Ilegalidades en cuba, Mi Isla, Papá Estado

Roban vacas a Comandante de la Revolución

 Yaremis Flores

El pasado sábado 5 de mayo, en horas de la noche, fueron sustraídas al menos 3 vacas, de una finca del Comandante Guillermo García Frías, ubicada al suroeste de la capital. Al amanecer del día siguiente, se observaron 3 carros patrulleros y 2 vehículos de Medicina Legal.

El suboficial Alexander Borrero, uno de los encargados de las averiguaciones, exclamó “La gente no escarmienta, se atreven a robarle a un Comandante”. Los investigadores tiraron fotos y tomaron videos del lugar. Además recogieron testimonios de algunos vecinos.

Aunque algunos campesinos han denunciado en la comunidad, el robo de sus animales, -delito de alta incidencia en la zona- la policía no les ha prestado atención. “El pasado lunes 7 de mayo, se llevaron uno de mis caballos, lo comuniqué en la unidad policial y todavía estoy esperando la investigación” dijo Alfonso Chaviano, más conocido por Chichi, quien añadió que un caballo en la isla, puede alcanzar un valor superior a los 1000 usd.

La cooperativa Fernando García Rosales, con más de 400 hectáreas, pertenece a la Empresa Nacional para la Protección de Flora y Fauna, dirigida por García Frías. Enclavada en Murgas, barrio rural del Municipio Boyeros, cuenta con todo tipo de recursos. Se dedica a algunos cultivos, entre ellos caña y moringa, pero su tarea fundamental es la ganadería.

Según Osiris, una de las pobladoras del lugar, quien pidió no se publicaran sus apellidos, conversó en una ocasión, hace dos meses, con Miguel Vale, administrador de la finca. “Me dio un aventón en su jeep Willy particular, se identificó y alardeó de sus constantes viajes a México y Brasil, con el fin de comprar cabezas de ganado pura raza”.

Los ciudadanos cubanos no tienen la posibilidad de controlar la rentabilidad o no de las inversiones del país. Mucho menos, decidir el destino de las producciones de esta finca, cuando esta opera con el visto bueno de Fidel Castro, ex mandatario cubano, quien visitó la propiedad en el pasado mes de enero.

Acorde a las estadísticas agropecuarias mundiales, como promedio, los precios del ganado de remate en ferias, oscilan por encima de los 1300 usd. Según el suboficial Borrero, las reses eran ejemplares pura raza y pesaban entre 350 y 450 kilogramos. Hasta la fecha, no han detenido a ningún sospechoso.

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La tierra de los mangos bajitos

Cuba, la isla del clima tropical y como dicen en su canción, el grupo de rap los Aldeanos, “la tierra de los mangos bajitos”. Lo que sucede aquí no ocurre en otras partes del mundo. ¿Se imaginan a Obama diciéndole al pueblo norteamericano, que ignora cuánto se gasta el país en importaciones? Aquí eso es normal y no ocurre nada.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, en su más reciente discurso, reconoció públicamente a través de la televisión nacional, que se caería para atrás, cuando el titular de economía, informara los millones y millones de dólares gastados en importaciones de frijoles de todo tipo, que se pueden producir en este país. ¡Ojo! Puso solo un ejemplo.

Al parecer, existen determinados asuntillos, que no están en la agenda del máximo representante del gobierno cubano. En otro lugar del planeta, tal comentario le hubiese costado el puesto, en las próximas elecciones.

Si la dirigencia histórica, que de antaño concentra en su mano todo el poder estatal, no sabe esos detalles, entonces ¿Quién dirige y controla la náufraga economía nacional? ¿Qué función tienen los que hace cincuenta años se sacrificaron y disfrutan de la miel del poder? Sabemos que tienen muchos cargos y que por su edad no pueden asumirlos todos. ¡Bueno, que se jubilen!

Un líder que se respete a sí mismo, jamás cometería la imprudencia de reconocer a voces, que no sabe determinados detalles de la gestión gubernamental. Pero el clima del trópico es demasiado relajante. Lo importante a menudo se convierte en una broma y lo insignificante en un asunto de Estado. El país se cae a pedazos mientras el gobierno vuelca todo su potencial en maltratar a un grupo de mujeres que marchan en silencio por las calles.

No obstante, el señor presidente y todos los títulos que le siguen, puede darse el lujo de hablar así, porque tiene todo los problemas resueltos en su casa. A él que le importa, si la mayoría de sus gobernados no tienen arroz que comer. Mucho menos si el salario no les alcanza para cubrir los primeros cinco días del mes.

Laritza Diversent

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LOS VERDADEROS PICHONES


Muchos calificativos pudieran caracterizar a los cubanos, pero el de inventores, no los hemos ganado por derecho propio. La necesidad y escasez nos lleva a inventar a diario para sobrevivir.

Apelo a la memoria y viene a mi mente los ventiladores con los motores de las secadoras de lavadoras rusas. Producción manufacturada, desde la base hasta la paleta giratoria. No fueron perfectos, hacían un ruido espantoso, pero refrescaron el intenso calor de las noches en esta isla.

Recuerdo los asfixiantes fogones nono, que ardían con el aserrín de la madera, las hornillas eléctricas y ollas arroceras artesanales, todos muy rudimentarios, pero garantizaron la coacción de los alimentos en el periodo especial, cuando no había combustible. Después llegó el comandante con su revolución energética y se mofo de todo aquellos que ingeniamos para sobrevivir en los años de miseria extrema.

Con toda esta historia, ahora somos, para ‘papá Estado’, unos polluelos que esperan con la boca abierta los alimentos. Pena y vergüenza debían sentir, los que osan poner esta frase en su boca. Esos que tiene de todo, gracias a la revolución que inventaron y a las promesas que nunca cumplieron.

¿Con qué derecho, el dueño de todos los medios de producción, que no ha tenido la capacidad de satisfacer las necesidades sociales de sus gobernados después de más de cincuenta años en el poder, nos llama pichones?

A esos que, con tal descaro llaman crío a un pueblo, que le exigió sacrificios y también renunciar a la vida, los invito a buscar en la historia. Recuerden que estaban dispuestos a desaparecernos del mapa, y al mundo al borde de una guerra termonuclear, por una disputa ideológica con el capitalismo.

Acuérdense cuando pusieron a todo un país, a cortar caña, para lograr el sueño de un egocéntrico gobernante, que apostó que haría una zafra de los diez millones de arroba. ¿Cuántas veces se paralizaron el país y se gastaron millones de pesos, en movilizar al pueblo para marchas, teniendo una situación económica precaria?

¡Pobre papá Estado que no puede aguantar más subvenciones y gratuidades, pero nos impone prohibiciones y restringe nuestras libertades! ¿Dónde está el bienestar común que prometieron y nunca llegó?

A esos que para hacer una revolución “con los humildes y para los humildes”, confiscó propiedades para devolverlas pueblo, y ahora dueño absoluto de todo, nos impide ejercer el comercio e invertir en nuestra economía, privilegio solo para extranjeros.

¡Qué Infortunio el de ‘papá Estado’, que convertido en el único empleador legal y nosotros en masa proletaria, nos obliga a trabajar para él por un salario mensual, que a ningún obrero le alcanza para satisfacer sus necesidades individuales, menos las familiares!

¡Basta ya de humillaciones, de acusarnos de robar los bienes que en un principio son nuestro, de obligarnos a recurrir a la ilegalidad para sobrevivir; de pagar por los errores de sus fracasadas política, de reprimirnos para obligarnos a callar!

A esos que insinúan que somos incapaces, mantenidos y chulo, les pregunto: ¿quiénes son los que esperan que las cosas les caigan del cielo? Ustedes que disfrutan de todo tipo de privilegio a costa del sudor del pueblo, o los que a diario tienen que inventar para subsistir.

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