Mi Isla

Otra víctima del diferendo

El juicio de Alan Gross, el subcontratista norteamericano arrestado en Cuba, quedo concluso para sentencia el pasado 4 de marzo ¿Se guiara los tribunales cubanos, a la hora de determinar su fallo, por la justicia y la razón o por las diferencias políticas que marcan las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

¿Qué argumentos utilizará la justicia cubana para ajustar las acciones realizadas por Gross en la isla, con la descrita en el precepto penal, que también se aplicó en los procesos judiciales contra los 75 disidentes de la primavera negra de Cuba?

En abril del 2003, 12 tribunales provinciales dictaron 28 sentencias, condenando a largas penas de encierro por el delito “Actos contra la independencia del Estado cubano o la integridad de su territorio”, al menos 43 de los 75 disidentes. Supuestamente con su oposición y activismo político propiciaban una intervención humanitaria (armada) contra la isla.

En un video que circula en la web, un miembro de la Seguridad del Estado cubano acusa a los Estados Unidos de financiar la introducción en Cuba de equipos de comunicación satelital para crear puntos de acceso a internet fuera del control de las autoridades. Gross está acusado por distribuir equipos de conexión satelital

El gobierno cubano se siente amenazado después que redes sociales como Facebook y Twitter, fueran utilizadas para organizar protestas populares, que dieron fin al mandato de líderes dictatoriales en Egipto y Túnez, y amenazan a los gobernantes de Libia y Bahréin.

La Asamblea Nacional criminalizó las relaciones individuales de sus ciudadanos con Estados Unidos con las leyes No 80/1996 “De Reafirmación de la Dignidad y Soberanía cubana” y la No 88/99 “De Protección de la Independencia y la Economía de Cuba”. Significa que la condición de ciudadano norteamericano, empeora la situación de Alan Gross frente a las autoridades cubanas

Ambas normas fueron aprobadas después que Estados Unidos aprobara la ley Helms-Burton en 1996. Por su parte, el gobierno norteamericano reforzó el embargo unilateral a la isla, en reacción al derribo en aguas internacionales, de dos avionetas del grupo de exiliados “Hermanos al Rescate”, por la Fuerza Aérea Cubana y en el que murieron 4 cubanos-americanos.

“La ley del más fuerte”, eso significa el diferendo Cuba-Estados Unidos. Una carrera maratónica de obstáculos y resistencia, de acción y reacción, que dura ya medio siglo. Junto a ellos corren y caen sofocados por tan absurda política, ciudadanos de ambos pueblos. El caso de Alan Gross es una simple evidencia y otra víctima de las diferencias políticas.

Laritza Diversent

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