Problema sencillo, solución llana

El problema que tiene las autoridades de ecuador con los cubanos, no está en los matrimonios de conveniencia entre los ciudadanos de ambos Estados. El inconveniente surge por el permiso de entrada y salida que impone el gobierno de la isla y en el trato que da a sus emigrantes.

Normalmente los cubanos para viajar al extranjero por asuntos particulares requieren el visado del país que pretenden “visitar” y el permiso de salida otorgado por el Ministro del Interior. Igualmente necesitan una carta de invitación formulada ante Notario Público, por quien los invita; legalizada por los canales consulares.

Los cubanos “Se aprovecharon legalmente de un estado de apertura que tenemos los ecuatorianos” afirman autoridades de ese país. Sin embargo sus funcionarios públicos, lucraron con la desesperación de los cubanos.

Desde 2007 el ministerio de Relaciones Exteriores dispuso, mediante la Resolución No 87, que “la Invitación extendida a favor de ciudadanos cubanos residentes en el territorio nacional, por familiares o amigos residentes en el extranjero, para viajar al exterior por asuntos personales, será formulada mediante documento notarial, debidamente legalizado de conformidad con la legislación del país en que se expide, y presentada ante el Consulado cubano correspondiente”.

Se violaron “normas ética” porque los cubanos necesitaban los servicios de funcionarios públicos ecuatorianos. Los notarios del país sudamericano son los encargados de formalizar la escritura de invitación a los ciudadanos cubanos, con precio de 400 a 600 dólares en el mercado informal. Validan también las declaraciones juradas que luego son utilizadas para obtener la cedula de ciudadanía de dicho país.

A principios del pasado mes de abril, las autoridades ecuatorianas denunciaron una presunta red de corrupción que facilitaba la nacionalización ilegal de cubanos en ecuador. Resultaron implicados un secretario de relaciones exteriores y dos notarios públicos, por no verificaban la información de entrada y salida al país de los isleños que contraían matrimonio y expedir documentos fraudulentos.

¿Porque un matrimonio con premura?

Las autoridades ecuatorianas igualmente reconocen que los cubanos cumplen los requisitos legales para salir de Cuba y entrar en Ecuador y que la mayoría regresa a la isla. Significa que los isleños no tienen la intención de radicarse definitivamente en ese país. No obstante surgen varias interrogantes: ¿Por qué necesitan con tanta premura matrimoniarse en ese país?

Luego de legalizar su situación en ecuador los cubanos solicitan, a las autoridades de migración cubana, el Permiso de Residencia en el Exterior (PRE). Autorización que se otorga a los ciudadanos que hayan contraído matrimonio con ciudadanos extranjeros para establecerse en el exterior por tiempo indeterminado.

El trámite les permite entrar a la isla cada vez que lo deseen sin necesidad de solicitar Permiso de Entrada además de la posibilidad de permanecer en el país hasta 12 meses consecutivos, sin perder esta categoría y regresar definitivamente a la isla cuando decidan renunciar al PRE.

La respuesta gubernamental a la solicitud del PRE, puede demorar hasta 6 meses y el permiso de salida del país por asuntos particulares se otorgarse por un término hasta de tres meses. Por tanto los trámites deben realizarse en los primeros 4 meses de la llegada al ecuador. La aprobada la solicitud del PRE, el ciudadano cubano solicita prórrogas de estancia en el exterior hasta la fecha de comunicación de la autorización.

Los cubanos que no regresen a la isla en el tiempo estipulados las autoridades cubanas le aplican lo dispuesto en la Ley número 989 de 5 de diciembre de 1961. La referida ley impone la confiscación de bienes y el abandono definitivo del país.

El problema es sencillo: los isleños viajan al país suramericano, porque este simplifico los trámites para viajar. El matrimonio les permite evadir el permiso para salir o regresar a la isla, cuando lo deseen, sin necesidad de perder sus bienes. La solución está en manos del gobierno cubano: eliminar las restricciones para viajar. Mejor dicho, respetar la libertad de movimiento de sus ciudadanos.

Laritza Diversent

Silencio a conveniencia

El gobierno cubano ondea el banderín de la ‘soberanía estatal y la no injerencia en los asuntos interno’, cuando le conviene. Igualmente, la reacción depende de parte de quien venga y hacia quien va dirigida la intromisión. Si esta viene de su enemigo eterno, el imperio, la respuesta no se hace esperar.

Recientemente una funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su descontento por los comentarios del portavoz del gobierno de Estados Unidos, Philip Crowley, que exigió a la isla la liberación de presos políticos y saludó las gestiones de la iglesia católica en la excarcelación de uno de ellos.

Josefina Vidal, jefa del Departamento de América del Norte de la cancillería cubana, declaró a medios internacionales que, “Cuba no reconoce autoridad alguna al Departamento de Estado y a su vocero para emitir juicios sobre temas internos“. En defensa del gobierno de la isla alegó que “Estados Unidos mantiene injustamente presos cinco cubanos antiterroristas.

La reacción del gobierno isleño, fue diferente con respecto a las declaraciones de las autoridades de Ecuador, que acusan a sus emigrantes de contrabandistas y de propiciar un comercio ilegal desde el país sudamericano a Cuba. Sin embargo, estos cumplen las regulaciones aduanales para importar mercancía sin carácter comercial hacia la isla. Única modalidad de importación que se les permite a los cubanos.

El gobierno de la Isla lo sabe, pero guarda silencio al respecto. Incluso, ofreció su colaboración para investigar y sancionar a los ciudadanos de ambas naciones, que contrajeran matrimonio por conveniencia.

Ilegal es el destino que toman los productos importados una vez dentro de Cuba. La mayoría terminan en el mercado informal a través de intermediarios, porque los cubanos tienen prohibida la iniciativa económica individual. La actividad genera ganancias, porque venden más baratos que las tiendas estatales recaudadoras de divisas, incluyendo posibilidades de pago.

Eso también es de conocimiento para las autoridades cubanas. Razón por lo cual aumentaron los gravámenes del pago de los derechos de aduana por mercancía y extremaron los controles aduanales en los aeropuertos, con los cubanos que regresan de Ecuador.

A pesar de los esfuerzos de los isleños por traer, pequeñas cantidades de variadas mercancías, muchos pierden buena parte de su equipaje. Les aplican la sanción administrativa de decomiso por importar productos de una misma clase en cantidad.

El límite de esa cuantía no está establecido en ninguna disposición jurídica. La aduana decomisa amparada en la potestad discrecional que tiene de declarar, según su parecer, la naturaleza no comercial de una importación.

Las declaraciones del gobierno de Ecuador constituyen una injerencia en los asuntos internos de Cuba. Ellos no tienen ninguna autoridad para declarar ilegal una actividad que tiene lugar, en el territorio de otro Estado, y es realizada por los ciudadanos de este, más cuando el presunto afectado, no se pronuncia al respecto.

El trasiego de mercancías desde el exterior, es una actividad que realizan todos los cubanos que tiene la oportunidad de salir al extranjero ya sea por asunto oficial o particular. Los colaboradores que cumplen misión internacionalista, en los países que integran el bloque de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), traen contenedores con mercancías, que una vez dentro de Cuba, van a parar al mercado negro.

Sin embargo, a ellos no se les cuestiona ni si les acusa de contrabandistas. Tampoco la aduana les aplica el decomiso de los productos importados. Incluso, se les exime de pago de los derechos aduanales.

Por supuesto la intromisión viene de parte de un Estado que se identifica política e ideológicamente con la ‘Revolución cubana’ y va dirigida a personas motivadas por intereses económicos individuales, no políticos. En ese caso, si les conviene guardar silencio.

Laritza Diversent

Candil de la calle

El gobierno de Ecuador, recientemente la emprendió contra los cubanos que están dentro de su territorio. Los acusa de contrabandistas y de propiciar una red de tráfico ilegal hacia la isla. Incluso deportará a los isleños que rebasen la estadía que permite la ley para el turismo y no estén en proceso para legalizar su situación el país. No obstante, reconocen que la mayoría de ellos entra y sale de la nación.

El hecho no afectará, en ningún modo, las relaciones entra ambas naciones. El gobierno cubano, sin embargo, está consciente de que sus nacionales cumplen los requisitos aduanales exigidos para sacar mercancías del país sudamericano y entrarlas en la isla. Lejos de defenderlos, aúna esfuerzos para perseguirlos y castigarlos. Acordó con la nación sudamericana investigar los matrimonios de conveniencia entre ciudadanos de ambas naciones.

Así responde el gobierno de la Isla, a un grupo de sus naturales que, dentro de una economía estancada y una crisis financiera de grandes magnitudes, tiene una importancia sin precedente. Las remesas del exterior es una de las principales fuentes de divisa del país.

A sus emigrantes les impone altos precios por los trámites migratorios, sin contar que tiene la potestad discrecional para decidir quién entra o sale. Aumenta los gravámenes de los derechos aduanales, refuerza los controles en los aeropuertos y le decomisa los productos, que según su parecer, seas para comercializar. A todo esto sumemos que, aun conservando la ciudadanía cubana, dentro de la isla pagan los servicios como extranjeros.

La emigración cubana de los últimos años cambio su carácter. A principios del procesos revolucionario tenia motivaciones políticas. El gobierno tomó medidas para reprimirla: impuso el permiso de entrada y salida a la isla, el abandono definitivo y la confiscación de bienes ingresos. Las leyes aun siguen vigentes, a pesar de que los emigrantes de los tiempos recientes, sale en su mayoría, buscando oportunidades económicas.

Por supuesto, ellos no son como los “cinco héroes acusados injustamente en los Estados Unidos”. Su vida y trabajo en el exterior es para beneficio individual y familiar, no político. Si son acusados indignamente, no importa. No merecen que el gobierno gaste parte del presupuesto estatal, financiado comité de solidaridad en el extranjero, para su defensa.

Si fuera la Unión Europea o los Estados Unidos, los que la emprendiera contra los emigrantes cubanos, la cosa seria diferente. El conflicto internacional no se haría esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores, el Consejo de Estado, la Asamblea Nacional y todas las organizaciones de masas y sociales, publicarían sendas declaraciones de condena a la medida. También se convocaría una marcha multitudinaria en la tribuna antiimperialista.

La situación con Ecuador es diferente, no puede ni habrá conflictos. Ambas países pertenecen al Alternativa Bolivariana para las América (ALBA). Significa que, los intereses políticos e ideológicos
están por encima de los derechos humanos de sus nacionales.

“Candil de la calle y oscuridad de su casa”, así decía mi abuela cuando quería referirse a las personas que abandonaban a los suyos, pero estaba dispuesto a ayudar a los extraños. El refrán le queda justo al gobierno cubano. Defiende los derechos de los emigrantes del mundo, pero a los suyos los ignora totalmente.

Laritza Diversent