Abuso de poder, Confiscación, Crónica social, Derecho de propiedad, Derechos humanos, Historias de cubanos, Justicia, Ley de Procedimiento Penal, Leyes en cuba, Mi Isla, Sobre la ley cubana, Violación

Responsable por actos ajenos (I)


Foto: Orlando Luis Pardo

Zoraida es una anciana retirada de 75 años. Le confiscaron su casa porque al menor de sus tres hijos, que convivía con ella, el Ministro de Finanzas y Precios le aplicó, por medio de un procedimiento administrativo, la sanción de confiscación de bienes.    

Eric, el hijo de Zoraida, tiene 35 años y trabajaba como nevero en el frigorífico ubicado en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo. Su creciente nivel de vida llamó la atención de los dirigentes de los Comité de Defensa de la Revolución comprometidos en la lucha contra las ilegalidades.

Las sospechas de los mencionados personajes, fueron comunicadas a uno de los fiscales que atiende los casos de enriquecimiento indebido por mandato gubernamental. Al momento, se inició una pesquisa que terminó con la formación de un expediente de confiscación y la correspondiente resolución ministerial imponiendo sanción.

El poder adquisitivo de Eric permitió que la casa de su madre, construida en 1926, fuera reparada y remodelada. Hecho que incluía a Zoraida en el supuesto de los terceros beneficiados con el enriquecimiento indebido, que dispone el artículo 4 del Decreto-Ley 149 de mayo de 1994. Motivo por el cual le fue confiscada su casa y puesta a vivir en un albergue.

El primer Por Cuanto del Decreto-Ley 149, presupone que el aumento patrimonial sin causa legítima es…resultado del robo, la especulación, el desvió de recursos perteneciente a una entidad estatal…, participación en negocios turbios, actividades de mercado negro y otras forma de enriquecimiento que lesionan los intereses más vitales de nuestra sociedad.

Si el incremento de bienes e ingresos es fruto de la comisión de delitos, entonces ¿Por qué el fiscal no ejercito la acción penal ante un tribunal? En un proceso penal la responsabilidad es individual. Una persona jamás responde por delitos que cometa otra. Si el fiscal hubiese iniciado un procedimiento ante un tribunal, Zoraida jamás hubiese sufrido las consecuencias de los actos de su hijo.

 

Laritza Diversent

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Abuso de poder, Artimañas comunistas, Sobre la ley cubana

El reino de la arbitrariedad

La confusión de expresiones jurídicas, por parte de la dirigencia histórica comunista que gobierna la isla desde hace más de 50 años, va más allá del plano político. Trasciende a la vida de los ciudadanos.

Por ejemplo, el artículo 60 de la Constitución de la República, establece que “La confiscación de bienes se aplica sólo como sanción por las autoridades, en los casos y por los procedimientos que determina la ley”. La interpretación y aplicación del precepto es sumamente amplia. Consecuencia: reina la arbitrariedad.

Explico: la Asamblea Nacional tiene la facultad de aprobar, modificar o derogar las leyes. Sin embargo, el Decreto ley 149 de 1994 dispone la confiscación de bienes e ingresos obtenidos mediante enriquecimiento indebido. Una disposición de menor jerarquía emitida por el Consejo de Estado.

Por su parte el Código Penal, ley penal de mayor rango dentro del ordenamiento jurídico nacional, regula la confiscación como una sanción específica y accesoria de un delito. En consecuencia sólo los tribunales competentes, conforme a la ley, imponen sanciones (artículo 2-b de la Ley No. 82/97, Ley de los Tribunales Populares)

El requerimiento es reafirmado por La Ley de Procedimiento Penal. En su artículo 1 establece que no puede imponerse sanción o medida de seguridad sino de conformidad con las normas de procedimiento establecidas en la ley y en virtud de resolución dictada por Tribunal competente.

Estos artículos, supuestamente deben garantizar, que nadie pueda ser sancionado ni tampoco ser objeto de una resolución, si no es por parte de los órganos jurisdiccionales. Garantía reconocida por el artículo 59 de la Constitución de la República.

Nadie puede ser encausado ni condenado sino por tribunal competente en virtud de leyes anteriores al delito y con las formalidades y garantías que estas establecen.

Sin embargo, el Decreto-Ley 149 va contra todo eso. Dispone que se aplique por una autoridad administrativa. Su artículo 2, faculta al Ministro de Finanzas y Precios, para dictar resolución imponiendo la sanción de confiscación.

La norma emitida por el Consejo de Estado se aplica como medida ejemplarizantes contra quienes obtienen un patrimonio ilegítimo, resultado del robo, de la especulación el desvió de recursos de entidades estatales, participación en negocios turbios, actividades de mercado negro y otras formas de enriquecimiento.

Conductas calificadas, en los fundamentos de hecho y de derecho del decreto ley, como “actividades delictivas” que dañan la economía nacional y la estabilidad social del país. Si la confiscación de bienes es una sanción derivada de la comisión de un delito, entonces ¿Por qué se sustancia por un procedimiento administrativo?

Laritza Diversent

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EL REGRESO

En el 2003, Manuel Arias se acogió a la ciudadanía española. Obtuvo visa de la madre patria, gracias a que sus padres fueron inmigrantes en la isla. Cuando salió de cuba el gobierno le impuso el abandono definitivo. Nacionalizó sus propiedades, por medio de la confiscación y sin derecho a indemnización.

No tiene carnet de identidad, ni cuota para recibir los alimentos racionados. Lógico, ya no vive en Cuba. Cuando viene de visita, tiene que pagar los servicios como si fuera un extranjero. Sin embargo, para entrar en el país, necesita pasaporte cubano, como si aun fuera un ciudadano del Estado.

Manuel quiere regresar definitivamente, aun sigue casado legalmente en la isla. No tuvo suerte por España, está desempleado. Aquí tampoco le iban bien, pero allá está solo. No le importa empezar de cero a sus 55 años. En marzo del 2009, cuando vino de visita, y después que se le vencieran las prorrogas de estancia en el país, intentó quedarse. Las autoridades de emigración lo deportaron.

Se pregunta a sí mismo, porqué el gobierno le niega el derecho a retornar. El pobre no entiende que, el día que decidió residir en otro Estado, lo sancionaron con el destierro. Le confiscaron sus propiedades, tiene que pagar para entrar a su tierra y para quedarse por más tiempo.

Lo que el señor Arias no comprende es que, residiendo afuera, reporta ventajas al gobierno. Adentro es un estorbo. Se acerca a la tercera edad y regresa tal como se fue, sin nada.

Laritza Diversent

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Descriminacion racial, Historias de cubanos, Sobre la ley cubana

CONFESIONES

De niña lloraba porque no quería ser negra. No tenia uso de razón cuando eso, pero mi madre me relata la anécdota, en que le pedía pintura blanca para pintarme. Según ella, era porque mi papá, cuando lo llamaban negro, decía que él, era claro.

En realidad su nombre es una sátira. Se llama Claro Diversent, pero su piel es como la noche oscura. Hoy tengo 29 años y un hijo de 10, que también tiene la tez negra. El también renegó su raza. Intenté entender y busqué razones. Cerré mis ojos y retrocedí en el tiempo, cuando estaba en tercer grado.

Recuerdo a la jefa del comedor de mi primaria, Zenaida, una señora mayor de aproximadamente 45 años, envuelta en carnes y de mi misma raza. En horario de almuerzo o si se topaba conmigo en el pasillo, me regañaba porque andaba un poco desgreñada.

Tenía el pelo encrespado. En el lenguaje popular, pasas espesas y abundantes. Me insistía, entre gritos, que las negras debían hacerme trencitas para permanecer peinadas. En realidad odiaba las trenzas. Me las ajustaban al cráneo y me estiraban la piel del rostro. Pasaba varios días con dolor de cabeza.

“¿Quién te peina? ¿Dónde está tu madre cuando sales para la escuela? Pareces un erizo”, me gritaba enfurecida Zenaida. Ella nunca supo que mi mamá madrugaba para trabajar, que mis hermanos mayores me arreglaban para ir al colegio, que desde los 8 años me peinaba y vestía sola.

Estuvimos dos semanas en Tarara, una villa recreativa en la playa. Un día, para darme un chapuzón, me solté el pelo sin pudor. Hasta ese entonces nadie se burlaba de mí. Zenaida se horrorizo cuando me vio entrar al comedor con aquel espendrú. Intentó agarrarme por la fuerza para peinarme. Reaccioné a la tremenda. Di una pataleta que nadie puede imaginarse.

Tal vez aquella señora quería ayudarme con mi porte y aspecto. Pero nunca me trato con amabilidad. Antes sus reproches, yo solo callaba. Sus palabras me herían. Llegaba al aula, bajaba la cabeza y comenzaba a llorar. Nunca le conté nada a mi madre. Me sentía culpable no se dé que. No quería que le dieran quejas e incomodarla.

Nunca antes había sentido vergüenza por mi pelo. Me gustaba soltarlo. Era tan gratificante frotarse el cráneo después de soltar los moños rígidos y librarme de la apretazón. Todo cambio después de los reproches de Zenaida. Mis compañeros de aula y hasta mis hermanos, comenzaron a llamarme ‘bola de pincho’.

Hoy mi realidad es diferente. Controlo mis pasas y cambio mi lux: me desrizo, me pelo, me hago el espendrú y también trencitas; pero sin dejar de ser yo, sin avergonzarme de lo que soy, una negra. Por eso hoy puedo hacer confesiones y ayudar a mi hijo a entenderse y darse valor a sí mismo.

Aprecio mi naturaleza, no obstante, reconozco que los estereotipos raciales hacen daño. El tipo de pelo es solo uno de ellos. Las hembras con trencitas, los varones pelados bajitos. Están vigentes aun en la sociedad. Significa que los negros seguirán renegando sus atributos físicos.

Laritza Diversent

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Caso García: Los hechos


Foto: Dania Virgen García

El arresto y enjuiciamiento en la Habana de Dania Virgen García, periodista independiente, bloguera y Dama de apoyo de las damas de Blanco, en lo adelante ‘caso García’, se colocó en los principales titulares de noticias que hacen referencia a Cuba. Sobre los hechos hay poca información y muchas dudas. Todo indica que el gobierno cubano, nuevamente utiliza su sistema de justicia, como un instrumento para reprimir a los disidentes.

Dania Virgen tiene 41 años de edad y es divorciada. Reside en el no 19305 de la calle 110, entre 119 y la Calzada de San Miguel del Padrón, en el municipio de ese mismo nombre, en esta capital. Tiene una hija, nombrada Zuzy de 23 años de edad y un nieto de 2. Entre ambas no hay buenas relaciones familiares.

Fue arrestada en su casa en la tarde del pasado 20 de abril. Hecho confirmado por el también periodista independiente Luis Cino. Ese día hablaron por teléfono aproximadamente a la 1:00 pm. La denuncia en su contra, fue interpuesta por su hija aproximadamente 15 días antes del arresto, según declaraciones de García a Cino. La familia de Dania no acepta sus actividades políticas opositoras y se niega a dar información acerca de su situación procesal.

Las disputas, base de la acusación, se originaron porque la hija quería cesar la convivencia con la madre, actual propietaria del inmueble, instándola a dividir o permutar la vivienda. Vecinos residentes en el barrio de García, domiciliados cerca de su vivienda, afirman que esta se le veía a menudo, sola en la casa y la hija ocasionalmente la visitaba con su nieto. Incluso, varias veces el pequeño se quedó bajo su guarda y cuidado. En la noche del 28 de abril, la presidenta del Comité de Defensa de la Revolución de la localidad, no tenía conocimiento de su encarcelamiento.

Julio rojas y Luis Cino, periodistas independientes allegados a García, afirman que entre ellas hubo varios enfrentamientos físicos violentos, en ninguno se evidenció lesiones que requirieran tratamiento médico. No obstante, la forma en que procedieron las autoridades policiales en su caso, fue poco usual.

Generalmente la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), en caso de agresiones físicas entre dos personas, si no existen lesiones que requieran tratamiento médico para su curación, levanta un acta de advertencia a cada una de las partes involucrada en el hecho, y una multa que, la mayoría de los casos, no excede los 30 pesos moneda nacional, por desorden público. Igualmente se abstienen de intervenir en disputas familiares.

El caso García, fue diferente. El juicio en su contra se celebró el viernes 23 aproximadamente a las 12:00 pm. El tribunal Municipal de San miguel la encontró culpable de un delito de ‘ejercicio arbitrario de derecho’ y como tal la sancionó a 20 meses de encierro. Preventivamente García está recluida en la prisión para mujeres ‘Manto Negro’, en esta capital.

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La jugada

24 de abril, 11:39 pm, mi celular recibe un SMS de Claudia Cadelo: “Condenada a 1 año y 8 meses de prisión y trasladada a Manto Negro la periodista y Dama de Apoyo, Dania Virgen García”.

Después de la lectura, mi subconsciente también recibía un mensaje “cuidado con lo que haces, yo soy el poder y ninguno de ustedes está seguro, los puedo apresar por lo más insignificante”. Al aviso le di un nombre, efecto ejemplarizante.

El nombre de la disidente no me era familiar. Llame a varios amigos para que pusieran al tanto de la situación, pero nadie sabía nada. La noticia sorprendió a todos. Apresada el día 20 y juzgada el día 23: demasiada rapidez para tratarse de la justicia cubana. El opositor Darsi Ferrer lleva meses esperando juicio.

Pasado unos días, aun no había información sobre el caso de García. Mala relación materna-filial y violencia domestica, escena comun en cualquier familia cubana, de un barrio periférico. Sobre todo pensaba: dos personas pueden pensar diferente y discutir por ello, pero no al extremo que una hija llevara a prisión a su madre.

28 de abril, Decidí, acompañada de unos amigos, visitar Monte Rey en San Miguel del Padrón, localidad donde reside la encausada. Esperaba encontrarme una casa pequeña. Imaginaba que Dania y su familia vivían hacinadas. Me equivoque, el inmueble tiene el espacio suficiente para la convivencia.

Había luces prendidas dentro, pero nadie contesto a nuestro llamado. Decidimos indagar y casualmente hablamos con la Presidenta del Comité de Defensa de la Revolución. Nos presentamos como hermanos de religión.

La señora, una profesora de un pre universitario militar, afirmó que Dania vive en el lugar desde hace aproximadamente dos años. También nos dio detalles relacionados con su personalidad. La caracterizo como una persona Introvertida, cambiante y susceptible al rechazo, al que reacciona negativamente.

Cambio físicamente en menos de un año. Antes era gorda, casi 200 libras de peso corporal. Nos hablo de su empeño y dedicación en sus ejercicios físicos matutinos. Su carácter y relaciones de vecindad se modificaron después que comenzó en el cristianismo.

De su familia se conoce poco, generalmente se le ve sola en la casa. Su hija la visita ocasionalmente con el nieto. Incluso le consta, que el pequeño se ha quedado días bajo su guardia y cuidado.

Después de aquella visita las cosas se aclararon un poco para mí. El gobierno estudió bien su jugada. Escogió su víctima y al victimario. Después de un perfil psicológico, se entrometió en su vida intima, sabrá dios que medios utilizaron para lograr sus objetivos.

Luego buscó un delito menor y un procedimiento que se caracterizado por su celeridad y pocas garantías para el encausado. Evitó así, que se dispararan oportunamente las alertas y una campaña internacional que moviera la opinión pública, como sucedió en el caso del músico Gorki y del ex marino Pánfilo.

No sabemos cuál será el próximo movimiento de la dirigencia histórica y nada bueno puedo esperarse. Solo sé, que la imagen Dania aislada en una prisión de máxima peligrosidad, por un hecho irrelevante, sometida a una tremenda presión psicológica, me da mala espina.

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Las heridas aun no sanan

 Ernesto Ramírez salió de Cuba hace treinta años. Desde entonces no ha regresado. Sus amigos le cuentan que la situación es diferente. No obstante, por su mente, no pasa la idea de planificar una visita a su patria. Las heridas para él, aún no sanan.

El transcurso del tiempo no ha logrado borrar sus últimos días en la Isla: los trámites ante las autoridades para obtener el permiso de salida, el pago de sus deudas, la pérdida de todos sus bienes. Así lo decretan las leyes del gobierno revolucionario.

“Medidas a tomar con los bienes muebles o inmuebles, o de cualquier otra clase de valor, etc. a quienes abandonan con imperdonable desdén el territorio nacional”. Primer párrafo de la Ley Núm. 989 de 5 de diciembre de 1961, que dispone la nacionalización, mediante confiscación, de los bienes de los emigrantes.

Decretos, instrucciones, acuerdos de los órganos gubernamentales hacen efectivo, el estricto cumplimiento de la referida ley. Ramírez no podía vender o donar sus bienes. Tenía que entregarlo todo al Estado, a cambio de nada.

Para que se hiciera efectiva la salida del país tuvo antes que pagar el automóvil que el Estado le confiscaría. El Comité de Defensa de la Revolución (CDR) enumeró todo lo que tenía en casa: platos, tazas, cuchillos, sabanas, muebles, etc.

Días antes de la fecha de vuelo, el CDR le puso un sello a la vivienda, después de revisar que todo lo inventariado estuviese completo. Tuvo que pasar por la policía y entregar la propiedad de la casa y las llaves del auto. Hasta su salida, pasó las restantes noches en casa de amigos.

El día del viaje, en la entrada del aeropuerto, el aparato de detención de metales puso sobre aviso a las autoridades aduaneras. Notaron que Ernesto aun conservaba su cadena de la Virgen de la Caridad del Cobre, el reloj y el anillo de casado. En una oficina discreta, tuvo que quitarse todo. Tenía que escoger entre perder su vuelo o firmar un papel en el que constaba que cedía esos artículos voluntariamente.

Con sólo dos camisas, un pantalón y dos calzoncillos, Ernesto Ramírez reinició su vida. No solo partió de cero, volvió a nacer. No ha olvidado los juegos con sus amigos de infancia y el beso de su primer amor de adolescente. Sin embargo, esos recuerdos se minimizan ante el dolor de revivir sus últimos días en Cuba. Hoy, siente que nada le pertenece en su tierra natal.

Para el gobierno fue un simple acto de inventariar y confiscar. Para él, fue perder todo lo que hasta entonces había ganado con su trabajo y sudor. Era el castigo que merecía por querer buscar oportunidades en el extranjero. Pagó caro por algo que no tiene precio: la libertad.

Laritza Diversent

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