent

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