CDR, Derecho de Asociación, Derechos humanos, Mi Isla

Costumbre enraizada

¿Exactamente como se produce la afiliación de los menores a los Comité de Defensa de la Revolución (CDR)?

Cuando cumples los 14 años comienzan a citarte y exigen tu presencia, en las reuniones de la organización y los trabajos voluntarios. Los padres (tutores legales) ni lo consienten ni lo rechazan. El consentimiento es tácito, no hay ninguna formalidad legal.

No hace falta autorización escrita de los padres. Ellos saben (los progenitores), que sus hijos para sobrevivir y ‘ser alguien en la vida’ necesitan los avales de cada una de las organizaciones. Ellos también la necesitaron. La experiencia se trasmite de generación en generación.

No protestan cuando les piden la cotización de su hijo menor de edad. Incluso, a menudo, se da el caso de que, papá o mamá, sea quien te exija estar presente en la reunión. Mantener las apariencias es cuestión de necesidad.

Saben que el CDR no puede resolver el problema del alumbrado público, el abasto de agua, la situación del transporte. Sin embargo, están conscientes, de cuánto daño hace, una opinión negativa del presidente del comité o el de vigilancia.

La casa de estos ‘dirigentes’ es referencia obligada de los órganos represivos del gobierno: Policía nacional revolucionaria (PNR), seguridad del estado (DSE), departamento de trabajo investigativo (DTI). Son ellos los que le confirman al Estado, si usted es propietario de un inmueble o auto y pretende abandonar el país. Sus valoraciones inciden en la determinación de una sentencia.

Los tutores legales conocen las consecuencias de negarse a cotizar por el hijo o declarar públicamente que no está de acuerdo con que integre las filas de la organización, porque es menor de edad, y como tal, no tiene capacidad de obrar ni independencia económica.

Es como una costumbre enraizada. La organización agrupa toda la ‘masa’. A medida que la masa crece y se renueva, debe incorporarse al proceso. Es una de las herramientas utilizadas en la construcción del hombre nuevo.

Comienza desde pre-escolar con la guardia Pioneril, sigue con la incorporación a cuantas organizaciones sociales y estudiantiles tiene el sistema. En todas te piden lealtad a la ‘Revolución’ y sacrificios por ella.

No obstante, puedo asegurar que menos del 1% de los miembros del CDR, conocen los estatutos de la organización. Lo importante es el compromiso, no a lo que te comprometes. Si estas consiente o no, no interesa. Tampoco si cumplirás con las obligaciones asumidas.

He visto como una hija vota por su madre que cumple misión en Venezuela, a petición de uno de los dirigentes del comité, que quiere que su colegio electoral tenga el 100% de asistencia en las urnas. También, como la madre de una incapacitada declarada judicialmente, paga la cotización de su hija en el CDR y como esta (la hija) ejerce su derecho al voto.

Lo más triste de todo, es que la mayoría de los ciudadanos no tiene conocimiento de esa situación. Para ellos es algo normal. Somos un pueblo con instrucción generalizada, pero analfabeto jurídicamente.

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CDR, Derecho de Asociación, Derechos humanos

¿Libertad de decisión? (I)

Consentir es manifestar, de forma expresa o tácita el acuerdo con algo. Decisión que nos vincula jurídicamente, porque se asumen derechos y se contraen obligaciones. De esta forma, el consentimiento se convierte en un requisito de la capacidad de obrar.

A la capacidad para prestar consentimiento se le impone restricciones. Principalmente, si quien lo emite, es un menor no emancipado, un sordomudo que no sabe leer o escribir, o un enfermo mental. En estos casos, se considera que el consentimiento no se emite libre y conscientemente.

El Comité de Defensa de la Revolución (CDR) es una organización que agrupa a la mayoría de los sectores sociales del país. En el artículo 7 de sus estatutos, especifica que “la solicitud de ingreso a la organización es un acto individual y voluntario (…)”. Uno de los requisitos de ingreso, es haber cumplido los 14 años.

En Cuba la mayoría de edad se adquiere a los 18 años, momento en que se tiene plena capacidad de obrar. Se emancipan, excepcionalmente, las hembras de 14 años y los varones de 16 años, que contraigan matrimonio.

Un adolescente de 14 años, no es plenamente consciente y libre para cumplir los requisitos de ingreso que exigen el CDR. Mucho menos para asumir las obligaciones que de los mismos se derivan. ¿Tienen ellos la capacidad económica para contribuir al autofinanciamiento de la organización mediante el aporte de la cotización?

Otro tanto sucede con los incapaces declarados judicialmente. Hablo de los sordomudos y enfermos mentales que constan en los registro de miembros de los CDR. ¿Dieron ellos su consentimiento para estar de acuerdo con la revolución y estar dispuesto a defenderla? ¿Aceptaron los estatutos de la organización? ¿Son capaces ellos de mantener una conducta moral y social, acorde con la ética y principios de la Revolución?

En cuba, las organizaciones sociales y de masa inscriben a los ciudadanos sin estos, dar su consentimiento. Este hecho, es una violación de los derechos individuales del pueblo.

Laritza Diversent

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CDR, Federación de Estudiantes Universitarios, Primero de Mayo, Sobre la ley cubana, Unión de Jóvenes Comunistas

SIN ESCAPES

La sociedad cubana se organiza de forma masiva en Comité de Defensa de la Revolución, Unión de Jóvenes Comunistas, Federación de Estudiantes Universitarios, etc. Lo que para mucho es un sistema plural, para nosotros es puro control. Todas estas agrupaciones propician la intromisión innecesaria en la vida privada de los individuos.

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Cada cubano, desde que comienza en preescolar, se le forma un expediente en el que se anota todas las incidencias familiares y personales. Integración revolucionaria de los padres, participación en las actividades patriótico-militares: por ejemplo ‘Domingo de la defensa’, ‘Bastión Pioneril’, ‘Desfile del Primero de Mayo’, etc.

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En los centros estudiantiles y laborales se hace una evaluación, en asambleas político- moral, que se anotan en el expediente. Una especie de reunión en que se somete a crítica y autocrítica a cada participante. La mayoría de las veces para sacar la vanguardia del año. Ganará el galardón quien cumpla con los parámetros que dicta la moral socialista.

Las anotaciones positivas son las que certifican, en el mañana, tener actitud para estudiar una carrera profesional. No podemos olvidar que la universidad es para los revolucionarios. Estos avales son los que garantizan un puestos de trabajo acorde al las aspiraciones personales.

Esta es la forma ideal para someter ‘voluntariamente’ al ciudadano al sistema. Usted puede criticar o no. Asistir al trabajo voluntario o a un desfile en la tribuna antiimperialista, si quiere. Esas actividades no son obligatorias; pero cada cual sabe lo que le conviene.

Si se anota una incidencia negativa, o no hay buena proyección revolucionaria, no hay confiabilidad. No importa que sea un excelente profesional, para usted no hay recompensa. Nada de misiones en el extranjero, ni ‘estímulos subsidiados’. En el mejor de los casos será condenado a la marginalidad, a vivir en la sombra.

Pero ahí no acaba el control, en cada cuadra, un comité. Si aspira a un puesto de trabajo, debe llevar una recomendación del presidente de CDR, otra de un miembro del Partido Comunista de Cuba, y de cuantos representantes de organizaciones sociales, hayan en el barrio. En todos los sentidos hay que mantener, por lo menos en apariencias, una conducta revolucionaria.

Ser revolucionario es dar el paso al frente cuando se te necesite, aunque no estés en condiciones de darlo. Sacrificarte en el plano personal, padecer privaciones, en pos de algo que llegará algún día, aunque no se sepa cuando.

Ocupar tu puesto en la reunión del CDR, o en la plaza caminar junto a las multitudes. Ver, escuchar e informar a tus superiores cuando se te ordene. Cotizar con las organizaciones a las que perteneces, es decir, con todas. Y lo más importante, callar.

Por eso no hay voces, sólo murmullos. Usted puede gritar; pero debe asumir las consecuencias. No hay forma de escapar al control. Cuando más, sólo ignorarlo.

Recortes de un expediente acumulativo

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