Culpables por convicción

Laritza Diversent

Humberto Gonzales Otaño de 56 años de edad, un joyero de San Miguel, murió violentamente en la madrugada del 14 de septiembre de 2010. Dos individuos penetraron en su casa mientras dormía junto a su esposa.

El pasado 28 de noviembre el Tribunal de la Habana juzgó a seis marginales de Mantilla, una de las barriadas más pobre de la capital cubana, acusados de organizar y ejecutar el asesinato de Tarzán, sobrenombre del orfebre.

Comienza la audiencia. El Tribunal, la Fiscalía y los abogados defensores dan por reproducidas las conclusiones del caso, como si todos los presentes estuvieran al tanto de lo que ocurrió la noche en que mataron al joyero.

Continúan los acusados con sus declaraciones. Pedro Valerino Acosta, Jesús Daniel Forcade Portillo, Leonardo Rodríguez Díaz, Ramón Echevarría Fernández, Leonardo Wiliam Limonta Rojas y Juan Enrique Galindo Madán, uno por uno se dirige al colegio de cinco jueces.

Todos, excepto Valerino Acosta, reconocieron planear un robo en la vivienda de la víctima, al menos en una ocasión. Desistieron porque los perros de la casa y del vecino ladraban fuertemente, dice el fiscal en su escrito acusatorio.

La noche del asesinato la esposa de González Otaño dio de comer a la perra, pero no hubo ladridos. Nadie sabe que sucedió con los canes. Ni el Tribunal ni los abogados defensores sintieron curiosidad. Discuten las pruebas documentales. A la mayoría de los acusados les constan antecedentes criminales.

El Fiscal dice que ninguno estudia ni trabaja, se relacionan con elementos antisociales, irrespetan las normas de convivencia social, son guaposos, alteran el orden, se manifiestan con palabras obscenas, han sido objeto de investigación del Ministerio del Interior, no participan en las actividades de las organizaciones de masa, a pesar de pertenecer a ellas.

El Pompi declara. Así llaman a Pedro Valerino Acosta de 29 años de edad. Según su versión, le dio a Daniel y a Ramón el contacto de un joyero en San Miguel, que compraba prendas y cambiaba dólares norteamericanos por pesos convertibles.

La policía afirma que le propuso a todos robar en el lugar y el Fiscal solicitó para él, 18 años de privación de libertad por el asesinato y 15 por el robo con fuerza e intimidación en las personas.

Tarzán, considerado como el hombre que mejor pagaba el oro en La Habana, fue descrito como una persona de avanzada edad, grueso, enfermo y millonario. Pompi visitaba su casa con Eduardo Sierra, uno de los testigos que declaró en el juicio. Nadie preguntó al Instructor del caso, el Capitán Yoelkis Céspedes Ramos, porque esta persona fue descartada como sospechosa, si conocía a la mayoría de los acusados.

Galindo Madan y Limonta Rojas, ambos de 27 años de edad, no participaron en el crimen, pero fueron junto a Daniel y Ramón, una de las veces que intentaron robar en la casa de Tarzán. La Fiscalía afirma que fueron organizadores del plan y exige para Limonta Rojas, conocido como el “Negro”, una sanción de 20 años de privación de libertad por el asesinato y 15 por el robo.

La esposa de la victima, después que la policía inspeccionó el lugar, encontró sobre la cama y entre varias prendas de vestir una linterna. Recordó que cuando robaron en su casa despertó bruscamente con golpes en la cara. Un hombre montado a horcajadas sobre ella le iluminaba el rostro y la amenazaba con un cuchillo. Se la dio a un señor llamado Luisito para que este la hiciera llegar a los investigadores del caso.

Los peritos especialistas en Odorología obtuvieron una huella olorosa en el aparato. Coincidió con la muestras de olor de Juan Enrique Galindo Madan. La fiscalía pide para él, una sanción de 22 años de cárcel por el asesinato y 15 por el robo. Nadie preguntó cómo se obtuvieron resultados positivos respecto al “Pica”, sobrenombre de Galindo Madan, si antes de su análisis fue manipulado por varias personas.

Leonardo Rodríguez de 49 años, Daniel de 29 y Ramón de 40, supuestamente ejecutaron los hechos. La señora Fernández y su vecino, afirmaron ante el Tribunal, que fueron dos los agresores aunque no reconocieron a nadie. La policía dice que entraron en la casa por la ventana del baño. A Leonardo no lo vieron porque se quedo vigilando. La fiscalía solicita para ellos 25, 30 y 27 años de privación de libertad respectivamente por el delito de asesinato y 15 por el delito de robo.

Comienzan los testigos a declarar. La esposa de la victima entra en la Sala nerviosa. La señora Esther Fernández Almeida de 60 años, recibió de las autoridades cubanas permiso para salir del país en marzo pasado, a pesar de ser testigo clave en el caso. Regreso al país y testificó en el juicio. Nadie le preguntó sobre su salida al exterior de la isla.

Contaba al plenario como alejaba el arma con que la amenazaba su agresor, cuando se lesionó ambas manos. Inesperadamente, confesó que se desmayó después de recibir un golpe del atacante. El Fiscal dice en su acusación, que ella vio como golpeaban a su esposo, aun con los ojos tapados y las luminarias de la habitación apagada. Nadie le preguntó qué tiempo estuvo sin conocimiento.

Fernández Almeida dijo a la policía tener más de 40 años de matrimonio con el señor Humberto y dos hijos en común. Ante el plenario de jueces, dijo que tenían 20. En otra declaración confesó que se casaron en 1970, cuando él tenía 16 y ella 19, y se divorciaron en el 2003. En el 2008 volvieron a contraer matrimonio. Nadie preguntó al Instructor del caso porque la descartaron como sospechosa.

La esposa de Tarzán recuenta como su marido, con un puñetazo lanzó al sujeto que tenía encima. El sobrepeso no lo deja incorporarse. Terminó en el suelo cuando, el que estaba sobre ella se le abalanzó encima, con el cuchillo en la mano. En la caída se rompió el cristal de la mesa de noche. Milagrosamente ninguno de los agresores se lesionó. Toda la sangre y huellas dactilares en la escena del crimen, pertenecían a las víctimas.

El Fiscal afirmó en su pliego acusatorio que el “Cundo”, sobrenombre de Jesús Daniel y el “Bobo”, apodo de Ramón, presionaron fuertemente el cuello de su víctima, después de golpearlo con un hierro. Tarzán les dijo que el dinero estaba en la cocina. Testifica el capitán Wiliam Sourt Guilarte, perito criminalistico que participó en la recolección de las evidencia. No supo explicar a la defensa porque no recepcionó huellas olor en ese lugar.

“¿Saúl lo mato?”, escucho decir, la señora Fernández Almeida, al agresor que amenazaba a su esposo para que dijera dónde estaba el dinero. Dijo al tribunal que 7 meses después del asesinato participó en una prueba y reconoció aquella voz en la del “Bobo” y la del “Narra”, como conocen a Leonardo Rodríguez.

Esther recordaba a su esposo pedirles a los atacantes que no colocaran cinta adhesiva en la boca, porque le impedía respirar y estos lo amarraron por los pies. Tarzán confesó que guardaba el dinero bajo el colchón. Los agresores abandonaron el lugar, con las joyas valoradas por la fiscalía en 206 mil 193 pesos cubanos, aunque ninguna fue recuperada.

Humberto Gonzales Otaño falleció como consecuencia de las lesiones que le provocaron los agresores, afirma la Fiscalía. Medicina Legal certificó como causa directa de la muerte, la asfixia mecánica, por sofocación y maniobras combinadas sobre el cuello y orificios respiratorios.

Su esposa asegura que movió al joyero de 1.70 de estatura y 200 kg de peso para acomodarlo y le dio dos pastillas. Sus vecinos también afirman haberlo visto con vida, aunque no le permitieron socorrerlo. Incluso uno de ellos lo describió como en estado de shock.

Los peritos forenses no asistieron al juicio oral. Jamás sabremos como el Señor González Otaño pudo, después de presentar una fractura del cartílago tiroides (Nuez de Adán) tragar dos tabletas o hablar para negarse a que fracturarán las puertas para auxiliarlo, tal como afirmó su esposa. Los presentes no supieron si su muerte fue agonizante o inmediata.

Los agresores usaron guantes. No obstante, se encontraron 4 huellas olorosas que dieron positivas respecto al “Cundo” y al “Bobo”. Los resultados también dieron positivo respecto a una persona que no resultó acusada, nombrada Ariel Cruz Hernández. El detalle no se menciona en el juicio.

En la audiencia participa en calidad de testigo, una perito criminalística de la especialidad de Odorología. Dice que el olor de una persona es único y pude quedar impregnado en los objetos, aun usando guantes. “Los objetos tocados por los agresores se introducen en una bolsa de nylon selladas para conservarlos en bancos de olores”, explica al plenario.

“Luego se comparan, con las impresiones olorosas de los sospechosos, mediante el empleo de la técnica canina”, concluyó. La joven afirma que una huella de olor es tan fiable como el ADN. Ningún defensor protestó.

En la Inspección del lugar del crimen se levantaron huellas de olor en 2 de los 4 trozos de cuerdas empleadas para amarrar a las víctimas. Nadie pregunto por qué el olor de Gonzales Otaño y su esposa, no estaban en las sogas con que los ataron.

El tribunal y las partes se pronunciaron sobre los otros dos testigos solicitados por la defensa, que no se presentaron al juicio. Continúan los defensores con sus informes. Uno de ellos pide la absolución inmediata de todos los acusados. El público, en su mayoría familiares de los acusados, aplaude. En un ataque de histeria la presidenta de la Sala Primera de la antigua Audiencia de La Habana, los expulsa a todos, sin previa advertencia.

En una sola sesión de aproximadamente cinco horas, se discutieron las pruebas base de la acusación. Quedo claro que los acusados intentaron robar. Una tentativa que según la ley penal cubana no es sancionable, cuando el sujeto pone el hecho en conocimiento de las autoridades.

“Del dicho al hecho va un buen trecho y no hay evidencia que los incrimine” diría cualquiera. Sin embargo, Pedro, Jesús Daniel, Leonardo, Ramón, Leonardo Wiliam y Juan Enrique, saben cuál será el final. El juicio quedo concluso para sentencia. No hay dudas que el tribunal por convicción los declarará culpables.

 

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6 thoughts on “Culpables por convicción

  1. Un paso de avance en el camino de la libertad de Cuba

    La visita del Papa a Cuba y perspectivas alrededor de la misma.
    Somos muchos los que hemos expuesto la posibilidad y conveniencia de
    manifestaciones populares de protestas antigubernamentales en Cuba
    aprovechando la presencia del Papa Benedicto XVI.
    Esta posibilidad me obliga a exponer algunas consideraciones al respecto.
    Es sabido de todos que para la solución de la problemática cubana el
    primer paso es que el pueblo gane la calle.
    Y desde hace tiempo la inteligencia castrista se ha encargado de hacer
    llegar a todos el mensaje de que si el pueblo sale a la calle será
    masacrado, con la intención de atemorizar a la ciudadanía y evitar con
    ello la necesaria e imprescindible rebelión popular que dará al traste
    con la tiranía mas aberrante que ha conocido América. Tiranía que ha
    destruído nuestra amada Patria.
    Esta posibilidad merece un análisis a la luz de la actualidad mundial,
    el cual nos llevará a comprender que semejante decisión de la tiranía
    está muy lejos de convertirse en realidad.
    Comparemos a Cuba con la Libia de Ghadafi y con la Siria de Assad.
    Cuba tiene a su favor muchos beneficios, para evitar esa posible
    masacre, que no tuvo Libia ni tiene Siria.
    Cuba esta situada a noventa millas de Estados Unidos.
    Cuba tiene un exilio patriótico-militante-activo que dispone de un
    gran campo de influencia, mayormente en Estados Unidos, aunque es de
    importancia también en otros paises.
    Cuba tiene varios legisladores cubanoamericanos en el Congreso de
    Estados Unidos que reciben gran apoyo de una gran cantidad de otros
    legisladores americanos, lo cual allanaría el camino para el apoyo
    militar al pueblo cubano.
    Estados Unidos tiene preparado, para el caso de un nuevo éxodo de
    balseros, un operativo con varias decenas de unidades de la Navy que
    incluyen dos portaaviones (¡¿dos portaaviones para recoger
    balseros?!), lo que haría inmediata la respuesta militar
    norteamericana una vez que tengan el pretexto, tal como sucedió en
    Dominicana, en Granada y en Panamá.
    Todo esto quiere decir que si Castro da la orden de masacrar al pueblo
    cubano, le estará dando la ocasión a los americanos para que, de una
    vez por todas, le ajusten las cuentas pendientes.
    Ahora veamos otra variante.
    Si Castro diese la orden de masacrar a la población cubana, lo que
    obviamente provocaría su derrota y huída, sería encausado por la corte
    penal internacional y ordenado su arresto, por lo cual, estuviese
    donde estuviese, sería entregado a la ley y confiscados todos sus
    bienes y cuentas bancarias, asi como las de sus incondicionales y
    familiares, lo que equivaldría a perder ” todo el producto de su
    trabajo de 53 años”.
    Y aqui Castro se arriesgaría a encontrar la segura desobediencia de
    sus incondicionales, los cuales saben que perderían todo y serían
    llevados ante la justicia de cumplir esas ordenes, en tanto que, si
    desobedecen y se oponen a Castro, quedarán como los hombres que, en el
    momento preciso, hicieron lo correcto y tomaron la decisión adecuada.
    Ante estas perspectivas; ¿ que haría Castro?.
    Castro nunca ha desarrollado una pelea donde no tenga todas las de ganar.
    Entonces, en este caso se impondría la tercera opción, que es como sigue:
    Cuando Castro vea que tiene la pelea perdida, se irá de Cuba
    abandonando el poder, como han hecho todos los tiranos y dictadores a
    lo largo de la historia.
    Castro se refugiará en algun país lejano y nosotros, en Cuba,
    tendremos entonces un gobierno provisional.
    Podemos reclamar que Castro sea llevado ante la justicia, pero esto
    tiene los siguientes inconvenientes:
    Repito, tendremos en Cuba un gobierno provisional.
    Debemos llevar al país a un proceso constituyente que institucionalice
    la nación y el gobierno.
    Eso lleva tiempo. Despues de promulgar una constitución y celebrar
    elecciones y tener un gobierno legitimo, ese gobierno tiene que firmar
    muchos tratados internacionales y lograr un tratado de extradición con
    el país donde esté refugiado Castro. Entonces, y solo entonces,
    solicitar su extradición para que sea juzgado en Cuba.
    Otros cuantos años y años de cortes y apelaciones.
    Resumen, Castro se muere de viejo en ese equis país donde se refugió y
    escapa a la justicia que debe castigar sus numerosos crimenes.
    Y cuando analizamos todos estos aspectos, nos damos cuenta que esta
    última opción es el camino que tomará Castro si el pueblo cubano sale
    a la calle masivamente en reclamo de libertades y derechos y
    condiciones de vida verdaderamente humanas.
    Y este análisis nos lleva a comprender que la próxima visita del Papa
    Benedicto XVI es una ocasión mas que propicia para que los cubanos
    realicen manifestaciones en reclamo de derechos, teniendo en cuenta
    que en presencia del Papa, su delegación y centenares de periodistas
    internacionales, sera todavía menor la posibilidad de alguna represión
    violenta por parte de las autoridades castristas.
    Debemos aprovechar la ocasión que se nos brinda para reclamar nuestros
    legítimos derechos.
    Una buena campaña haciendo ver a los cubanos la importancia y
    posibilidades del momento provocaría las siguientes opciones:
    Castro, como ha hecho tantas veces, haría encerrar preventivamente a
    decenas de miles ( o tal vez mas de un centenar de miles) de posibles
    manifestantes, con el objetivo de garantizar la tranquilidad a la
    visita papal.
    La opinión pública internacional se apercibiría de esta situación y el
    Papa, lejos de legitimar a los Castro con su visita, se vería en una
    situacion muy incomoda y le reclamaría al gobierno de los Castro.
    Podría hasta suspenderse la visita del Papa o perder legitimidad éste
    ante los ojos de la comunidad internacional.
    Por otro lado, si Castro decide no hacer nada ante esta situación,
    entonces el campo es nuestro y podemos tomar la calle y hasta ahí
    llegó la tiranía.
    Desde cualquier punto de vista, la ocasión es mas que propicia para
    que la aprovechemos y salgamos a reclamar nuestros derechos y nuestro
    futuro.
    Se hace necesario que todos hagamos lo que esté a nuestro alcance para
    hacerle llegar al mayor numero posible de cubanos la idea de que
    debemos aprovechar esta ocasión en nuestra lucha por la libertad y la
    democratización de Cuba.
    Gracias a todos por leerme;
    Simón José Martí Bolívar.

    1. Hola Armienne:
      Un gran abrazo desde Cuba, siempre leo tus comentarios, el Joyero murió, segun medicina legal, de asfixia mecanica, y murio cuando lo trasladaban al centro de salud, tiempo despues que los supuesto ladrones abandonaran su Vivienda.
      Laritza

  2. Interesante el relato aquí expuesto, ante tantas omisiones de pruebas me parece todo un ardid muy bien planificado de alguién más arriba, triste muerte del joyero, pero como siempre pagaran los imbéciles que se prestaron al juego.

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