Derechos Laborales, Mi Isla, Trabajadores cubanos

Ancianos despedidos en Matanzas

Yaremis Flores

Al menos 25 jubilados fueron despedidos por la Jefatura de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC), ubicada en la localidad Merceditas, en Matanzas, hace 2 semanas. “El motivo de los despidos, fue la muerte de uno de los ancianos, luego de quedar atrapado en un incendio, en el cañaveral de la cooperativa”, dijo Silvina, hija de uno de los desempleados.

Según la fuente, el obrero fallecido trataba de hacer una contra candela (método empleado para evitar la propagación de las llamas). Pero una manga de viento expandió el fuego hasta rodearle. “Los bomberos nunca llegaron. Cuando lograron apagar el fuego ya el hombre se había carbonizado” afirmó.

Enrique, 60 años, es uno de los afectados con los despidos. Tenía un salario mensual de 700 pesos moneda nacional (25 usd). Conformábamos más del 70 % de la fuerza laboral de la cooperativa”, dijo y aseguró que la respuesta de los directivos, ante el fatal hecho ocurrido fue despedir a los jubilados. “Otras UBPC, como la de Hoyo Colorado en el municipio matancero Martí, también ha iniciado algunos despidos injustificados.

El desvinculado argumentó que “los Jefes temen que ocurra otra muerte o provoquemos pérdidas, por descuido”. Sin embargo, reconoció nunca ha sido corregido por ninguna indisciplina, durante su contratación.

Enrique tiene como sustento mensual 300 pesos moneda nacional, unos 10 dólares aproximadamente, por una pensión que recibe del Estado. Personas de la tercera edad en la isla tienen que subsistir con algún ‘trabajito extra’ porque la chequera (pensión) no cubre sus necesidades.

Los jubilados en Cuba, por lo general, son contratados por la administración, por tiempo determinado. No obstante, la ley laboral no faculta a los dirigentes a terminar la relación laboral sin justificación legal.

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Reajuste económico en detrimento de los derechos

 

El gobierno cubano recientemente lanzo su proyecto de lineamientos de la política económica y social, para ser aprobados en el próximo congreso del Partido Comunista de Cuba, previsto celebrarse en abril del 2011. Al parecer en los próximos 5 años, el tema de los derechos fundamentales de los cubanos estará fuera de la agenda estatal, principalmente los derechos laborales.

En Cuba el sistema económico se basa en la “propiedad estatal socialista de todo el pueblo” sobre los medios fundamentales de producción. En la nueva actualización del modelo económico, se toman una serie de medidas para eliminar subsidios, gratuidades y tratamientos paternalistas, pero no se mencionas las garantías ciudadanos frente al poder de una administración, que es completamente irresponsable ante sus gobernados.

El Estado socialista continúa figurando como el único ente capaz de satisfacer intereses generales de la sociedad cubana, tanto en el plano individual como en el colectivo. Las nuevas políticas fortalecen sus empresas en detrimento de los derechos de los trabajadores.

Estrategia ya puestas en práctica con las recientes modificaciones legislativas llevadas a cabo por el Consejo de Estado, las que tiene como principal objetivo eliminar la responsabilidad legal del “Estado Socialista”, en la protección trabajadores disponibles, y de las empresas estatales, en la reubicación de estos.

Frente a eses exceso de poder de la administración socialista, las garantías laborales son mínimas. Las empresas estatales tiene la facultad de realizar procesos de restructuración de plantillas, hacer despidos en masa y cuestionar la capacidad de los trabajadores, alegando falta de idoneidad.

El obrero, como único medio de defensa, cuenta con un “Órgano de Justicia Laboral de Base”, en el que uno de sus miembros representa a la administración de la entidad que lo despide o con los tribunales, que constitucionalmente reciben instrucciones directa del Consejo de Estado, el mismo que puso en vigor las medidas que restringen el ejercicio de sus derechos.

No hay derecho a la huelga y las manifestaciones se permiten, solo si son organizadas por el propio estado o sus organizaciones de masa. De todas formas la Constitución de la República deja bien claro que ninguna de las libertades ciudadanas puede ser ejercida contra la existencia y fines del estado socialista.

Evidentemente los derechos ciudadanos no están la lista de prioridades del estado cubano. El reajuste económico, busca únicamente la supervivencia de un sistema que ha probado con creces ser ineficaz, y la permanencia en el poder de la añeja dirigencia histórica socialista, a costa del bienestar de los cubanos.

Laritza Diversent

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Medio de subsistencia

Foto. Orlando Luis Pardo

Miguel era un trabajador que hacía cinco años laboraba como cocinero en una empresa estatal. Se levantaba a las tres de la madrugada para realizar un viaje de más de 12 kilómetros y llegar temprano al trabajo. Cumplió con todas las orientaciones del sindicato, cotizaba y resultó vanguardia en dos ocasiones.

El salario que recibía no le alcanzaba para solventar sus necesidades económicas. No obstante, entre sus planes no estaba la opción de abandonar el empleo. Tiene una esposa y tres hijas menores que mantener. Unas veces más, otras menos, compensaba las carencias con lo que allí resolvía.

Miguel se llevaba, parte de los alimentos del almuerzo de los otros trabajadores, para sostener a los suyos. Aceite, pollo, pescado, huevo, calamar, vianda, granos, etc., la necesidad lo impulsaba a llevarse lo que fuera. Era su responsabilidad, asegurar la subsistencia inmediata de los familiares a su abrigo.

En ocasiones, muy discretamente, vendía en el barrio alguno de los productos que hurtaba. Con ese dinero cubría otros gastos. Sus hijas necesitan ropa interior y zapatos. Mercancías que sólo venden en las tiendas recaudadoras de divisa. Moneda que él no recibe cuando le pagan su salario.

Alguien informó lo que Miguel hacía. Fue separado del centro, y por ser su primera vez, el tribunal lo sancionó a seis meses de privación de libertad por un delito de hurto, trabajando internado en un correccional de la agricultura. En la sentencia no se tuvo en cuenta los motivos que lo llevaron a cometer los robos. El sufrimiento de la pena tampoco impide que, desde su nuevo trabajo, continúe robándose alimentos para llevarlos a casa, cuando sale de pase.

Antes del triunfo de la revolución, existía en la legislación penal cubana, la figura del hurto famélico. Una circunstancia, que en casos, eximia al autor de responsabilidad penal, y en otros, disminuía la pena. Se apreciaba cuando una persona, hambrienta o indigente, se apodera de los objetos necesarios para su supervivencia y de las personas a su abrigo.

La justicia revolucionaria eliminó esta figura de derecho penal. Supuestamente el nuevo sistema, implantado el 1ro de enero de 1959, atendía las necesidades de todos por igual. Se había eliminado la vagancia, el desempleo, la mendicidad y los vicios. Causa esenciales de la miseria.

Visto así, era innecesaria esa figura en el Código Penal. Para el legislador socialista, nadie, en las nuevas condiciones creadas, cumplía con el requisito de estado de necesidad extrema que lo impulsara a cometer el delito de hurto. Este es un país, en el que todos los ciudadanos, gozan de la oportunidad y el derecho al trabajo.

Es irónico que sea hoy, precisamente la clase ‘proletaria’ cubana, la que se encuentra en un estado de necesidad tal, que se ve obligada a hurtar los recursos del Estado para sobrevivir y mantener a su familia. Este, es uno de los problemas sociales que más afecta la economía nacional y que el gobierno enfrenta bajo el titulo “la lucha contra las ilegalidades”.

A la benévola justicia revolucionaria, le interesa más sancionar como efecto ejemplarizante, que perdonar un hecho delictivo cometido por necesidad. La revolución, 50 años después, demuestra es incapaz de atender, por igual, las necesidades de la población. Aumenta la holgazanería, la indigencia y corrupciones. El ‘pleno empleo’ por sí sólo, es insuficiente para hacer desaparecer la miseria, el estado de necesidad y con ello la comisión del hurto famélico.

La historia de Miguel se repite en muchas familias cubana. Se puede contar de diferentes formas y con otros personajes. La realidad es una: la situación económica que atraviesa el país. La mayoría de los trabajadores vinculados laboralmente con el Estado, convierten el hurto en un medio de vida indispensable para subsistir.

Laritza Diversent

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Mitines de repudio, Trabajadores cubanos

¿Quién entiende a los socialistas?


Por más lógica que aplique a la realidad que estoy viviendo para entenderla, más confundida termino. Por ejemplo, Raúl Castro dijo, en su más reciente discurso, que analistas calculaban el exceso de plazas en más de un millón de personas, sin embargo, existe una falta crónica de constructores, obreros agrícolas e industriales, maestros, policías y otros oficios indispensables.

¿Si saben que sobran cientos de miles de trabajadores en los sectores presupuestados y empresariales, entonces cuántas personas trabajan en este país? Las cuentas matemáticas son exactas. Cuba tiene 12 millones de persona y 4.9 son trabajadores (menos de la mitad) y más de un millón de ellos, está cobrando un salario (insuficiente) sin trabajar.

Ya lo dijo el menor de los Castro “Si mantenemos plantillas infladas, muy infladas, terriblemente infladas…, si pagamos salarios sin vínculos con los resultados elevando la masa de dinero en circulación, no podemos esperar que los precios detengan su ascenso constante, deteriorando la capacidad adquisitiva del pueblo”. Moraleja, llegarán los despidos en masa.

El Presidente del Consejo de Estado también prometió que se encargarían del asunto: estamos en el deber de enfrentar con firmeza pero con sentido político, refiriéndose a la situación. Por lo pronto, los declarados disponibles, se le paga un mes de salario. Si tras la primera oferta no aceptan, quedan desempleados.

La revolución no dejará a nadie desamparado. Luchará para que todos los cubanos tengan empleos dignos. ¡No malinterpreten! Los esfuerzos del Estado no llegarán hasta la reubicación de cada uno tras varias ofertas laborales. Los primeros interesados en encontrar un trabajo socialmente útil deben ser los propios ciudadanos, dijo Castro.

Sabemos cuáles son Las ofertas: construcción y agricultura. Sin embargo, los socialistas, no incluyeron en su análisis, que el salario en estos sectores, no se corresponde a la fuerza de trabajo que debe invertirse en ellos. En condiciones “normales” no alcanzan para cubrir los primeros cinco días del mes. ¿Eso son los empleos dignos?

En medio de toda esta problemática económica, cálculos y medidas, se les olvidó mencionar los aumentos salariales. ¿Cómo estimularán entonces el amor por el trabajo? Al parecer será imponiendo el trabajo forzado. Los factores en los barrios: el presidente y el de vigilancia de los Comité de Defensa de la Revolución, continúan engrosando la lista de los vagos: los proclives a cometer acciones delictivas.

¿Quién entiende este sistema? El socialismo cubano para subsistir, requiere que las personas dejen de sentir necesidad de vivir amparada en regulaciones estatales, excesivamente paternalistas e irracionales, pero tampoco acepta que los ciudadanos, vivan por su cuenta, por medio de la iniciativa económica privada.

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