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Las heridas aun no sanan

 Ernesto Ramírez salió de Cuba hace treinta años. Desde entonces no ha regresado. Sus amigos le cuentan que la situación es diferente. No obstante, por su mente, no pasa la idea de planificar una visita a su patria. Las heridas para él, aún no sanan.

El transcurso del tiempo no ha logrado borrar sus últimos días en la Isla: los trámites ante las autoridades para obtener el permiso de salida, el pago de sus deudas, la pérdida de todos sus bienes. Así lo decretan las leyes del gobierno revolucionario.

“Medidas a tomar con los bienes muebles o inmuebles, o de cualquier otra clase de valor, etc. a quienes abandonan con imperdonable desdén el territorio nacional”. Primer párrafo de la Ley Núm. 989 de 5 de diciembre de 1961, que dispone la nacionalización, mediante confiscación, de los bienes de los emigrantes.

Decretos, instrucciones, acuerdos de los órganos gubernamentales hacen efectivo, el estricto cumplimiento de la referida ley. Ramírez no podía vender o donar sus bienes. Tenía que entregarlo todo al Estado, a cambio de nada.

Para que se hiciera efectiva la salida del país tuvo antes que pagar el automóvil que el Estado le confiscaría. El Comité de Defensa de la Revolución (CDR) enumeró todo lo que tenía en casa: platos, tazas, cuchillos, sabanas, muebles, etc.

Días antes de la fecha de vuelo, el CDR le puso un sello a la vivienda, después de revisar que todo lo inventariado estuviese completo. Tuvo que pasar por la policía y entregar la propiedad de la casa y las llaves del auto. Hasta su salida, pasó las restantes noches en casa de amigos.

El día del viaje, en la entrada del aeropuerto, el aparato de detención de metales puso sobre aviso a las autoridades aduaneras. Notaron que Ernesto aun conservaba su cadena de la Virgen de la Caridad del Cobre, el reloj y el anillo de casado. En una oficina discreta, tuvo que quitarse todo. Tenía que escoger entre perder su vuelo o firmar un papel en el que constaba que cedía esos artículos voluntariamente.

Con sólo dos camisas, un pantalón y dos calzoncillos, Ernesto Ramírez reinició su vida. No solo partió de cero, volvió a nacer. No ha olvidado los juegos con sus amigos de infancia y el beso de su primer amor de adolescente. Sin embargo, esos recuerdos se minimizan ante el dolor de revivir sus últimos días en Cuba. Hoy, siente que nada le pertenece en su tierra natal.

Para el gobierno fue un simple acto de inventariar y confiscar. Para él, fue perder todo lo que hasta entonces había ganado con su trabajo y sudor. Era el castigo que merecía por querer buscar oportunidades en el extranjero. Pagó caro por algo que no tiene precio: la libertad.

Laritza Diversent

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Constitucionalismo Revolucionario

El gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro como Primer Ministro, dicta la Ley Fundamental de la República que restableció la Constitución de 1940. Después de su restablecimiento se dictaron otras leyes de rango constitucional: ley de Reforma Agraria, Reforma Urbana y Nacionalización de la enseñanza, entre otras, que modificaron extensamente sus preceptos.

Reprodujeron el esquema básico y el articulado de la Súper Ley de 1940, con importantes omisiones. El número de artículos se redujo de 286 que tenía, a 233 que tuvo la Ley Fundamental. En relación a los derechos fundamentales, se reproducen casi literalmente, aunque se le agrega numerosas excepciones.

Según Leonel Antonio de la Cuesta, en su libro Constituciones cubanas desde 1812 hasta nuestros días, a esa tendencia revolucionaria se le llamó la legislación del no obstante. En el lenguaje jurídico significa que, el gobierno, en su actividad frente al individuo, no quedaba limitado debido a la declaración restrictiva inicial.

En fin, la Ley Fundamental de 1959 fue extensamente modificada. Se podía reformar por acuerdos del Consejo de Ministro, presidido en aquel entonces por el convaleciente Fidel Castro, mediante el voto conforme de sus dos terceras partes y previa ratificación de esta medida, en tres sesiones consecutivas del propio cuerpo, por el mismo número o proporción de votos. No hay constancia en la Gaceta Oficial de la República que se hubiese dado cumplimiento a este requisito formal.

Las reformas acordadas comenzaron a regir mediante su simple aparición en la Gaceta Oficial, órgano de publicación legislativa. Desde su promulgación hasta diciembre de 1962, fue modificada 19 veces. La Gaceta Oficial dejo de publicarse por un buen tiempo, no se sabe a ciencia cierta qué cantidades de modificaciones se le realizó.

Se eliminó el principio de la seguridad jurídica, que se define en el sentido de que el ciudadano debe saber a qué atenerse legalmente. Se implantó el principio de que la norma es la norma, propio de los sistemas totalitarios. Desde entonces comenzó a regir en nuestro sistema un doble orden jurídico.

Una disposición de rango administrativo, dictada por un funcionario estatal, modifica la constitución, práctica consecuente con la justicia socialista. Para el exterior lo único que consta es el texto legal escrito. Las quejas en el ámbito internacional por quebrantamiento del derecho positivo, se le atribuyen al exceso de celo, de un funcionario aislado, no al gobierno socialista.

La Ley Fundamental de 1959, se convirtió en una versión súper diluida de la Constitución de 1940 y en la de más larga vigencia desde la independencia nacional en 1901: 17 años.

Fuente consultada: Constituciones cubanas desde 1812 hasta nuestros días, autor Leonel Antonio de la Cuesta, segunda edición 2006, editorial hispano-cubana.

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Época traumática (II)

Laritza Diversent

Innovaciones cubanas

los camellos (metrobus)

Fueron muchas las innovaciones culinarias. El picadillos de cascaras de plátano verde, cuando se hervía, se ponía oscuro y creaba ilusiones en las mente de los cubanos.  Había quien lo sazonaba bien, y se hacia la idea que comía picadillo de res. Lo mismo sucedió con el bistec de corteza de toronja, o de frazada de piso.

El combustible desapareció. Ningún cubano podrá olvidar cuantas horas tuvo que esperar por una guagua, que pasaban tres veces al día, llenas  y con personas colgando de las puertas.

 Lo Apagones siniestros de más de doce horas. Los mechones de luz brillante que te teñían los mocos de negros. Botellas con pequeñas dosis de Keroseno y un trapo enrollado, iluminaban las calurosas noches, llenas de mosquitos.

Los ventiladores de motores de lavadora, que tanta gracia le dio al comandante, cuando inicio su revolución energética y los cambios de equipos electrodomésticos.  Después que desaparecieron, muchos intentan explicarse, como pudieron dormir profundamente, por tanto tiempo, con el ruido que producían aquellos aparatos: un avión en pleno vuelo toda la noche. Mi mamá tenia uno. Recuerdo bien que echaban un aire que congelaba, ni calor ni mosquitos, así si se podía dormir. 

Para sustituir importaciones los cubanos también hicieron aportes: el nono. El fogón ahorrador, como el personaje tacaño de la novela brasileña del momento. Un tanque  de metal de 55 galones, encima una rejillas donde se colocaba la cazuela, en los laterales huecos para que saliera la humacera, producto de la combustión del aserrín de la madera o de la leña.  

En materia de vestuario también hubo contribuciones. Las zapatillas de tela, parecidas a las de ballet, pero con suela de cámara de tractor. Mi madre cortaba las patas de sus pantalones para sacarme shorts y blusas.

Una época que aun dejó secuelas en cuba: el picadillo de soya o de proteína de vegetal, que saben a rayo encendido. También el de viseras de pollo, que mezclado con harina, da la fórmula para el pan con jamón-nada de la merienda escolar.

Imagen camello 4

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Actividades de Reducida significación

Laritza Diversent

El código penal, no considera delito,  la realización de actividades de reducida significación económica, excepto en los casos, cuando en su realización, se utilicen medios o materiales de procedencia ilícita.

Sin embargo, el Decreto 141 de 24 de marzo de 1988, sobre Contravenciones del Orden Interior, considera,  como contravención de la Economía Nacional, las actividades económicas ilícitamente realizadas, cuando tienen reducida significación.  

La legislación penal además, prohíbe el préstamo con interés. La adquisición de mercancías con el propósito de revenderlos para obtener ganancia; poseer o transpórtelas en cantidades evidente e injustificadamente superiores a las requeridas para sus necesidades normales, es considerado como un delito de especulación y acaparamiento.

Igualmente las adquisición, posesión o trasportación de mercancías en pequeñas cantidades, aunque el beneficio económico que el sujeto supuestamente adquiera con ellas, sea de reducida significación, son sancionadas administrativamente.

 En ese sentido el antes mencionado Decreto 141 de 24 de marzo de 1988, sanciona con multa, la adquisición de mercancías u otros objetos con el propósito de revenderlos para obtener ganancia, cuando es de reducida significación económica.

Por otra parte el Dictamen No. 105/80 del Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular (TSP), considera que la transportación de tabaco y café en cualquier cantidad puede constituir, el delito de especulación y acaparamiento.

Con Dictamen No. 214/85 del Consejo de Gobierno del TSP establece que el particular que adquiera cualquier clase de productos o mercancías con el propósito de revenderlos para obtener lucro o ganancia, comete el delito de especulación.

Por su parte, el Dictamen  Nro. 63 de 1993 de la Fiscalía General de la República, analiza las diversas situaciones que pueden darse en cuanto a la tenencia o transportación de mercancías o productos en la situación del país y aclara que para proceder por la vía judicial o contravencional administrativa se requiere una valoración individual de cada caso, tomando en cuenta la cuantía de lo ocupado, el tipo de producto, la situación que presenta su abastecimiento por  vías normales, la justificación suficiente o no de su tenencia, el destino asignado y  las condiciones personales del infractor.

En cuba la propiedad no está concebida como un derecho  fundamental para la realización de fines económicos que satisfacen intereses humanos. El sistema socialista y su constitución estatal, parte de la base que, el Estado, es el único capaz de satisfacer esos intereses, tanto en el plano individual como en el colectivo. Motivo por el cual, asume el control absoluto del quehacer económico nacional, a la par que excluye, a sus ciudadanos, de intervenir en el mismo, prohibiéndoles la iniciativa económica privada, sea esta de mucha o poca significación.

Sin embargo, 50 años de vigencia del socialismo, en Cuba, han demostrado la incapacidad del Estado para solventar las necesidades particulares de sus gobernados y de la sociedad en general. La mayor prueba de ello es que la ciudadanía tenga que recurrir,  para subsistir, a la ilegalidad.

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Prohibida la iniciativa económicast

Laritza Diversent

vendedores

Para garantizar el desarrollo programado del país; fortalecer el sistema socialista; satisfacer las necesidades materiales y culturales de la sociedad y los ciudadanos; el Estado cubano limitó las facultades de disposición de sus gobernados sobre los bienes comunes y les prohibió ejercer la iniciativa económica privada.

Les prohibió vender y gravar ciertos bienes que conforman su patrimonio individual (fundamentalmente los inmuebles). Otros actos jurídicos que impliquen la trasmisión de dominio, le fueron seriamente limitados. Por ejemplo, para permutar, donar, ampliar, etc.; una vivienda se necesita la autorización estatal. Obtener esta última, significa, cumplir con una interminable lista de requisitos legales, condiciones y trámites burocráticos.

Unido esta prohibición de carácter administrativo, se unen otras de carácter penal relacionado con la iniciativa económica privada. El artículo 228 del vigente Código Penal prohíbe, a los ciudadanos, realizar cualquier actividad de producción, transformación o venta de mercancías o prestación de servicios de las autorizadas legal o reglamentariamente, sin poseer la licencia correspondiente.

También sanciona al que realice alguna actividad económica, no autorizada en forma expresa por disposición legal o reglamentaria. En todo caso se prohíbe expresamente la contratación de mano de obra, aun teniendo licencia, para ejecutarlas las actividades reglamentadas. A estas sanciones se les une, la accesoria de confiscación de bienes.

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