Mi Isla

No defiendas a nadie

Laritza Diversent

Los jimaguas de 16 años de edad, Yordi Emmanuel y Yoan Damián Pardo Contrera serán llevados a juicio acusados de desorden público. Ambos fueron arrestados por agentes policiales de la 4ta unidad del Cerro, cuando reprimieran “una lamentable y fanática reacción del público” espectador, del juego entre los equipos Industriales y Pinar del Río, el pasado 1ro de febrero, en el estadio deportivo Latinoamericano de la capital.

El primero salió en defensa de su amigo Robín, el segundo de su hermano. Su madre Josefa Caridad Contrera Mequeira pide “clemencia y justicia para estas criaturas que comienzan a vivir ahora”.  Ambos son buenos estudiantes y no tienen antecedentes penales. Nunca sus comportamiento en el barrio, llamaron la atención del las autoridades policiales.

Caridad no entiende porque soltaron a unos sin hacer una investigación a fondo y dejaron otros. Actualmente están recluidos 4 personas de las 62 que fueron arrestadas esa noche. Pregunta si todos somos iguales ante la ley.

Tradicionalmente la policía resuelve estos casos sin llegar a los tribunales, en virtud de la facultad que les reconoce la ley penal, de imponer al infractor una multa de administrativa y de las disposiciones contenidas en el Decreto 141 de 24 de marzo de 1988, sobre Contravenciones del Orden Interior.

Contrera Mequeira también se siente engañada. El instructor del caso, el capitán Yuniel Batista, le aseguró sus hijos pronto estarían en la calle y que no era necesario contratar un abogado. Sin embargo, desde ese momento sabía que serían llevados ante el tribunal.

Es común que los instructores penales digan a los familiares de los acusados que no tendrán problemas cuando en realidad serán procesados. Quizá sea desconocimiento o una forma ganar simpatía y no quedar como los malos de la película. En fin de cuenta, son ellos los que le dan la cara. Tal vez sea simple maldad.

La verdad es que, después de 24 horas de detención, al acusado se le asigna un instructor y tiene grandes posibilidades de ser llevado ante un tribunal. A las 72 horas el caso pasa a manos de la fiscalía y los 7 días, de seguro será juzgado.

También es cierto que el desorden público es una acusación menor. Se tramita por un procedimiento especial y rápido, que admite la ausencia del abogado defensor. Sin embargo, en el caso de los hermanos, las autoridades decidieron aplicar la figura agravada del desorden.

Según esta noma el que injustificadamente, en lugares públicos, espectáculos o reuniones numerosas, de cualquier forma altere el orden, puede ser sancionado con privación de libertad de 1 a 3 años o multa entre 300 y 50 mil pesos.

Sin embargo, no queda claro el motivo por el cual las autoridades decidieron procesar judicialmente a los hermanos. Robín, el amigo que primero resultó detenido por los agentes de la 4ta Unidad del Cerro y por el cual uno de los hermanos salió en defensa, fue absuelto, o por lo menos no le comunicaron que sería juzgado.

Caridad pregunta por la justicia de este país y piensa que la verdadera intención de la policía, es complicar sus hijos en prisión.  Las autoridades policiales niegan darle fianza y el 1ro de marzo, los hermanos ingresaron en el establecimiento penitenciario para menores “Jóvenes pequeños” en el municipio Cotorro.

“Nos quieren enredar y bien enredados”, escribió Yordi a su madre. “Mamá no quisiera escribir porque sé que al final vas a leer este pedazo de papel, pero tengo que hacerlo para poder expresar lo que siento al estar preso”, subrayó el adolecente.    

Su madre está preocupada. Yoan Damián tiene una lesión en el sistema nervioso central y desde los 2 años de edad recibe asistencia médica y siquiátrica por trastornos de la conducta, con medicación permanente. “no le están dan las medicinas que le controla la agresividad, mal carácter y la depresión, el encierro lo tiene descontrolado”, sentenció. 

 Yordi Emmanuel no se está alimentado bien y dice querer morir antes de continuar encerrado. “Tengo deseos de llorar y no puedo, ayer no pude dormir pensando en ustedes y hoy me levanto más triste, porque llevo un mes y dos días presos, deseo tanto que llegue la visita de aseo para poder ver a mi mamá”

Contrera Mequeira, una madre soltera e hipertensa de 47 años, no quiere ver que sus hijos pierdan los que le queda de niños y algo de adolecente. “Muchos dicen que esta juventud está perdida ¡no!, la están echando a perder” afirma en una mezcla de rabia y tristeza. “No sé a dónde ir ni en quien confiar para que me ayuden con esta injusticia cometida por nuestra revolución”, concluye entre lágrimas.

 Los jimaguas de 16 años de edad, Yoan Damián y Yordi Emmanuel nunca imaginaron que el altercado entre pitcher Odrisamer Despaigne del equipo Industriales y el corredor pinareño, David castillo, en el estadio deportivo Latinoamericano en la capital, el pasado 1ro de febrero, cambiaria por completo sus vida.

“Aquí en esta celda veo un pedazo del mundo y quiero verlo completo”, escribe Yordi a su madre. “No te preocupes que estoy bien y mi hermano ni se diga”, le dice al final de su misiva. Tal vez en su inocencia ignore que están presos, no por fanáticos, sino por solidario y que la policía los llevara ante los tribunales para darle una lección: No salgan en defensa de nadie así sea un amigo o un hermano.  ¡Métanse solo en sus asuntos!

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