Historias de cubanos, juventud cubana, Mi Isla, Unión de Jóvenes Comunistas

No puedo ser hipócrita

Amigos quiero compartir con ustedes la respuesta que di a Tatu, un joven revolucionario, que quiere saber, después de leer un trabajo sobre mi vida, porqué no estoy de acuerdo con la Revolución y quiero destruirla.

Mi respuesta es sencilla, cuatro palabras: no puedo ser hipócrita. No puedo pensar de una forma y actuar de otra. Por ejemplo, no puedo comprometerme a luchar contra la ilegalidad, cuando tengo, por necesidad, que ser parte de ella. Aclaro, yo no quiero destruir nada. La ‘Revolución Socialista’ se destruye sola.

No fue la ‘Revolución’ la que me decepcionó, sino los que hablan por ella y la representan. ¿Quieres saber cuando comencé a decepcionarme? Cuando inicié los estudios en el “mejor preuniversitario del país”. Solo Dios sabe cuánto me golpearon las diferencias económicas entre tantos hijos de dirigentes: los nietos de Fidel, el hijo del destronado Carlos Lage y el de Ramiro Valdez, el sobrino del Historiador de la Habana, la hija del gerente de Cubanacán, etc.; por mencionar algunos.

Terminé de decepcionarme en la universidad: “Dar el paso al frente en cada llamado de la Revolución, sacrificarse por defender las conquistas alcanzada”. Suena romántico e idealista, pero lo triste era, que los mismos que profesaban lealtad a la revolución, después la traicionaban vendiendo de todo en la plaza universitaria “Ignacio Agramonte”.

Los que garantizaron un aval político a golpe de hipocresía, los que se llevaron los mejores puestos de trabajo y disfrutaron las mejores invitaciones para recrearse en centros nocturnos a costa del presupuesto de la UJC, son los que tienen que agradecer, no yo. Tampoco creas que juzgo su comportamiento, simplemente no comparto sus intereses y principios.

Eso, en realidad influyó. Me decepcioné cuando comprendí, que a pesar de todo el sacrificio y esfuerzo personal para convertirme en una profesional, jamás iba a poder darle una vida digna a mi hijo. Cumplí mis metas, pero no mis planes para el futuro. Con mi salario como profesional del derecho, no podría vivir como persona, a menos que me corrompiera. Sinceramente, para eso no estudié. Creo que como barrendera me hubiese ido mejor ¿Es eso justo?

Me embaracé a los 18 años, es cierto, como también que no fue planificado. Pero a partir de ese momento, mi vida y superación, sería para garantizar el futuro de la criatura que llevaba en mi vientre. Vuelve a mirar las imágenes del cuartucho. No sé si te lo puedas imaginar, solo inténtalo. Un niño creciendo ahí, no puedes enseñarles las reglas de educación formal porque no te cabe una mesa. Tiene que comer con el plato en la mano. No tiene privacidad para hacer sus necesidades. No conoces sus amigos, porque se avergüenza llevarlos a casa. Te invito a visitarme para que aclares tus dudas.

Dices: “…la vida no puede estar regida por el amor a las cosas materiales…” Estás en tu derecho a pensar como desees. Para mi es suficiente la paz espiritual que siento cuando escribo y en cuando cada trabajo exteriorizo mi sentir, mi pensamiento. Eso, el dinero no lo aporta. Profesionalmente también me decepcioné. El sistema legal de mi país, está supeditado a los interese de la clase política que gobierna. La ley se aplica a conveniencia y la justicia está olvidada en un rincón oscuro.

No pretendo justificarme, tampoco me interesa si me juzgan. No tengo que demostrar nada. Pienso: ¿Si no soy leal conmigo misma, a quién puedo serle fiel? Lejos de sentirme mezquina, me siento más humana, mis inquietudes y aspiraciones son las mismas que tiene cualquier persona. No siento vergüenza y hasta el día de hoy, es lo que con más satisfacción hago, y con eso me basta.

Esa satisfacción quiero que la goce mi hijo. Quiero que hable en voz alta, no que murmure; que sea leal a sí mismo, no a lo que le impongan; que tenga oportunidades y sueños; que trace metas en su vida, planifique su futuro y desarrolle a toda plenitud las potencialidades de su personalidad.

Lo que quiero para él, lo deseo para todos los que nacimos en esta tierra. Irremediablemente para lograr eso, las cosas en mi país tienen que cambiar. Sencillo: decidí poner mi granito de arena, para que suceda. Quiero una sociedad donde todos podamos definir y construir el mañana. No donde unos pocos decidan qué es lo mejor para todos.

No voy a callar verdad, por temor a lo que piensen de mí. No me escondo y te equivocas cuando dices que en Cuba no castigan por pensar diferente. Léete el texto de la Ley 88, “De protección a la independencia y a la economía nacional”. Sanciona severamente al que hace lo que yo hago. Aun así, se trata de mis derechos, los que disfruto y ejerzo por mi condición humana, no porque los conquistó ‘La Revolución Socialista del 1ro de enero de 1959’.

Esa es la razón por la que disiento y lo hago por convicción, a título personal. Igualmente asumo la responsabilidad por cada uno de mis actos. Nadie me manipula, simplemente digo en voz alta, lo que la mayoría dice bajito.

Repito: no tengo nada que agradecer a eso que tu llamas ‘revolución’, y que para mí es involución. Todo gobierno, independientemente de su posición ideológica, tiene la responsabilidad de asegurar salud, educación, asistencia y seguridad social a sus gobernados y también respetar sus derechos civiles y políticos. A eso se comprometió el Estado cubano en 1948 cuando firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Si, es cierto que voy a la SINA, es el único lugar, que ofrece a los cubanos, acceso a internet completamente gratuito. Un consejo, no repitas todo lo que escuchas, infórmate primero. Antes de acusarme de mercenaria necesitas pruebas, de lo contrario incurriría en la comisión un delito de difamación. Visita las páginas de mi blog personal: https://jurisconsultocuba.wordpress.com. Encontraras información jurídica sobre el tema.

Otra cosa, te equivocas cuando afirmas que yo pude solamente con mi esfuerzo personal, “sin pagar ni un centavo, estudiar en el mejor preuniversitario del país y en la mejor universidad”. También influyó el sacrificio de mi madre. Si, esa analfabeta renga de una pierna, trabajó a expensa de su salud, para que yo me realizara como ser humano. Es a ella a quien agradezco, y en quien me inspiro día a día.

Ya he hablado demasiado de mí. Te respondí el porqué y para qué. Ahora pregunto yo ¿Qué es para ti la Revolución? Por favor si vas a responder se original. Expón tu sentir a la margen de consideraciones ideológicas.

Se me olvidaba, mi dirección por si quieres localizarme: Calle Ángeles no 169-B, entre Lindero y Calzada de Managua, Calvario, Arroyo Naranjo, Ciudad Habana. Mi teléfono +5352415948. Te espero.

Laritza Diversent

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Historias de cubanos, juventud cubana, Peligrosidad social predelictiva, Remesas

Proclives al delito

Yuniel Mariño recién cumplió sus dieciocho años. No trabaja ni estudia. Las mañanas las pasa en el parque con los amigos. Las tardes, igual; pero pasando una botella de ron de mano en mano. En las madrugadas llega tarde a casa, muy silencioso a pesar de tener unos tragos de más.

El Chama, así le dicen a Yuniel en el vecindario. Lleva puesta cadenas, manillas y varios dientes de oro. Su padre vive en Miami y le manda una mesada mensual para sus gastos. El muchacho es inteligente, para no quedarse corto de dinero y vivir holgadamente, de vez en cuando invierte en un negocito callejero.

Demasiada especulación para el gusto de los dirigentes del Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Mariño salió a relucir como un posible potencial delictivo, en la reunión mensual de la Comisión de Prevención Social.

La referida comisión tiene como objetivo fundamental prevenir que los vecinos del barrio incurran en actividades socialmente peligrosas o delictivas. Está integrada, entre otros, por miembros del Poder Popular en la localidad: Jefe de sector policial, el delgado municipal, el presidente y el de vigilancia de los CDR y el secretario del Partido Comunista de Cuba en la zona.

La trabajadora social persuadió a Yuniel para que se vinculara laboralmente. Le ofreció un trabajo en una unidad básica de producción agropecuaria que se dedica a la siembra de hortalizas. El se negó. Alegó que con la remesa mensual que recibe del extranjero, no necesita trabajar por un salario de 315 pesos moneda nacional en la agricultura.

No obstante sus argumentos, el jefe del sector policial le levantó un acta de advertencia por conducta antisocial y le dio un ultimato para que buscara empleo. Orden que no cumplió. Después le llegó otra oferta laboral, esta vez para la construcción. Tampoco aceptó.

Yuniel fue amonestado por la autoridad policiaca, según la legislación penal, por mantener una actitud potencialmente peligrosa para la sociedad y el orden social, económico y político del Estado socialista.

A la negativa le siguieron dos advertencias más, y el inicio de un proceso penal. El Fiscal de su municipio solicitó al tribunal, le impusiera una medida de seguridad predelictiva por presentar índices de estado peligroso.

En su obstinación el Chama jamás pensó que estuviera demostrando, que su conducta era manifiestamente contradictoria a las normas de la moral socialista. Su forma de vida perturbaba el orden de la comunidad, por tanto lo consideraron una persona proclive al delito.

Yuniel nunca se había metido en la casa de un vecino a robar. No traficaba ni consumía droga. No asaltó ni mató a nadie. Sin embargo fue sancionado a trabajar un año y seis meses en la agricultura, internado en correccional. Este es la suerte que corren los jóvenes que intentan, desafiar el sistema.

Laritza Diversent

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Jineteras y Chupa-chupas

Laura Capote recién cumplió sus 22 años de edad. Dejó los estudios después que terminó el bachillerato. Ahora tiene un nuevo trabajo: se ofrece en las autopistas periféricas que bordean la Ciudad de La Habana. 

Sus clientes: conductores de vehículos  que detienen la marcha, a la señal que hace con sus manos.  Brinda varios servicios sexuales y por cada uno tiene una tarifa fija en moneda nacional. 

Yadira Gonzales tiene 21 años y se dedica a lo mismo. Estudia en la Universidad de La Habana su cuarto curso de la Licenciatura en Historia. Se insinúa en las calles más importantes de la ciudad: Quinta Avenida, La Rampa, El Paseo de Prado. 

Para llamar la atención de sus clientes, extranjeros en su mayoría, viste ropas llamativas y sensuales. Seduce con gestos y miradas eróticas. A diferencia de Laura cobra por los servicios en moneda libremente convertible y no le pone precios fijos. 

Laura Capote y Yadira Gonzales, forman parte de esa juventud revolucionaria que tiene oportunidad de estudio y trabajo. Ambas ejercen la prostitución como un medio de vida. Sin embargo, no llaman por igual la atención de las autoridades policiales. 

El sistema legal cubano no prohíbe la prostitución. No obstante, la reprime por considerar ilegales determinadas actividades asociadas a ella, como administrar un burdel o ejercer el proxenetismo. Sin embargo, la recriminación depende más de factores políticos- económicos que sociales. 

A Yadira le resulta difícil pasar inadvertida, siempre terminan pidiéndole la identificación. Tiene dos actas de advertencia oficial por merodear sin causa aparente la zona turística. Una tercera, implica el riesgo de ir a prisión por conducta antisocial.   

Ese riesgo no lo corre Laura. Realiza su actividad en lugares prácticamente despoblados. Las autopistas interprovinciales son poco concurrida y sus señas no levantan sospecha. Parar carros (coger botella) es una opción  para trasladarse, en medio de la crítica situación del transporte. Tampoco necesita ropas llamativas para seducir.

Incluso en el barrio, las juzgan diferentes. A Yadira le dicen “jinetera”. Los que la conocen justifican su forma de ganarse la vida con frases como: “Esta luchando”. A Laura la llaman despectivamente “la chupa-chupa”. 

La diferencia en el trato policial se debe, en un primer punto, a que lo que Laura hace no daña la imagen del gobierno y es recriminada socialmente. Lo que gana le alcanza meramente para sobrevivir. 

La situación con Yadira es distinta. Ella se insinúa en lugares concurridos. Sus  relaciones con extranjero dañan la imagen internacional del gobierno y tolerada socialmente. Lo que gana, incrementa su poder adquisitivo. Incluso, puede convertirse en uno de los “nuevos ricos”, a los que teme la dirigencia histórica. 

Las autoridades policiales persiguen, exclusivamente, la prostitución asociada al turismo. Sanciona por conducta antisocial a las jineteras. Sin embargo, tolera a las que se prostituyen en las localidades periféricas y que popularmente son conocidas como Chupa-chupa. Estas no preocupan, porque no perjudican. 

Laritza Diversent

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juventud cubana

El relevo comunista

En su más reciente discurso, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se mostró un tanto refranero a la hora de referirse a su juventud comunista. El más significativo de los proverbios que dijo, fue el de: los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres.

Al parecer el General de Ejército sabe que no puede pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de su época. Los de hoy, viven una realidad bien distinta: piensan diferente de cómo viven.

Está consciente de que no son una generación espontánea. Son el producto final de la fabricación del nuevo hombre socialista. El que no tienen un peso en el bolsillo, pero hacen cualquier cosa por la pacotilla de marca. Los críos de la nike, adidas y reebock. Los que sueñan vivir como capitalista y saciarse en una sociedad de consumo.

Los aficionados del reggetón, la timba, el sexo y el alcohol. Los que gritan consigna, pero si le dan la oportunidad meten la mano en el erario público, toman una lancha o se quedan en la primera misión que le den en el extranjero. El mismo reconoció que el principal problema que arrastra la juventud comunista, está directamente relacionado con la política de cuadros.

En la reciente clausura del IX Congreso de la UJC, dejaron claro que aún están por descubrir y preparar a los futuros dirigentes de la Revolución. Por supuesto que el encargo queda en manos de la dirigencia histórica. Son ellos los que elegirán, luego las masas se encargarán de confirmar si la selección fue correcta.

El también Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, alertó sobre el peligro de fabricar dirigentes improvisados e insistió en la necesidad de suprimir, cuanto alimente la simulación y el oportunismo. En tono resentido, irónico y cómplice, se refirió, sin mencionar nombre, a los
cuadritos de probetas o de laboratorios que tanto les habían costado.


¿De quién estaría hablando? ¿De todos los elegidos de su hermano, que han fracasado tras probar la miel del poder por la cual no conocieron sacrificio alguno: Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Otto Rivero, Hassan Pérez, etc.?

Los elogios a los jóvenes revolucionarios, no pasan de ser simples cumplidos. Ellos Saben bien que no pueden confiar en ninguno, pero los necesitan. Ellos son los que realizan con energía el trabajo ideológico: gritar consignas. Los que se enfrentan a las provocaciones del enemigo: formar los batallones de respuesta rápida. Los que asumen las tareas de la defensa: dar golpes en los mítines de repudio. En fin, los que le toca realizar el trabajo sucio para asegurar la irrevocabilidad del socialismo.

Laritza Diversent

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