Mi Isla

Viejas mañas y estrategias

 

Entre los día 1ro y 8 de abril se conmemoró el octavo aniversario de la “Primavera Negra de Cuba”, ahora con más énfasis, cuando parece que el gobierno cubano busca una justificación para una nueva ola de enjuiciamientos. La alarma se disparó con los 5 capítulo de la seria documental la las “Razones de Cuba”, trasmitido por la televisión cubana, en los últimos meses.

No son pocos los que piensan que es poco probable que el gobierno inicie nuevas acciones represivas, después que “liberara” a 115 presos políticos. Incluso algunos afirma ser una acción arriesgada, teniendo en cuenta el panorama internacional. No obstante, en medio del clima de inseguridad e incertidumbre, nadie la descarta.

La ley, su principal arma, está ahí vigente y con todo su poder represivo. Las autoridades no necesitan acudir a procedimientos extrajudiciales. El ordenamiento jurídico les da libertad de acción y sus normas legales son, lo suficiente mente amplia para interpretarse y aplicarse a cualquier caso.

No hay que rebuscar en la historia para poner ejemplos. Recientemente el norteamericano Alan Gross, fue acusado de cometer actos contra la independencia y la integridad territorial, por introducir en el país equipos de conexión satelital y sancionado a de 15 años de cárcel. Hace ocho años, El 57% del grupo de los 75 disidentes cubanos, fue juzgado por el mismo delito imputado subcontratista estadounidense.

Cierto es que las circunstancias cambiaron, pero también los argumentos. Los órganos de seguridad aparte de satanizar el uso de los equipos de las nuevas tecnologías de la información, encontró en internet su nuevo campo de batalla, un punto de confrontación con el enemigo eterno de la Revolución Cubana, y otra generación de disidentes, los blogueros.

En el 2003, los tribunales aseguraron que los opositores se comportaban como agentes de la política norteamericana al tener la intención de lograr una sanción para Cuba, en la comisión de derechos humanos, o que trajera aparejado la posibilidad de “llamar intervención humanitaria, que no es más que intervención armada”, de una potencia extranjera al territorio, como recientemente sucedió en el caso de Libia.

“Contra Cuba y otros países considerados enemigos de Estados Unidos se ensaya una variante de la ciberguerra: el fomento de una blogosfera que, aunque se pretende tildar de “independiente”, es subordinada de manera total al mando e interés de Washington”, afirmó Granma, órgano oficial del Partido Comunista en la Isla, en el reportaje que complemento la serie televisiva las Razones Cuba.

Según los medios oficiales “La ciberguerra” es conflicto “bélico” relacionado con el uso del internet. “Indudablemente el ala conservadora yanqui comienza a potenciar nuevos pretextos y escenarios de confrontación, para calumniar la revolución cubana y propiciar…una eventual agresión militar”, afirmó el diario

La calificación de todo disenso, como subversivo y financiado por Estados Unidos, unida a la satanización de los equipos de comunicación, hace sospechar que el gobierno se prepara para arremeter, contra el nuevo sector de la sociedad civil, que utiliza estos medios para hacer valer su posición crítica frente al sistema.

Detrás de toda la orquesta: el juicio de Gross y los reportajes de las Razones de Cuba, los órganos de la seguridad cubana van tras su verdadera presa, los ciberdisidentes. En su intento desesperado, recurre a viejas mañas y estrategias, para justificar no solo su arbitrariedad, también lo injustificable.

Laritza Diversent

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