Mi Isla

Mi suerte o mi desgracia

En Cuba, normalmente se respiras miedo e inseguridad, pero se lee entre líneas el titulo del editorial de Granma “fabricar pretextos” y los tres últimos párrafos del texto, te aterrorizas. Es fácil cuando deciden no callar más. Difícil es aguantar la presión después que 75 disidentes terminaron en la cárcel por pensar diferente. Una sola razón: Son mercenarios al servicio del imperio.

Luego muere un hombre exigiendo sus derechos tras una huelga de hambre. Hicimos lo posible, pero fue su decisión. Fallece otro en la cama de un hospital tras una brutal golpiza que le propinaron uniformados de la Policía Nacional Revolucionaria. Un pretexto de mis enemigos.

La muerte siempre hace reflexionar. Frente al espejo te dices: “tú también está a expensa del mismo poder que segó la vida de estos disidentes. ¿Qué esperas tú? ¿Cuál será tu suerte? Inmolarte, huir o convertirte en un agente encubierto ¿Qué prefieres?

No es solo el temor de ser condenado a largas penas de encierro. Es el riesgo de morir, lo mismo que por la indolencia, que por los golpes de una turba enardecida o el puño sereno y firme de un agente del Ministerio del Interior. Como si fuera poco, el único diario de tirada nacional, saca a la luz pública tus antecedentes penales.

Lo de menos es que te conviertan en delincuente cuando ya no estás presente para defenderte. Estando en vida poco puedes hacer. Bloguero, periodista independiente, activista de derechos humanos, opositor político o simplemente disidente, no importa lo que hagas mientras calle, pero si hablas te difaman de mercenario.

¿Quién puede protegerte, si el Estado manda, y encubre, a los miembros de sus órganos represores para matar si es preciso, en nombre de la Revolución de su Partido verde olivo? Después tranquilamente dice todos, que tu muerte es un pretexto para promover un conflicto con los Estados Unidos.

¿A quién apelas para exigir justicia? ¿A los tribunales que reciben instrucciones del Consejo de estado? Un órgano político que está dirigido por los líderes del único partido político de la isla. El mismo que amenaza públicamente a los que no comulgan con su ideología, por medio de su órgano de prensa.

A veces sueño con vivir en un país que proteja a sus ciudadanos por encima de parámetros ideológicos, pero parece un imposible y será así mientras el Partido Comunista suplante y dirija al Estado como una marioneta.

Luego mi otro yo pregunta: ¿vale la pena? Pienso en mis hermanos, en mi hijo y los que conozco quiero y admiro, mi respuesta no demora en mi cerebro. No se trata de mí, sino del clima de inseguridad e incertidumbre en que vivimos todos. Mi suerte o mi desgracia es la misma que corren todos los cubanos dentro de esta isla.

Laritza Diversent

 

 

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