Mi Isla

Resonancia

Laritza Diversent

Cuba, la islita difícil ubicar en el mar Caribe y el gran botín en el nuevo reparto del mundo. A menudo escucho que es asediada por el apetito voraz del imperio, su enemigo eterno. Otras grandes potencias en la gran Europa, también asechan a la presa.

Bonito inicio para una novela de ficción. Sin embargo, los cubanos nos sentimos el ombligo del mundo, gracias al afán de persecución del gobierno socialista. “la pequeña nación es asediada sobrevive a los intentos por dominarla”. Lirico y melodramático. En realidad somos la mayor de las Antillas, pero ni tan importante y ni lo bastante conocida entre los ciudadanos de este mundo.

Es ahí donde está el problema de los que deciden decir, desde adentro y a cara descubierta, lo que sienten y piensan. ¿Cómo hacernos escuchar en este mundo, dentro de esa gran obra que llaman Revolución Socialista, sin los medios que nos permitan manejar las nuevas tecnologias de la información? ¿Cómo enseñar la otra cara del sistema y los iracundos ojos de la represión?

No es una cuestión de patriotismo. Es necesidad. El ser humano no es nada sino puede expresarse. Sin embargo, permanece el problema. Como aguzar el oído del mundo exterior en medio de tan careados logros, salud y educación gratuita. La resonancia, única forma de amplificar nuestra voz.

Apartando los métodos, las posiciones, incluso el trabajo de lobby de diplomáticos y políticos, es justo reconocer que en Europa y Estados Unidos, hay muchas personas que nos ayudan y multiplican nuestra voz, salvando las diferencias de costumbres e idiomas. También es cierto que muchas veces no damos valor ni sabemos apreciar el alcance de ese apoyo.

En el plano personal, agradezco que estén donde nosotros nos es imposible estar, nos ayudan a obviar el permiso de salida y quebrar las fronteras del Ministerio del Interior. También sé que muchos de nosotros esperan más. Unos una Europa agresiva y otros un Estados Unidos, menos intransigente. Sin embargo, pedimos poco o nada de nosotros mismos.

Ese apoyo alcanza mucho más. Contrarresta la soledad cuando los amigos temen compartir contigo para que la Seguridad del Estado no los marques. Solo Dios sabe cuántas veces me pregunto, si lo que hago vale realmente la pena. La atención del mundo exterior se siente como la palmadita en la espalda, que alienta a no rendirte.

El interés y ayuda del exterior, en mi opinión son un factor importante en nuestra lucha por la libertad. Muestran, como si fuéramos nosotros mismos la otra cara de la moneda: las golpizas que reciben las Damas de Blanco, las detenciones arbitrarias, las condiciones de los presos políticos, la persecución a periodistas, la muerte de Orlando zapata Tamayo y más recientemente la de Laura Pollán.

En la parte que me toca, no solo agradezco, también admiro a los que en ese mundo exterior apoya moral y material a los disidentes cubanos. Muy especialmente a los que sabiendo los riesgos, entran a Cuba y nos contactan.

No me interesa el trasfondo si lo hubiera, para mi es puro altruismo. Si fuera otra mi situación no sé si me interesaría por los que padecen la represión en este mundo y para nuestro pesar no son pocos. Por ese motivo, doy hoy mil gracias a aquellos que en el mundo exterior hacen resonar la voz de la disidencia cubana.

 

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