Mi Isla

Cuentapropistas entre la espada y la pared

Lectores de Granma se quejan de los vendedores de mesas y afirman que son revendedores, no cuentapropistas.

Laritza Diversent

En menos de un mes, el diario oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) publicó, en su sección semanal Cartas a la Dirección, tres opiniones que critican a los que obtienen licencia en la cuarta actividad más solicitada por los cubanos, para ejercer por cuenta propia.

La actividad oficialmente se denomina “Productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar”. La legislación que regula al sector no especifica si obligatoriamente deban realizarse las dos acciones. Sin embargo, por la presencia de estos cuentapropistas en las principales arterias de la ciudad y el aumento de las licencias otorgadas por el Estado, se presume que puede realizarse solo la venta.

El 6 de mayo, el lector C. A. Méndez Feliú relató, su experiencia cuando en días pasados buscó infructuosamente una resistencia eléctrica para su ducha, en las tiendas recaudadoras de divisa de Centro Habana y la Habana Vieja. Según escribió, la encontró en las tarimas de los cuentapropistas de la calle Neptuno, por un precio de 10 pesos convertibles o 250 pesos cubanos, cuando por divisa se ofertan a un precio menor de 5 CUC.

“Realmente no es necesario ningún análisis sobre el tema, pues es obvio que eso no está autorizado, solo que los que deben hacer cumplir los establecido no lo están haciendo bien, posibilitando que otros vivan de nuestro trabajo”, sentenció al concluir su carta Méndez Feliú.

“No obligo a nadie a comprarme, la ley sobre cuentapropia dice que los precios se pactan libremente. Si creen que vendo muy caro, que no me compren”, expresó José Julio, un cuentapropista de 58 años y discapacitados, que tiene su mesa en la céntrica Calzada de Diez de Octubre.

“…El estado oferta un paquete de 4 estropajo de aluminio a un CUC, son rápidamente acaparados por estos cuentapropista y después los vende a 10,00; 12,00 y hasta 14,00 pesos, la unidad, o sea que en ocasiones el precio supera hasta el 200% del precio oficial”, ejemplificó S.I Chávez Domínguez, en la sección del 20 de mayo.

La legislación prohíbe a los cuentapropista, que vendan artículos industriales adquiridos en la red de establecimientos comerciales o productos previamente elaborados por la red gastronómica y de alimentos existente en la Isla. También se les exige comercializar sus producciones y servicios exclusivamente, y utilizar en su actividad, materias primas, materiales y equipos de procedencia lícita.

Sin embargo, los cuentapropistas están obligados legalmente a mostrar a los inspectores las evidencias de licitud de estos. La única forma de lograrlo, es adquirir sus mercancías en el mercado estatal minorista, el único que tienen estos vendedores y que legalmente reconocen las autoridades, hasta tanto el Estado no cree los mayoristas.

En el diario no se ha publicado una sola opinión a favor de los cuentapropista que ejercen esta actividad, ni un escrito donde se reflejen las contradicciones legales. Al parecer, la ley y Granma se pusieron de acuerdo para colocarlos entre la espada y la pared.

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