Mi Isla

La Odisea de formular denuncia en Cuba

Yaremis Flores.
Gabriel se levantó en la mañana. Se extrañó cuando al pretender ducharse, el divino tesoro no recorrió los oxidados conductos de su humilde vivienda. Presagió algo andaba mal. Salió al patio y siguió el rumbo de la tubería hasta ver la cortadura en la casa colindante.

Su vecino -con quien tiene problemas de litigio por los límites del patio-, cortó la cañería. Afirmó estar en su derecho. Gabriel acudió temprano a la estación policial más cercana con el objetivo de formular la denuncia. Allí comenzó el tortuoso camino.

Al llegar, una madre escandalizaba por no saber a qué unidad policial habían trasladado a su hijo detenido. Tras un rato, los policías, sin poder o querer, darle una respuesta, la llevaron a una oficina. Lejos de los civiles presentes, pues ya comenzaban a apoyar a la mujer desesperada.

Ya eran las once de la mañana. Los planes de llegar al trabajo en la sesión vespertina se desvanecieron. “Me levanté del asiento, pues pensé el oficial de la Carpeta se había olvidado de mí. Éste apenas levantó la vista de sus papeles y dijo que esperara”-señala Gabriel.

Ahí permaneció sentado tres horas, casi siglos. Ya era su turno. El joven oficial comienza a levantar el acta de denuncia, cuando Interrumpe al acto y sale de la oficina. Impaciente por la demora, Gabriel se dirige otra vez a la carpeta. Tras el buró el agente buscaba en un Código Penal el delito por el que debía radicar la denuncia.

El denunciante le sugirió la figura delictiva: Ejercicio arbitrario de derechos. El agente ofendido, alegó no levantaría ninguna denuncia porque ahí no había delito alguno. Inconforme, el denunciante pidió hablar con el superior. A mucha insistencia logró formular la denuncia. Gabriel regresó a su casa agotado, decepcionado y malhumorado.

Historias como estas se repiten más de lo deseado. Por eso, las personas cuando son víctimas de un delito, en vez de denunciar el hecho, responden convencidas-“¿Para qué?, pierdo el día en eso y no resuelvo nada”.- afirma Caridad, víctima de un robo en su casa hace un año; aún no ha recuperado lo sustraído.

Este incorrecto proceder viola la legislación penal vigente acerca el procedimiento de una denuncia y la actuación de la Policía, cuando tiene conocimiento de un delito. La insensibilidad humana de los uniformados y su poca preparación jurídica, obstaculizan el camino a la justicia. Así el pueblo pierde, cada día más, la confianza en los agentes de la autoridad.

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