Mi Isla

Mirar TV extranjera: una década de deuda

Jesús aun no se cree que deba pagar una deuda durante 10 años, por disfrutar de la televisión extranjera.

Laritza Diversent

Inquieto Jesús Martínez se acerca y pregunta si pueden ayudarlo. Miraba para todas partes con sus espejuelos fondo de botella, mientras susurraba que su abuela estaba a punto de una crisis depresiva. Tenían que pagar una multa por posesión de antena satelital.

Jesusito, como le dicen en el barrio, se sentía culpable. Le suplicó a la abuela que pidiera dinero a su tío, residente en los Estados Unidos, para comprar los equipo. El pariente también contrató los servicios de la Compañía Direc TV, para recibir programas televisivos a través de tarjetas magnéticas de señal satelital y una extensión, para que ellos los disfrutaran en la Habana.

La programación de televisión extranjera es considerada en Cuba un servicio de carácter limitado, destinado principalmente al turismo, el cuerpo diplomático y algunas personas expresamente autorizadas por el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC).

Inquisidor dijo “fue el chivatón del CDR”, refiriéndose al presidente del Comité de Defensa de la Revolución. “Los otros días se me fue la lengua y le dije que había visto la pelea de Yuriorkis Gamboa por el cable”, dijo Jesusito. Martínez confesor ser fanático del boxeador cubano que triunfa en los Estados Unidos.

La Prensa Oficial considera que estos programas son “una avalancha de propaganda comercial que muestra la apariencia del capitalismo” y los vinculan con asuntos políticos. “En el caso de Cuba, parte de la programación que se recibe por esa vía, es de contenido desestabilizador, injerencista, subversivo, y convoca, cada vez más, a la realización de actividades terroristas”, afirmó una reportera en el Diario Granma.

Ahora ni él ni su abuela tenían cara para pedir a su pariente 400 dólares para pagar la multa de 10 mil pesos que le impusieron. “Trabajo como bibliotecario con 375 pesos mensuales y mi abuela recibe una pensión de 215 pesos, bastante que mi tío nos manda una remesa mensual”, explicó el hombre de 39 años. “¿De dónde sacamos dinero para pagar esa cifra?”, pregunta con tono lastimoso.

En Cuba el salario medio de un trabajador es de 412 pesos. Sin embargo, tanto la instalación de antenas satelitales, como la recepción y distribución de la señal televisiva sin licencia, es considerando una contravención, que se pena, según disposiciones del MIC, con multa de 1000 pesos para los ciudadanos, y de 10 mil a 20 mil peso,s para organizaciones y entidades.

“Sé que es una ilegalidad, por eso guardo los recortes de periódicos que tratan el tema y en todos dicen que la multa puede llegar hasta 30 mil pesos, incluso se pueden cometer varios delitos”, afirma Jesús, mientras muestra un artículo de la periodista Lurdes Pérez Navarro publicado en el diario Granma el 8 de agosto de 2006.

Tanto los inspectores del MIC, encargados de hacer cumplir las disposiciones administrativas, como la prensa oficial, en reiteradas ocasiones han reafirmado que la cuantía de la multa es de 10 mil a 20 mil pesos para los infractores, sean ciudadanos, organizaciones o entidades.

Jesús de la caridad, tenía derecho a reclamar la medida, pero ya habían pasado los 5 días laborables que le daba la ley, para presentar el recurso de apelación. Ahora solo le resta solicitar a las autoridades que le cobren la multa por mensualidades. Tal vez los próximos 10 años de su vida, tengan que pagar una deuda solo por mirar televisión extranjera. “es una absurdo, si lo cuento nadie me lo cree”, concluye.

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