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Cuba sacrifica la generación del futuro

 

Roberto, apoya las reformas legislativas que anunció el gobierno, pero considera más importante adaptar la Constitución de la República de Cuba, a las nuevas las condiciones de desarrollo de la humanidad.

Roberto Esquivel se mece en un sillón lentamente, mientras lee la nota periodística del Diario Granma, sobre las intenciones gubernamentales de modificar la legislación, después del Congreso Comunista, previsto celebrarse en la segunda quincena de abril.

“Ello impondrá una actualización normativa y el perfeccionamiento legislativo en el país en correspondencia con la nueva realidad nacional y los objetivos propuesto”, consignó Granma citando a la Ministra de justicia, María Esther Reus.

“El futuro de Cuba poco a poco huye, son miles de jóvenes que emigran hacia el desarrollo, esa es nuestra realidad”, asevera Esquivel, un abogado jubilado. Roberto lamenta que su hijo mayor, informático de profesión, se fuera al extranjero en busca de mejores oportunidades profesionales.

“No creas que lo juzgo”-dice- “…que a mis 78 años no sepa como navegar en internet no es raro, pero que mi nieta de 12, jamás haya utilizado el buscado de Google para hacer sus deberes escolares, es un absurdo, en Cuba no hay generación tecnológica, porque no tiene los medios”, comentó.

Hoy en el siglo XXI, el derecho a estar informados, la libertad de pensamientos, expresión de las ideas y opiniones, y sobre todo el derecho a la educación, no se concibe sin el desarrollo tecnológico instrumentado en función de la Internet.

Roberto depende, para comunicarse, de forma rápida y barata, con su familia en España, del correo electrónico que su otra hija tiene en el trabajo. “Lo que nos decimos por esa vía es monitoreado y controlado por la entidad”, afirma.

“La leyes cubanas, como máxima expresión de las estrategias gubernamentales muestra claramente como se retrasa el desarrollo de las nuevas tecnologías para los ciudadanos, a la par que desarrolla una infraestructura para controlar el flujo de información”, sentencia Esquivel.

Según Roberto las restricciones Comienzan por la Constitución que reconoce “libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”, y continúan con casi 50 disposiciones legales, que limitan el uso de equipos tecnológicos y el acceso a internet, para compatibilizarlo con la defensa y seguridad del estado cubano.

Según la máxima Ley Estatal, dentro de la isla se disfruta de la libertad de expresión por el mero hecho de que los medios de comunicación masivos “son de propiedad estatal” cuestión que “asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad”.

Este es el único periódico de tirada nacional, es el órgano oficial del Partido Comunista, significa que solo tengo la oportunidad de conocer la versión de lo que ellos consideren justo. Eso no es libertad de información y expresión, es imposición de una opinión”, argumenta Roberto, mientras muestra la edición impresa del Diario Granma.

El texto constitucional cubano solo refiere a los medios de comunicación tradicionales “…la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva”, cuando la circulación de la información ha experimentado un profundo cambio en los últimos 20 años gracias a la revolución informática.

Según Roberto, Cuba se quedo detenida en el tiempo respecto a estos avances tecnológicos de la humanidad, no solo por cuestiones económicas también por puras decisiones políticas. “El costo es muy grande, están sacrificado la generación del futuro”, concluye.

Laritza Diversent

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