Terapia de choque


foto: buscadores en un basurero estatal, cada vez son más los cubanos que tienen que recurrir a soluciones extremas para sobrevivir

La situación privilegiada que ocupan los miembros del Consejo de Estado (CE), dentro de las sesiones parlamentarias, produce el estímulo adecuado para impedir que se realice una de las funciones primarias del órgano legislativo: debatir.

El artículo 45 del Reglamento de la Asamblea Nacional del Poder Popular establece que “durante el desarrollo de las sesiones, en el lugar destinado a la presidencia, toma asiento el Presidente, el Vicepresidente y el Secretario de la Asamblea Nacional, el Presidente, el Primer Vicepresidente, los Vicepresidentes, el secretario y los demás miembros del Consejo de Estado”

Por Ley, los integrantes del CE deben sentarse, en el estrado del salón, en el que se desarrolla la sesión de la Asamblea. Por debajo, el resto de los diputados. ¿Qué parlamentario, en una situación de inferioridad como esta, se atreve a cuestionar las medidas políticas emprendidas por los Castro?

Los miembros del Consejo de Estado son diputados del parlamento cubano, pero a la vez presiden las sesiones, en las que en principio, deben dar cuenta de su gestión. ¿Son jueces o partes en las discusiones de la Asamblea?

En principio el Consejo de Estado actúa en nombre de la Asamblea. Como tal, realiza sus actividades en interés de un órgano jerárquicamente superior. Este particular le obliga a dar detalles al parlamento acerca de sus actividades.

Imagínese a un campesino, a un maestro de primaria o un simple obrero, miembro de la Asamblea Nacional, interrogando al Presidente del CE, acerca de las políticas emprendidas para disminuir el éxodo definitivo de cubanos al exterior.

poder-sin-limites.jpg

Este privilegio tiene una intención: provocar una reacción de choque. El diputado, en su condición de parlamentario, no tiene ninguna situación efectiva de poder. Autoridad que si tienen los miembros del Consejo de Estado.

Estos últimos, desde este punto de vista, pueden ejercer presión sobre el resto de los parlamentarios. Fuerzan a su conveniencia sus conductas e incluso sus voluntades. Situación que impide que se ejerzan adecuadamente las facultades parlamentarias.

Por ejemplo, los diputados pueden dirigir preguntas al Consejo de Estado. Al ejercer esta facultad el parlamentario tiene que exponer las razones que motivan su pregunta y el contenido de la misma. Así lo exige el artículo 105 del reglamento de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Incluso, gozan de ciertos privilegios. El presidente del CE es quien decide, que miembro de este órgano, responde a las preguntas del resto del los legislativos. Ellos, además, tienen la posibilidad de responder, si lo estiman en el momento, de lo contrario lo hacen aproximadamente seis meses después, en la próxima sesión.

La ubicación estratificada de los puestos, dentro de la asamblea, es un factor determinante que paraliza al resto de los diputados. Hace que las sesiones del órgano legislativo, sean una terapia de choque para sus participantes. Imposibilita que se agote el análisis de las cuestiones sometidas a consideración de los parlamentarios.

Le da a la élite de poder, la posibilidad de desviarse de un asunto y de abstenerse de tratar otros. Provoca que el resto de los diputados se abstengan y dejen de actuar como les corresponde. Situación que explica, porqué los acuerdos de la Asamblea Nacional del Poder Popular se aprueban por unanimidad.

El síndrome de la unanimidad


foto: los cubanos recurren a soluciones extremas para resolver sus necesidades

Las votaciones unánimes de la Asamblea Nacional del Poder Popular son una forma de legitimar las medidas arbitrarias del gobierno cubano. El parlamento tiene la costumbre aprobar sus acuerdos por unanimidad. Esta característica del voto que valida sus decisiones, conduce inevitablemente a la simulación, doble moral y callamiento de opiniones.

La Asamblea Nacional es un organismo colectivo constituido por individuos que representan los diferentes sectores o clases sociales. Estos, de forma conjunta, realizan las funciones que le encomienda la Constitución. Ejecutadas a partir de la deliberación en sesiones, en las que se ponen de común acuerdo sobre las políticas gubernamentales.

¿Es posible que 614 personas coincidan en un mismo parecer, tengan la misma opinión sin discusión, ni discrepar? No me imagino un debate sin controversia, sin diversidad de opiniones. ¿Será que todos los diputados están de acuerdo con la vigencia de la doble moneda en nuestra economía? ¿A ellos no les afecta ese injusto sistema monetario?

Es inconcebible que un órgano que representa y expresa la voluntad general del pueblo cubano, no discuta y resuelva los principales problemas que lo agobian. ¿Se debaten en las sesiones parlamentarias las causas reales de la emigración cubana? ¿Tratan de buscar soluciones para contrarrestar los efectos negativos de este fenómeno social? ¿Han pensado en eliminar las restricciones para entrar y salir del país como forma de evitar pérdidas de vidas en alta mar y el tráfico de personas?

¿Es posible que en un día, dos veces al años, el parlamento cubano, se reúna, delibere y apruebe los acuerdos que afectan la vida de la población cubana? ¿Este tiempo es suficiente para debatir y agotar el análisis de las posibles consecuencias de la adopción de una medida?

La insuficiencia en la periodicidad de las sesiones parlamentarias y en el tiempo de los debates, son suplidos con los dictámenes que realizan las Comisiones permanentes de trabajo de la Asamblea Nacional. Ellas desarrollan su labor de forma sistemática durante todo el mandato, tanto en el periodo de sesiones, como en el tiempo entre estos. Entre sus funciones está la de elaborar proyectos legislativos y acuerdos del parlamento. Están compuestas por un número reducido de diputados que no exceden de los 40 o 50 miembros.

Los debates y dictámenes que hacen sobre un asunto sometido a su consideración, no son suficientes, ni justifican la adopción posterior del acuerdo por unanimidad del conjunto de diputados que integran el parlamento. No es lo mismo que haya correspondencia entre las diversas opiniones, a que una, sea acogida como la única.

Por otra parte las comisiones parlamentarias también auxilian al Consejo de Estado. Órgano ejecutivo que representa al Estado, a la Asamblea y preside el Gobierno de la República. Cuestión que pone en duda la transparencia de sus decisiones, y el verdadero interés que representan sus miembros.

No hay dudas que en la unanimidad de las votaciones parlamentarias cubanas hay fingimiento, falsedad, disimulo, hipocresía y doblez moral. Estas anulan completamente el pluralismo político y el poder parlamentario. Todo esto favorece que se adopten y legitimen decisiones políticas arbitrarias, emprendidas por el gobierno representado por su máximo exponente: el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, que reconoce que, la unanimidad cubana, es perniciosa.

AUSENCIA DE EXPECTATIVAS


foto: cubanos reunidos en un parque debatiendo.

Estuve conversando, casi dos horas, en casa de una vecina con varios amigos del barrio. Debatíamos la situación actual que vivimos: “lo mala que está la calle, que el dinero está perdido”. Para aumentar el debate comenté sobre las pasadas reuniones del parlamento cubano. Ninguno de mis interlocutores pareció importarle mi comentario. Realmente no esperaba otra reacción.

Insistí en el tema. Hablé del los discurso del Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Presidente de los Consejo de Estado y de Ministro el pasado 26 de julio, de los dos días de trabajo de las comisiones permanente del parlamento, del VII pleno de PCC, y del tercer período de sesión de la actual legislatura de la Asamblea Nacional. No hubo comentarios, solo silencio.

Para los presentes, aquellos hechos no tenían la menor trascendencia para su futuro inmediato. “Nada de lo que sucede allá arriba tiene que ver con nosotros” comento el dueño de la casa, como sugiriéndome que cambiara de tema.

“Allí no van hablar del hambre que estamos pasando, de cuanto golpea la doble moneda a la economía familiar, de cómo solucionar el problema, de que la mayoría tengamos que recurrir a la ilegalidad y la corrupción para sobrevivir, para ellos es más fácil aplicar mano dura”, continúo uno de los presente.

“Tampoco decidirán acerca de la eliminación de restricciones para entrar y salir del país, para evitar que sigan perdiéndose vidas humanas en altamar; del impuesto que le impone al dólar que entra con las remesas familiares. Lo único que piden es que trabajemos más, pero cómo, si los salarios son una miseria. Nosotros no somos el centro de esos debates”. Así concluyeron las refutaciones de los participantes de aquella reunión.

Lamentablemente estos cubanos no se equivocaron en sus conclusiones. En los objetivos específicos de los Lineamientos del Plan Económico y Social para el año 2009, aprobados por la Asamblea Nacional, en orden de prioridad, primero esta garantizar la defensa del país.
El desarrollo de “las medidas que repercutan en la elevación del nivel de vida de la población, y en la calidad de los servicios sociales básicos, como salud y educación; incluyendo mejorar gradualmente la distribución de ingresos, manteniendo el adecuado equilibrio financiero interno”, es el último.