Crónica social, Quince

Mis Quince

Yo no tuve fotos ni fiesta de quince. Mis padres no pudieron ahorrar. Mi madre, con mil sacrificios y pagando a plazos, me compró un solo vestido. En 1995, la situación económica del país era precaria. Un dólar costaba alrededor de 80 o 100 pesos. Decidimos entre las dos, vender las cajas de cerveza que daban para la ocasión, por la libreta de abastecimiento.

Le sacamos alrededor de cincuenta dólares, no recuerdo bien la cifra exacta. Pero en mi familia todos teníamos necesidad, y decidí que cada uno, nos compraríamos algo. Para mis dos hermanos, un par de zapatillas. Para mi mamá, un pantalón. Yo, una muda de ropa y un par de zapato. Eso fue todo en mis quince.

Los quince de mi amiga

Mi amiga si tuvo fiesta y foto de quince, pero no quiere acordarse de ese día. No le enseña sus fotos a nadie. Dice que le da vergüenza. Su padre ahorró, pero no lo suficiente. Una vecina solidaria, muy amiga de su madre, con unos 20 años mayor que ella, se ofreció para prestarle ropa elegante, pero no acorde a su edad y ni con la época.

Sus padres aceptaron la oferta. Querían cumplir el sueño de su niña. En definitiva, quince años se cumple una sola vez en la vida. Los 1000 peso ahorrados sólo dio para doce fotos en blanco y negro. Las cerveza rindieron 25 dólares, exactamente el precio de un pantalón de mezclilla, marca Zíngaro, muy de moda por principio de los 90.

¡Qué contar de la fiesta! La casa la prestó un amigo de su padrastro. El buffet muy restringido, sólo para los amigos más allegados de la familia, todos pasados de 40 años. La pobre, estuvo la noche entera llorando escondida en un cuarto. No quería que nadie la viera ni que pensaran, que era malagradecida. En realidad hubiese preferido, que no le celebraran sus quince años.

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Quince, Sobre la ley cubana

Fiesta de Quince

Celebrar los quince años por todo lo alto es una tradición en mi tierra. Supuestamente, esa edad, marca el inicio de una de las etapas más bellas de la vida. Antes se es una niña, después las adolescentes comienzan a convertirse en mujer. Desde ese momento se inician las sesiones de maquillaje, se afeitan las piernas, se sacan las cejas. La forma de vestir también cambia.

Del momento se guardan fotos. La joven vestida con traje de los principios del siglo XIX, con las últimas tendencias de la moda, trajes de baños, incluso se ha puesto muy en práctica los desnudos artísticos. El video de la fiesta tampoco puede faltar. El baile del vals, forma parte de la tradición. !Qué hablar de los gastos! por que todo cuesta: el alquiler de trajes, de la casa decorada para la ocasión, el salón para la fiesta, etc.

Las niñas de Quince, en la Cuba de hoy

En mis tiempos y épocas anteriores a las mías, las niñas que se aproximaban a cumplir quince años de edad, mantenían su apariencia infantil. No se maquillaban, se afeitaban o depilaban (en Cuba esta tecnología aun no esta al alcance de las población); hasta el momento de la fiesta. Si se hacia antes, los mayores decían que se perdía la gracia. El objetivo era causar impresión, marcar un momento en que se comienza a parecer una mujer.

En estos últimos tiempos las cosas han cambiado. Las niñas desde los treces se maquillan, afeitan y visten escotes; como si fuesen mujeres adultas. Incluso, es difícil encontrar una de quince que no haya perdido su inocencia, o virginidad, para ser más clara. Esa es la razón por lo que se dice que las niñas de quince años en Cuba, son muy precoces.

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