Elecciones, Elecciones municipales, Peligrosidad social, Peligrosidad social predelictiva

Hoja de ruta

La peligrosidad social, regulada en la legislación penal, necesita reformas para que llegue a Cuba la democracia. Este, es el criterio de un grupo de abogados, miembros de la organización Lawyers Without Border UK Limited, en su libro ‘Proyecto electoral, Hoja de ruta’ (tercera edición).

La obra aborda un análisis de la legislación vigente en Cuba, que obstaculiza la celebración de elecciones libres y justas. Ofrece una gama de propuestas a tener en cuenta, en un futuro proceso de transición democrática.

La investigación, basada en estándares electoral internacionales, evalúa el impacto que en su forma actual tienen una serie de disposiciones normativas, sobre la conducción de elecciones libres y justas. Recomienda además, que preceptos de estas, deban crearse, modificarse, eliminarse o retenerse. Fundamenta objetivamente las razones para el cambio.

El vigente Código Penal (CP) es una de las leyes analizadas y dentro de este, la figura del estado peligroso (artículos del 72 al 75 del CP). Al respecto, el grupo de jurista recomienda eliminar el término “socialista”. En este sentido argumentan que:

“La referencia específica a mantener una moralidad socialista presupone que la parte en ejercicio del poder es socialista en su naturaleza. En consecuencia, esta disposición en su forma actual podría conducir al castigo de cualquier individuo que demuestre oposición al gobierno socialista, lo que tendría un efecto directo y adverso en la celebración de elecciones libres y justa en Cuba”.

Exhortan además, en esta parte del articulado penal, agregar un texto dispositivo que excluya el discurso y acciones políticas, no violento, del término ‘peligrosidad’. La idea intenta evitar, que la vaguedad y amplitud de la definición del vocablo, se utilice como un medio de opresión a los oponentes políticos.

La Hoja de Ruta del ‘Proyecto Electoral’ brinda propuestas neutrales con respecto a teorías políticas y socioeconómicas. Defiende la reforma legal y la eliminación de los compromisos políticos en la legislación, como un medio de promover la transición pacífica hacia una Cuba democrática.

Laritza Diversent

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Historias de cubanos, juventud cubana, Peligrosidad social predelictiva, Remesas

Proclives al delito

Yuniel Mariño recién cumplió sus dieciocho años. No trabaja ni estudia. Las mañanas las pasa en el parque con los amigos. Las tardes, igual; pero pasando una botella de ron de mano en mano. En las madrugadas llega tarde a casa, muy silencioso a pesar de tener unos tragos de más.

El Chama, así le dicen a Yuniel en el vecindario. Lleva puesta cadenas, manillas y varios dientes de oro. Su padre vive en Miami y le manda una mesada mensual para sus gastos. El muchacho es inteligente, para no quedarse corto de dinero y vivir holgadamente, de vez en cuando invierte en un negocito callejero.

Demasiada especulación para el gusto de los dirigentes del Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Mariño salió a relucir como un posible potencial delictivo, en la reunión mensual de la Comisión de Prevención Social.

La referida comisión tiene como objetivo fundamental prevenir que los vecinos del barrio incurran en actividades socialmente peligrosas o delictivas. Está integrada, entre otros, por miembros del Poder Popular en la localidad: Jefe de sector policial, el delgado municipal, el presidente y el de vigilancia de los CDR y el secretario del Partido Comunista de Cuba en la zona.

La trabajadora social persuadió a Yuniel para que se vinculara laboralmente. Le ofreció un trabajo en una unidad básica de producción agropecuaria que se dedica a la siembra de hortalizas. El se negó. Alegó que con la remesa mensual que recibe del extranjero, no necesita trabajar por un salario de 315 pesos moneda nacional en la agricultura.

No obstante sus argumentos, el jefe del sector policial le levantó un acta de advertencia por conducta antisocial y le dio un ultimato para que buscara empleo. Orden que no cumplió. Después le llegó otra oferta laboral, esta vez para la construcción. Tampoco aceptó.

Yuniel fue amonestado por la autoridad policiaca, según la legislación penal, por mantener una actitud potencialmente peligrosa para la sociedad y el orden social, económico y político del Estado socialista.

A la negativa le siguieron dos advertencias más, y el inicio de un proceso penal. El Fiscal de su municipio solicitó al tribunal, le impusiera una medida de seguridad predelictiva por presentar índices de estado peligroso.

En su obstinación el Chama jamás pensó que estuviera demostrando, que su conducta era manifiestamente contradictoria a las normas de la moral socialista. Su forma de vida perturbaba el orden de la comunidad, por tanto lo consideraron una persona proclive al delito.

Yuniel nunca se había metido en la casa de un vecino a robar. No traficaba ni consumía droga. No asaltó ni mató a nadie. Sin embargo fue sancionado a trabajar un año y seis meses en la agricultura, internado en correccional. Este es la suerte que corren los jóvenes que intentan, desafiar el sistema.

Laritza Diversent

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