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Justicia cubana tiene dones de médium

El juzgado de Camagüey condenó con 40 años de prisión a Delvis David Peña Mainer, por asesinar brutalmente a machetazos, al joven, Yeinier Moreno Leyva de 23 años y se esposa Yuliet Urquiza Batista de 17.

Peña Mainer de 44, se declaró inocente. Según el Tribunal camagüeyano, la valoración de las pruebas existentes en su contra, fue “profunda, objetiva y sobre todo apoyada en elementos científicos” que resultaron congruentes y “que conducen de forma inequívoca a la convicción de culpabilidad del acusado en los hechos”

El tribunal dio plena validez, “por su rigor científico”, a las “autopsias psicológicas” de las víctimas del crimen, las que calificó de “instrumentos eficaces y ciertos”, porque “se corresponden con las características reales de las personas”.

En Yeinier, el joven asesinado, “predominaba una personalidad insegura, desconfiado, ubicaba al sexo como una prioridad”, consignó la sentencia. Circunstancia que demostró, primero, los motivos que tenía el acusado a partir de los comentarios existentes, segundo, que salió a su encuentro porque lo conocía y tenía amistad con él.

El matrimonio se mudaría de “Tiempo Nuevos”, una localidad del municipio Vertientes en Camagüey, pero en el barrio se rumoraba, que Yeinier sostuvo relaciones sexuales con la hija de su vecino David y se encontraba también con su esposa.

Peña Mainer “decidió limpiar el ultraje a que estaba siendo sometido, eliminándolo físicamente”, confirmó el tribunal, que también describe al hombre como obsesivo e histérico. Le realizaron un peritaje psiquiátrico y otro grafológico, que aseguraron “era capaz de realizar tan monstruoso crimen”, afirmo el órgano de justicia camagüeyano.

Peña Mainer carecía de antecedentes penales, pero en el juicio, varios testigos “lo describieron como un hombre violento, taimado y que siempre estaba dispuesto a utilizar el machete para resolver cualquier situación por insignificante que este fuera”.

Especialistas del Centro Meteorológico de Camagüey acreditaron que la noche del crimen, existían condiciones naturales de iluminación. El informe probó que Yuliet, la joven asesinada, identificó a Peña Mainer en plena agresión, y este, al saberse descubierto, decidió ultimarla.

También se realizó autopsia psicológica al ciudadano Francisco, vecino de la zona que después del crimen, se suicidó. La prueba reveló que el hombre “tenía como prioridad en la vida el trabajo, era de pocas palabras, tenía un elevado sentido de la amistad, de la vergüenza, por lo que su modo de vida se califica como adecuado”, afirmó el tribunal.

“El perito no pudo afirmar que su muerte no estuviera relacionada con los hechos, pero si aseguró, que por las características de su personalidad, no era capaz de cometer hecho de esa naturaleza”, aclaró en su sentencia el órgano de justicia.

El Tribunal de Camagüey, con su Sentencia número 57 de 30 de marzo de 2007, mostró una nueva faceta del poder de la justicia cubana. No solo aplicó la ley, rigorosa y severamente. También abusó de sus dones de médium. Se comunica con los espíritus de los muertos para llegar de forma irrefutable a la certeza de culpa en Peña Mainer.

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