La casa frente al Cohíba

Yamile Barges Hurtado

LA HABANA, Cuba, diciembre,  www.cubanet.org.-El pasado 15 de noviembre, el Tribunal Provincial Popular (TPP) de La Habana tenía previsto desalojar a Yamilé Barges Hurtado de su vivienda, ubicada frente al Hotel Cohíba, después de anular una permuta que realizó hace 9 años.

Ese día también debía desahuciar a los herederos de Teresa Luisa Rivero Domínguez, la otra permutante en el reparto Bahía, barrio periférico al Este de la Habana, lugar de origen de Yamilé. Según fuentes anónimas, el desalojo no se produjo por falta de transporte.

Hasta la fecha, el TPP de La Habana no ha variado su decisión, acción que le corresponde ejecutar a la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) de Plaza. En el sistema legal cubano no existe la acción de desahucio. Los desalojos, llamados eufemísticamente “extracciones”, son realizados por la DMV, después de declarar ilegales a los ocupantes de un inmueble.

Yamile Barges Hurtado, el pasado 27 de noviembre recibió una citación del Tribunal para presentarse el 6 de diciembre en una comparecencia. Los herederos de Rivero Domínguez también fueron citados.

En la práctica judicial luego de dictarse la ejecución de una sentencia, no es usual citar a las partes nuevamente. No obstante, ese día los jueces advirtieron que en enero serían citados otra vez para analizar el asunto y efectuarán el desalojo, aunque Yamilé no es ocupante ilegal.

La DMV de Plaza debe actuar cuando el TPP reconozca la propiedad a uno de los herederos del litigio. La actuación del tribunal se limita a comunicar su decisión a los funcionarios de Vivienda.

El estado psíquico de Yamilé se deteriora con cada amenaza de extracción. Rompió puertas, ventanas y el piso que con tanto esfuerzo logró construir. “No voy a dejarle mi casa a nadie con las comodidades que creé para mi familia”, afirmó.

Alega que no puede vivir más en esa incertidumbre. “Quiero que mi problema se resuelva ya”, añadió. Su hija dejó de asistir a la universidad para no dejarla sola en ningún momento. Son evidentes su estado depresivo y el efecto de los medicamentos.

Sin justicia y sin derechos

Yaremis Flores

La capital habanera acogerá las sesiones del Sexto Encuentro Internacional de Justicia y Derecho, en el Palacio de las Convenciones, del 23 al 25 de mayo próximos. Se darán cita más de 500 delegados, de ellos 300 son juristas foráneos, provenientes de 14 naciones.

Entre las temáticas priorizadas a debatir, se encuentran el acceso a la justicia en la isla, el trabajo reeducativo en prisiones cubanas y el debido proceso penal, según la nota publicada en el sitio web www.gpalco.com. Al igual que en ediciones anteriores, habrá una intervención oficial sobre el caso de los 5 cubanos condenados en los Estados Unidos, por espiar para el gobierno cubano.

Rubén Remigio, presidente del Tribunal Supremo, auspiciador del evento, manifestó en conferencia de prensa ofrecida el jueves pasado, que la cita permitirá a Cuba, mostrar los avances en el plano jurídico, en la tramitación de procesos y la transparencia en la administración de justicia.

El encuentro será una ‘caja de resonancia’ para presentar una contraofensiva a las campañas orquestadas por la gran prensa, que intenta desacreditar a Cuba y silenciar sus logros en la administración de justicia”, añadió el jurista.

Remigio presumió de las conquistas de la Revolución Cubana en la justicia, “propiciando el intercambio de experiencias entre distintos operadores judiciales”. Sin embargo, no todos los juristas están representados en este debate. Solo abogados de sectores estatales tienen acceso a la convocatoria. Además, un Comité Organizador, es el encargado de seleccionar aquellas ponencias, afines a concepciones políticas del Gobierno.

Laritza Diversent y quien reporta, ambas abogadas, nunca hemos participado en este tipo de eventos. “No he conocido a tiempo la convocatoria. El único objetivo de los organizadores, es maquillar las grietas del sistema judicial cubano”, comentó Diversent.

Entre las materias ausentes en el congreso, están la inadecuada valoración de la prueba por parte de los Tribunales, el trabajo forzado o esclavo en las prisiones de la isla y las ventajas de un poder judicial independiente. Quizá un análisis profundo de estos temas, evite otro encuentro internacional, sin justicia y sin derechos.

 

 

Comunidad rastafari en la isla y la “celebración” del Primero de Mayo.

Yaremis Flores

Sandor Pérez, rastafari de 29 años, no tuvo motivos para celebrar este Primero de Mayo. El pasado mes de febrero fue despedido de Servicios Comunales de Habana de Este, donde laboraba como barrendero. Su jefe le señaló: “Si no te pelas, no puedes seguir trabajando con nosotros”. Sandor, había comprado con sus ahorros, su propio carrito para recoger basura.

Su larga cabellera enroscada bajo un turbante, no encaja con el criterio de ‘buen porte y aspecto’, exigido para pertenecer a una entidad estatal. Graduado de técnico medio en Construcción Naval, no ejerció el oficio por el rechazo institucional a sus creencias.

He optado por varios puestos de trabajo, y por lo general, no me escogen por mi apariencia” dijo Sandor. “Las únicas opciones posibles para los rastas en Cuba, son trabajar limpiando calles, en la agricultura o en la construcción. No conozco a ninguno que sea médico, profesor o diputado de la Asamblea Nacional” agregó.

Una niña de 4 años depende del joven rasta. Durante el mes de marzo solicitó trabajo en el Organopónico ‘Hanoi’, del reparto capitalino Alamar (lugar donde se cultiva y venden productos agrícolas) Pero la respuesta fue “Ven otro día, a ver si aparece algo para ti”. Acudió diez días consecutivos, con la esperanza de conseguir un puesto.

La mañana del onceno día, el Jefe del Organopónico le dijo, fingiendo pena: “La plaza vacante ya está ocupada, si hubieras venido ayer…” Sandor respondió: “Mire, no me pague con dinero, me conformo con un mazo de lechuga diario para mi I-tal (comida natural propia de la dieta rastafariana)”. La propuesta no fue aceptada.

Carlos Cantero, rasta de 36 años, también trabajó como recogedor de basura, hace unas semanas. “Fui expulsado por mis dreadlocks (peinado rastafari)” Además, aseguró que algunos hermanos rastas no han soportado la presión y han tenido que cortar su cabello, lo cual va contra los mandamientos de la religión.

Sin estadísticas oficiales precisas, algunos rastas cubanos aseguran, que la tasa de desocupación en su comunidad, es elevada. Para subsistir, están obligados a cumplir los estereotipos impuestos por la sociedad socialista. ¿Es de todos, la alegría de festejar, la obra de la Revolución, en el Día Internacional de los Trabajadores?