Mi Isla

La justicia cubana no se fía ni de su sombra

Rafael está condenado a pasar dos décadas de su vida en la cárcel, por un delito de violación, a pesar de que dos informes de ADN, lo declararan inocente.

Laritza Diversent

Acusado de un Delito de Violación, Rafael Ramos Utra, desde un centro reclusorio en Cuba, aclama su inocencia, después que el Tribunal Provincial Popular de Las Tunas, en su Sentencia No. 13 de 10 de enero de 2006, lo condenara a 20 años de prisión.

Según la sentencia, Ramos Utra atacó sexualmente a una menor de seis años, dentro de su propia vivienda. La infanta acostumbraba visitar la familia, porque recibía clases de danza de la hijastra de Rafael y su madre trabajaba como dependiente, en una bodega cerca de la casa.

Según el tribunal, la tarde del 25 de marzo de 2005, en una habitación de la vivienda de Ramos Utra, la menor fue atada y amordazada por este con dos medias panty, y luego violada. Rafael, de 51 años, niega haber estado solo con la niña y menos tocarla.

Dos informes de ADN, realizado por el Laboratorio Central de Criminalística de Cuba, al semen ocupado en el blúmer de la pequeña, confirman que no fue el agresor. El primero examen reconoció “que no existe relación entre el semen presente en el blúmer remitido como ocupado” y “la muestra de sangre remitida como consignada al sospechoso Rafael Ramos Utra”.

El segundo informe consignó “que la maculación amarillenta en el blúmer” de la menor coincidía con la de “su propia muestra de sangre”. “No fue posible establecer el perfil genético del semen presente en el blúmer porque le material seminal se agotó”, reconoció el segundo informe, realizado dos meses después del primero.

Según los peritos, la probabilidad de encontrar otro individuo con esa misma información genética es de 1 en 15 millones de individuo y descarta la posibilidad de que se corresponda con las de Rafael Ramos Utra.

Ambos informe periciales, fueron los primeros en realizarse en la provincia Las tunas, desde la existencia esta novedosa técnica, con fines criminales. Sin embargo, el tribunal desestimó ambas pruebas, apoyado en la declaración de uno de los peritos del referido laboratorio.

Declaró a Ramos Utra culpable y ordenó la incineración del blúmer, pieza de convicción del delito. La defensa sostuvo su inocencia, porque en el primer informe emitido por el Laboratorio Central de Criminalística de Cuba, aseguró que en el blúmer había semen de un hombre y este no correspondía a su defendido.

Ramos Utra protesto en casación, porque el perito que participó en el juicio, no fue propuesto por ninguna de las partes y la sala juzgadora le denegó la práctica de una prueba pericial. El defensor propuso la declaración de 2 peritos. Uno de ellos realizó la primera prueba de ADN, que excluyó a su cliente, del ataque sexual.

El Tribunal Supremo declaró sin lugar el Recurso de Casación y calificó de “sólidas las pruebas de cargo”, las que supuestamente “afirman aspectos de credibilidad y de razón de conocimiento suficientes para atribuirle responsabilidad penal al acusado”.

“no es necesario dilatar el proceso para escuchar la declaración de otro perito criminalistico que en nada haría cambiar la convicción formada por el órgano juzgador, obtenida de la deducción lógica y racional del abundante resto del material probatorio y con ello no creó estado de indefensión ni de injusticia, que haya que reparar en casación”, reconoció el máximo órgano de justicia en Cuba.

El acusado ha dirigido escrito a diferentes instancias estatales, exigiendo justicia y su liberación. A pesar de los resultados de las Pruebas de ADN, ha recibido más de una docena de respuestas, todas reconociendo su culpabilidad. La justicia cubana no se fía ni de su sombra, mucho menos de la prueba más fiables que existe en el mundo moderno, para la presunción de inocencia de una persona.

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